diciembre 3, 2020

La violencia contra las mujeres es estructural

por: Adriana Guzmán Arroyo

El proceso de cambio en Bolivia ha asumido la lucha contra el capitalismo, contra el imperialismo y colonialismo. Hoy es indispensable que se reafirme la lucha contra el patriarcado para no pasar a la lista de revoluciones fallidas y de sueños frustrados de liberación que ha tenido la humanidad.

Para el feminismo comunitario el patriarcado es el sistema de todas las opresiones, discriminaciones y violencias que vive la humanidad (mujeres, hombres y personas intersexuales) y la naturaleza, construido históricamente sobre el cuerpo de las mujeres. El patriarcado es el sistema de sistemas, articula y da funcionalidad al capitalismo, colonialismo, racismo, y se sostiene, se reproduce y se aprende, sobre el cuerpo de las mujeres, utilizando la violencia.

Como país, y gracias a las luchas y propuestas de las mujeres, autoridades de organizaciones sociales y de gobierno, hemos tenido importantes logros en la lucha contra la violencia, principalmente en el campo normativo. La Ley Integral 348 que garantiza a las mujeres una vida libre de violencia, su decreto reglamentario 2145 que destina presupuesto específico de recurso del IDH que corresponde a seguridad ciudadana, la Ley 243 contra el acoso y violencia política. Sí que son logros importantes pero a pesar de eso las denuncias de violencia no disminuyen y hay cada vez más feminicidios. La pregunta es: ¿son una reacción machista de los hombres frente a estas nuevas leyes? Sí y no. Sí, porque efectivamente en el proceso de cambio comprometido con la despatriarcalización se ha visibilizado el machismo, se lo denuncia y es más difícil que quede impune. El mismo presidente Evo Morales ha reconocido su machismo y parece que hace un esfuerzo sistemático por eliminar de sus discursos los chistes que burlan y menosprecian a las mujeres. La denuncia y visibilización del machismo provoca por un lado la reflexión en muchos hombres y mujeres machistas que se cuestionan, pero también tiene como consecuencia la reacción violenta de hombres que quieren mantener el poder y propiedad sobre el cuerpo de las mujeres incluso hasta matarlas.

Además de eso, existe una reacción del sistema patriarcal porque en el proceso se está atacando al sistema y este reacciona sobre la base que lo sostiene: el cuerpo de las mujeres, con violencia y feminicidios cada vez más escarmentadores. Esto nos muestra que la violencia hacia las mujeres no sólo es machista, no tiene que ver únicamente con su relación de pareja. Por ejemplo, el trabajo impago de las mujeres sostiene al capitalismo y es fuente para la acumulación de riqueza, para que hagamos ese trabajo muy cercano a la esclavitud es necesaria la violencia, así nuestras wawitas ven y aprenden una lógica de explotación también.

Otro ejemplo, el racismo, la valoración de unos cuerpos por encima de otros se sostiene también en el cuerpo de las mujeres que es inferiorizado, que tiene menos valor –por eso nos matan– y de ahí se aprende que pueda hacerse una escala de valores de los cuerpos según el color de piel y la procedencia; para eso, para que las mujeres asumamos que nuestro cuerpo vale menos es necesaria la violencia. Por esto decimos que la violencia hacia las mujeres es estructural y no solamente machista, y que necesita ser enfrentada con estrategias también estructurales.


* Feminista comunitaria.

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