diciembre 2, 2020

La semana en la ONU

por: Miguel F. Jiménez Canido

Acaba de finalizar en Nueva York, ciudad sede de la Organización de Naciones Unidas, uno de los encuentros más importantes de la agenda anual internacional. La comunidad de Estados del planeta, a través de sus máximos representantes, se ha hecho presente para adoptar formalmente una nueva agenda de desarrollo sostenible. Una agenda que servirá como un plan de acción para que la comunidad internacional y los gobiernos nacionales promuevan la prosperidad y el bienestar común en los próximos 15 años. Además se desarrolló el 70° período de sesiones de la Asamblea General.

En el primer evento, la “Cumbre de Desarrollo Sostenible” logró aprobar 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) con 169 metas a diferencia de los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) anteriores que contaban con 21 metas que se habían establecido en la denominada “Cumbre del Milenio” el año 2000. En los Objetivos de Desarrollo Sostenible que tienen como plazo de cumplimiento el año 2030 se abordarán los elementos interconectados del desarrollo sostenible: el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente.

Aquí es donde debemos prestar atención, dado que la visión de “desarrollo sostenible” que maneja la ONU conlleva la promoción del libre comercio, explotación de recursos naturales, mercantilización de la naturaleza, dejando irresueltas muchas de las cuestiones que en Bolivia se está trabajando a partir del paradigma del Vivir Bien. Es decir, ambos modelos de desarrollo se contraponen en ciertos aspectos y estas diferencias pueden repercutir en las negociaciones de la vigésimo primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 (COP21/CMP11) en París, que tiene de manera ineludible la obligación de establecer en un nuevo acuerdo internacional sobre el clima aplicable a todos los países, con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC.

En este contexto, habrá que seguir expectantes las conclusiones de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Defensa de la Vida; evento organizado y convocado por Bolivia y que realizará su segunda versión en Tiquipaya. Su aporte al debate sobre un nuevo acuerdo sobre el clima radica en que los pueblos del mundo plantearán sus propias visiones y soluciones ante el cambio climático.

Una vez finalizó esta Cumbre se dio paso a la Asamblea General de las Naciones Unidas, es decir, el encuentro ordinario que realizan los 193 Estados miembros de la organización. Durante los seis días de Asamblea General, han desfilado por la testera muchos presidentes y representantes de países exponiendo sus visiones de la realidad mundial y expresando sus intereses nacionales. Histórica fue la presencia del Presidente Raúl Castro que, tras el progresivo restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, alzó la voz en su discurso reiterando el pedido del levantamiento del bloqueo económico impuesto por el gobierno estadounidense. Asimismo, se anunció con algarabía los avances de las negociaciones de paz en Colombia, corriendo, a partir de ahora, un plazo de seis meses para finalmente firmar un acuerdo.

No podemos dejar de lado la presencia y participación, aún como país observador, de Palestina y las consecuentes e infundadas quejas de Israel contra la ONU por una supuesta hostilidad hacia este país, bajo el supuesto silencio de la organización ante las amenazas de Irán hacia Israel en el último tiempo.

Me permitiré cerrar esta primera entrega de la nueva columna de opinión, resaltando la actitud negociadora y pacífica del Presidente Evo Morales al invitar en su discurso en la plenaria al gobierno chileno a dialogar para resolver el tema marítimo, indicando que no deberían existir ganadores y perdedores en esta controversia, sin duda un mensaje contundente que afirma el compromiso integracionista y de beneficio para los pueblos de ambos países.

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