noviembre 25, 2020

Precios e impacto económico

Determinar la cantidad de productos que requiere el mercado nacional y garantizar precios justos a los productores implica una buena planificación económica de corto y mediano plazo.

Información proporcionada por los medios, la semana pasada, dan cuenta que:

Los productores agropecuarios del país elevaron su reclamo al gobierno plurinacional por el incremento del contrabando de alimentos provenientes de los vecinos países de Argentina y Brasil. A estas demandas de los productores de arroz, azúcar, trigo y maíz, se sumaron los productores de leche y productores de uva, declarándose en emergencia con el objetivo de presionar para que el gobierno frene el contrabando, que los está dejando sin mercado y consecuentes pérdidas.

Por otro lado, los empresarios privados advirtieron que además de las pérdidas en ingresos presupuestados de las empresas, esta situación desincentivaría las inversiones que tendrían comprometidas. El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, Julio Roda, advirtió que en el país hay más oferta de productos con bajos precios que están ingresando ilegalmente desde Brasil y la Argentina. Situación que no permite espacios de mercado para la producción nacional. Recomendando que se debe “vetar el ingreso de mercancías por la frontera”.

Cálculos, a ojo de cubero, plantean que, por ejemplo: en el sector cañero se alcanzaría pérdidas por unos 62 millones de dólares; los productores de trigo, arroz y maíz, serían los más afectados, debido a que este último año las pérdidas superaron los 100 millones de dólares.

Por su parte los lecheros, que a inicios de año habrían logrado un alza en el precio que las empresas industrializadoras les pagan, ahora estarían atravesando un fenómeno de sobreproducción y el gobierno no les garantiza un mercado.

El sector vitivinicultor ha registrado pérdidas por unos 60 millones de dólares porque los vinos argentinos de bajo precio son una competencia desleal. Aspecto que siempre ha existido en este sector, aunque posiblemente ahora la brecha entre producto argentino y boliviano se haya ensanchado.

Que comentarios se podrían hacer frente a esta coyuntura que “no sólo se debe a las mediadas de depreciación de las monedas vecinas en relación al dólar norteamericano”, sino a que estamos siendo afectados por decisiones tomadas en el pasado inmediato, todo el tiempo de la recuperación de las economías de la región y que algunos sectores de “la economía plural” no supieron presagiar tiempos en las que se iba a requerir mayores grados de competitividad frente a producciones vecinas. Ciertamente, hay casos, como el de sobreproducciones, que se deben a políticas intencionadas desde el gobierno y en otros a la falta de planificación de los sectores que producen bienes específicos como los lecheros. Propongamos algunos reparos al respecto:

Consideraciones sobre el tema:

Se informa que después de que en 2008 se produjera una escasez de harina, azúcar y trigo, el presidente Evo Morales impulsó al sector productivo para garantizar el abastecimiento de alimentos. “Los productores ahora piden mercado para su producción”. Esta decisión de impulsar la producción de alimentos es positiva en el marco de la “seguridad con soberanía alimentaria”. Política que debe ser complementada con políticas en dos direcciones: la primera, determinar la cantidad de productos que requiere el mercado nacional y garantizar precios justos a los productores, situación que requiere de una buena planificación económica de corto y mediano plazo. Segunda, si la política tiene como meta la producción de excedentes, habiendo también aplicado la planificación, éstos requieren ser exportados y la tarea tanto de organizaciones de productores como del gobierno es buscar mercados donde vender a precios justos. En este segundo caso, seguramente, se requiere un tiempo de aprendizaje, tanto para las organizaciones de productores como para instituciones del Estado, como Insumo Bolivia.

En relación a los productores de leche se nos informa que existe el Consejo Nacional de la Leche, instancia gubernamental y productores, respaldado por ley y decreto supremo, consecuentemente: “Las empresas que industrializan la leche no pueden, arbitrariamente, bajas sus costos castigando a los productores de leche”. Sin embargo, el hecho de que se haya producido excedentes, más de los que requieren las industrias lácteas, significa la falta de cálculo y prevención del sector, que podría servir de experiencia para resolver estos casos igual que en el caso anterior, búsqueda de mercados para exportar. Sin embargo, en esta solución y ejecución debe participar la industria de lácteos.

Las consideraciones anteriores valen para respaldar a los productores directos de productos alimenticios, y contemplar que no se debe abandonar la política de soberanía alimentaria.

Sin embargo, tampoco se debe abandonar políticas complementarias que permitan una mejor información sobre los alimentos a ser consumidos por la población, en estos aspectos habrá que plantearse muchos problemas como: ¿Los productos de contrabando son tan nutritivos como los que se producen en el interior? ¿Es el vino argentino superior al nuestro para consumo sano? ¿La empresa industrial no tendría que haber realizado inversiones para lograr tecnologías que suban su productividad? ¿A estas alturas del post-auge de precios del gas no tendríamos que ser tan competitivos como los son las industrias de los vecinos? ¿Qué compromisos de inversión privada se cumplieron a los largo de la última década? ¿O no hubo ningún compromiso? ¿El Ministerio de Desarrollo Productivo está cumpliendo con su responsabilidad de calcular el excedente y hacer cumplir las normas vigentes? Cada uno de los actores deberá responder estas problemáticas.

Posiblemente una de la soluciones o paliativos de coyuntura será imponer aranceles que protejan la producción nacional de algunos productos. Pero lo que no hay que debilitar, como ya se lo hizo, es la aplicación adecuada de la planificación sectorial.

Un estudio realizado por Teresa Morales, ex ministra de Desarrollo Productivo de Bolivia; Guillermo Oglietti, doctor en Economía; y Luis Salas Rodríguez, magister, director del Centro de Estudio de Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), opina que:

“Los precios son la piedra angular del nuevo modelo económico de los procesos de cambio en Latinoamérica, ya que son el instrumento que fija qué porción del producto le corresponde a cada grupo social y económico y son los gobiernos los llamados a diseñar ese nuevo modelo para echar abajo la actual lógica de definición de precios”.


* Docente investigador titular del IIE-UMSA, economista subversivo, miembro de la “Red Boliviana de Economía Crítica”

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