enero 12, 2022

Naciones del Derecho Civil

El impulso del capitalismo inscribía al Derecho como aparato de relevo, lo usó para expandirse y constituirse.

Durante las revoluciones burguesas del siglo XVIII sucede un acontecimiento interesante que marcará la constitución del derecho moderno.

A momento de la toma del poder por parte de los grupos y facciones burguesas no se trató de conquistar el poder de Estado y desarrollar lo público, sino todo lo contrario, se tomaron los aparatos e instituciones estatales para limitar lo público y fortalecer lo privado, dando paso a la expresión laissez faire, laissez passer, fórmula mediante la cual la causa de la libertad de los privados pretendía limitar lo público. El impulso del capitalismo inscribía al Derecho como aparato de relevo, es decir usaba al Derecho para expandirse, para constituirse.

Sin embargo, esta invención de un gobierno burgués, un Estado de los privados, generó una aparente contradicción. Por un lado la aparición, en el contexto de las revoluciones del constitucionalismo y del Derecho Constitucional, por otro, el retorno de las codificaciones romanas escritas con el establecimiento en la Francia del siglo XIX del Código Civil Napoleónico, que sirvió como modelo para todo el naciente sistema romanista (norma escrita, derecho positivo) y la tradición de Derecho Privado que se extenderá por todos los nacientes países sudamericanos. Bolivia es el primer Estado Sudamericano en adoptar el Código Civil Napoleónico en 1834 (bajo el llamado Código Civil Santa Cruz) y antes en 1825 asumirá una serie de saberes y organización estatal de influencia francesa y española.

La aparente contradicción se encuentra en la fuerza que desarrollarán ambas tradiciones: la del Derecho Constitucional (que se volverá titular de la tradición del Derecho Público) y la del Derecho Privado. Como señala el jurista Escobar Fornos “el inicio de la codificación no partió de los valores y principios de la Constitución; para ese entonces existía una separación tajante entre el derecho público y el derecho privado (…) por ejemplo el Código Civil fue elaborado a partir de las tradiciones del derecho común burgués y no de los postulados constitucionales” (Escobar Fornos, 2001:11).

El Derecho Constitucional tendrá un desarrollo eminentemente liberal durante el siglo XIX, para luego tender a un desarrollo con componentes sociales durante el siglo XX en virtud de la influencia del pensamiento social. Por su parte el Código Civil de Napoleón trató de relativizar la presencia política de la Constitución derivándola a un plano meramente utópico, y los juristas napoleónicos trataron de presentar al Código Civil como un resultado práctico, de carácter universal y de concretización inmediata. “Durante varios decenios después de la promulgación del Código Napoleónico (el Código Civil francés de 1804), un grupo de juristas franceses sostuvo tercamente la ficción de que la historia era irrelevante para la interpretación y aplicación del Código. Este punto se ilustra con la declaración frecuentemente citada de un abogado francés de la época: ‘no sé nada del derecho civil; sólo conozco el Código Napoleónico’ (…) En esta forma, el Código Civil francés de 1804 se concebía como una especie de libro popular que podía colocarse en el librero al lado de la Biblia familiar” (Merryman, 2003:63-64), siendo el Derecho que se aplica, y no el que se promete, el Derecho de la vida cotidiana, de los negocios, de las cosas. 

Ambas tradiciones, tanto la Constitucional como la del Código Civil despertaron gran interés en países europeos y latinoamericanos durante la primera parte del siglo XIX, sin embargo el Código Civil, en virtud de su discursiva omnipresencia en la vida de los privados tomó con mayor fuerza su estriamiento y su desarrollo en el currículum de enseñanza en Derecho. Era el Derecho práctico, el derecho de todos los días, y en consecuencia el Derecho que permitía ingresos más fácilmente. Saber Derecho se empezó a convertir en saber un oficio que aseguraba la legalidad de las transacciones y de la propiedad.

Con la fuerza discursiva del Código Civil francés de 1804 el saber jurídico del Derecho privado se configuró como el núcleo del Derecho, así Savigny (jurista alemán del siglo XIX) señalaba que “así como podían estudiarse los datos naturales en la biología, la química o la física para determinar los principios más generales de los que eran manifestaciones específicas, podrían estudiarse los datos derecho civil a fin de identificar y extraer de ellos los principios inherentes del orden legal, de los que eran expresiones específicas” (Savigny citado por Marryman, 2003:68). En Sudamérica el ilustrado Andrés Bello sostenía algo similar, el Derecho Privado o llamado Derecho Civil domina las facultades de derecho, impregna los libros de derecho y así se perpetúa a tal punto que se podría hablar de naciones de derecho civil.

Bibliografía citada

● Escobar Fornos Ivan, Los derechos humanos y el control del poder privado. Bogotá – Colombia: Ed. Universidad Externado de Colombia, 2001.

● Merryman John Henry, La tradición jurídica romano canónica, México, FCE, 2003.

● Margadant Guillermo, Panorama de la Historia Universal del Derecho, México, Porrúa, 2004.


* Abogado constitucionalista.

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