diciembre 8, 2021

La oposición no quiere más democracia

El proyecto de ley de organizaciones políticas se ha convertido en otro motivo de profunda discrepancia entre el Movimiento Al Socialismo (MAS) y la oposición partidaria, que al unísono ha expresado su rechazo a una norma que regule la constitución y vida de las entidades políticas que compiten por el poder político a nivel nacional y subnacional.

Sin ingresar en el fondo del proyecto de ley, la oposición ha manifestado que lo que se quiere, con su aprobación, es legalizar la participación de Evo Morales en las elecciones generales de 2019. Es decir, el mismo argumento con el que responden a toda iniciativa que se plantea en el país, pero que en este caso refleja la irresponsabilidad con la que los opuestos al proceso de cambio encaran los problemas y las necesidades del país.

En primer lugar, el proyecto de Ley de Organizaciones Políticas ha sido redactado por el Tribunal Supremo Electoral y no por el MAS. Entre los especialistas que aportaron a la elaboración de esa norma están Carlos Hugo Molina y Salvador Romero, a quienes no se les puede atribuir una militancia en el partido de gobierno. Si en algún lugar podrían ser ubicados es más bien en la oposición.

El proceso de redacción del proyecto de ley fue largo. El Tribunal Supremo Electoral organizó varios conversatorios, con representación plural. Y en ninguno de esos encuentros se escucharon argumentos que se lo hace hoy para tratar de bloquear su aprobación en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

En segundo lugar, llama poderosamente la atención que los partidos de la oposición se opongan a la realización de primarias para la elección de candidatos a la presidencia y vicepresidencia que participarán en 2019. El espíritu de esa parte del proyecto de ley es que los candidatos sean elegidos por la ciudadanía a la que tanto recurre como recurso movilizador la oposición. El oponerse a que sea la gente y no el dinero que elija a los candidatos significa una visión estrecha e instrumental de los conceptos de democracia y ciudadanía de parte de los partidos de derecha.

Por lo demás, coloca en calidad de retórica las palabras de personajes políticos como Samuel Doria Medina, quien en no pocas oportunidades ha dicho que el candidato de la oposición debería surgir de una primaria. Hoy tiene la oportunidad de ser consecuente con lo que dijo o, al contrario, de quedar como un político demagogo que tiene en su partido la prolongación de su empresa.

La democracia es algo más que votar en elecciones nacionales y subnacionales. Democracia es participar y decidir en todos los planos. La militancia y los que se simpatizan con un proyecto político deben tener el derecho de elegir a sus candidatos y a sus dirigentes de la forma más democrática posible. De eso se trata.

En tercer lugar, Todas las autoridades nacionales y subnacionales, incluyendo Evo Morales, están habilitadas constitucionalmente para ir a la reelección en 2019 y 2020, respectivamente, en virtud de la sentencia del Tribunal Constitucional del 28 de noviembre de 2017.

El proyecto de ley de organizaciones políticas forma parte de la construcción del Estado Plurinacional y de la ampliación de la democracia intercultural. Rechazar su contenido antes que enriquecerlo es la expresión racional y nostálgica de la democracia restringida del pasado.

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