abril 3, 2020

Elecciones Judiciales 2017

Sólo en Bolivia se elige mediante el voto de sus ciudadanos a los principales administradores del sistema de justicia. En octubre del año 2011, nuestro país apostó por primera vez como parte de la construcción del Estado plurinacional. A pesar de esta novedosa forma de tener jueces, sobre todo la mentalidad q’ara/misti colonizada (lo uso como categorías sociales), sigue pensando que es lo peor que estamos haciendo y que los/as postulantes son todos/as insignificantes. Pese a una alta participación ciudadana de casi ochenta por ciento del padrón electoral, ningún candidato/a obtuvo una votación mayor a diez por ciento de los electores y la mayoría de quienes fueron elegidos como autoridades judiciales alcanzaron alrededor de seis por ciento de los votos. Pese a esta realidad ¿fue un fracaso la primera elección judicial? claro que no, si somos los pioneros en estas nuevas propuestas de democracia jurídica. Con este antecedente, nos tocó elegir al Consejo de la Magistratura, al Tribunal Constitucional Plurinacional, al Tribunal Supremo de Justicia y al Tribunal Agroambiental.

¿Cómo elegir a los/as mejores postulantes a jueces? Fue el gran desafío de todo este proceso, en sus diferentes etapas y, que culminó este 3 de diciembre. Sabemos que en esa dirección, antes de que la Asamblea Legislativa aprobara el nuevo Reglamento para estas elecciones judiciales, muchas organizaciones de la sociedad civil aportaron con ideas para lograr que la segunda elección judicial sea substancialmente mejor que el anterior. El nuevo Reglamento incorporó al sistema de la Universidad estatal boliviana en el proceso, mediante el concurso de profesionales académicos en las fases de evaluación curricular y escrita. Esta presencia académica respondió positivamente a la demanda ciudadana para que el proceso de selección de candidatos/as no dependa exclusivamente de una instancia política como es la Asamblea Legislativa Plurinacional. La introducción de un tamiz técnico académico apareció entonces como una mejora y apuesta seria. Aunque algunas autoridades del sistema universitario se sintieron incómodas políticamente y al saber que no brillaría en sus modestos aportes, cooperaron con muy pocas ideas.

Estos últimos días hemos presenciado todo una junt’ucha (lit. es alimento reciclado y de mal gusto) política de los grupos opositores al sistema democrático, aunque paradójicamente se llamen “demócratas”; pero en el fondo no son más que grandes impostores y activistas de la política neoliberal, que lo único que les interesa es el fracaso de las nuevas políticas de la construcción del Estado plurinacional.

Creo que ninguno/a de los ciudadanos conscientes estuvieron en contra de las elecciones judiciales; pero lo que sí queda nuevamente como problema al ciudadano común es la poca información recibida por parte del Tribunal Electoral sobre las y los candidatos. ¿Qué paso con las estrategias de información para el ciudadano común sobre los candidatos/as? ¿Por qué no fue posible que cada uno de los candidatos/as tenga espacios centrales en distintos medios de comunicación para que expliquen mejor sus propuestas? Sabemos que hubo candidatos/as indígenas, ¿pero cómo saber si son o no? No oímos hablar y tampoco escribir a los/as candidatas en alguna lengua ancestral, para deducir que pertenece a algún pueblo específico. Sabemos que las elecciones judiciales no es lo mismo que las elecciones para presidente/vicepresidente, no. Precisamente esta particularidad le hace tan interesante y a la vez difícil. A estas alturas está echada la suerte y sólo queda la esperanza de que los nuevos jueces elegidos cumplan su función de administrar justicia para todos y todas.


*    Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.

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