octubre 26, 2021

Recuerdo de sangriento golpe militar fatiga a Bolivia 38 años después

La Paz.- Bolivia volvía a conmoverse el martes con los coletazos del golpe militar de hace 38 años, el más sangriento y con las peores consecuencias de su historia que se cobró la vida del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, cuyo legado conmemoró el presidente Evo Morales desde la Habana donde asiste al Foro de Sao Paulo.

La conmemoración de Morales, vía Twitter, se registró meses después de la muerte en prisión del ya octogenario dictador Luis García Meza, que la historia recuerda como un Brutus, un militarote o un general tropero, y momentos en que otros protagonistas del violento quiebre institucional del 17 de julio de 1980, entre adláteres y opositores, paradójicamente también al izquierdista Morales, tenían vida para contarla o para sufrirla.

También tras de rejas, el lugarteniente de García Meza, el coronel Luis Arce Gómez, que la prensa estadounidense apostrofó como el «ministro de la cocaína», camino a los 90 años mientras expía una condena a 30 años de cárcel sin derecho a indulto, la máxima pena que establece la legislación boliviana, tenía vida para sufrirla, tanta después de cumplir 16 años en una penitenciaría del Estado de Florida hasta 2009.

«Arce Gómez paga el precio del que no vive ni muere. Es tan profundo el desprecio que ni la Parca lo quiere», posteó en su muro de Facebook el poeta, diplomático y periodista Jorge Mansilla.

En tanto se sentía este martes, principalmente en redes sociales, el silencio de los opositores derechistas que tildan a Morales de dictador, los familiares de las víctimas de García Meza recordaron, con diversas expresiones, la borrasca del 17 de julio de 1980 cuando, la bajo la vista gorda de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés), paramilitares, argentinos y bolivianos, armados hasta los dientes, se metieron al Congreso boliviano en La Paz, sacaron a puntapiés a los legisladores y hollaron a la presidente de entonces, Lidia Gueiler Tejada, hasta declinar su mandato.

En el fragor de las redes sociales, pudo leerse la cerril intimación de García Meza a Quiroga Santa Cruz que esos días planteaba, en su calidad de diputado electo, un juicio de responsabilidades por genocidio Hugo Banzer, que presidió un régimen de mano dura entre 1971 y 1978 en Bolivia, cuyo paradójico electorado había de consignarle un mandato para el período constitucional 1997-2002, que un año antes de su cumplimiento interrumpió una metástasis desde el pulmón.

En las redes sociales donde Morales recordó que «como hoy, en 1980, Marcelo Quiroga Santa Cruz fue asesinado por la dictadura criminal de Luis García Meza», que «hoy se cumplen 38 años del golpe de Estado de Luis García Meza, el más cruento y el último», se publicó también la amenaza de muerte de García Meza a Quiroga santa Cruz, desparecido desde entonces.

El líder socialista que nacionalizó el petróleo boliviano en 1968 de manos de una compañía estadounidense, la Gulf Cia, casi 40 años antes que Morales obrara en el mismo sentido, alcanzó a advertir que su suerte estaba ya echada y que prefería luchar por su país antes que retacearle su concurso.

«Y sabemos que más pronto que tarde se cobrarán esto que estamos haciendo. Estamos dispuestos a pagar ese precio. ¡Siempre estuvimos dispuestos! ¡Jamás vamos a rehuir el peligro!, porque mucho más temible que ese enemigo que está buscando la manera de anularnos, aun físicamente, es una conciencia culpable y no podríamos soportarnos a nosotros mismos sino», dijo Quiroga Santa Cruz en una sesión congresal semanas antes que paramilitares le tirotearan en la sede de un sindicato en La Paz.

«Hermano Marcelo, defensor de nuestros recursos y de la dignidad nacional, el pueblo boliviano cuidará y mantendrá vivo tu legado para siempre. #MarceloVive», escribió Morales en su tuit.

«¡Nunca más! ¡Viva la democracia!», subrayó el mandatario indígena de izquierdas en otro tuit

Uno de los hijos de una pléyade de dirigentes socialdemócratas asesinados en enero de 1981 en una barriada paceña, Hugo Suárez, publicó en su cuenta de Facebook los recuerdos de ese día aciago.

«Hoy 17 de julio se recuerda el inicio de la dictadura de Luis García Meza en 1980. Ese mismo día, mi padre, Luis Suárez Guzmán escribió el siguiente poema con la indignación en las venas. «Pesadumbre. Adolorida está la tierra y adolorida la semilla que da fruto; mientras que el bruto la pisa, sin saber que si ella muere morirá también él más tarde o más de prisa. Adolorida la razón pero no muerta, porque fluye el pensar aun ante la palabra sin puerta (17 de julio de 1980)». «Seis meses más tarde, el 15 de enero de 1981, Lucho sería asesinado junto a 7 compañeros más. Es un día para recordar», escribió este profesor universitario en México.

El líder de los socialdemócratas bolivianos, Jaime Paz Zamora, que gobernó Bolivia entre 1989 y 1993 y que se alió posteriormente con Banzer y el expresidente ultraliberal Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-97 y 2002-03), procesado en Bolivia por genocidio, criticó el lunes, por redes sociales, al gobierno de Morales y se plantó como opositor.

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