abril 16, 2021

Las Hermanas Tejada: un amplio recorrido enfocado en la música autóctona aymara en Bolivia


Por Laura Helena Arraya Pareja *-.


El grupo musical llamado Las Hermanas Tejada es uno de los pioneros de la música autóctona en Bolivia. Dicho conjunto se caracteriza por la utilización de instrumentos musicales propios de la región andina y la composición de la mayoría delas letras de sus canciones en aymara. El propósito de formar el grupo de Las Hermanas Tejada es recuperar la música que interpretaban los pobladores oriundos del Lago Titicaca y llevarla a los escenarios de las ciudades. Tal como señala Elsa Tejada “en esos momentos nadie quería escuchar la música de los indígenas, pero a mi padre le pareció importante recuperarla para que no se pierda y se la valore”.

Al tener Zenobio Tejada haciendas próximas a la localidad de Santiago de Huata, un pueblo en las orillas del Lago Titicaca, mantiene lazos muy estrechos con las personas del sector. Desde niño había aprendido aymara para relacionarse con las personas del lugar, a pesar a que él residía en la ciudad de La Paz, lo que le facilitó para componer las canciones. Con la intención de dar inicio a la música autóctona Zenobio funda el grupo Sumak Huaynas en la década de 1930. En sus inicios, este grupo fue conformado por varias personas que tenían haciendas próximas a Santiago de Huata o habían nacido en el lugar. Sin embargo, Sumak Huaynas se disuelve en la misma década, lo que permite dar inicio a que Zenobio junto a sus hijas María Luisa y Laura comiencen a cantar las composiciones de su padre. Este dueto femenino (junto a los acompañamientos musicales de su padre) entonaron en los escenarios cuecas, pasakalles, huayños tales como: Paliskito, Italake, Q’uena Q’uena, wairurito, el huayco, el bailecito, entre otros.

Posteriormente, en la segunda mitad de la década de 1940, Laura contrae matrimonio, por lo que deja el dúo. Por este motivo, Elsa, con sólo nueve años de edad forma parte del grupo, el cual adquiere el nombre de Las Hermanas Tejada. A partir de este momento ellas se presentan en diferentes teatros alrededor del país, así como fuera del mismo. De esta manera empiezan a caracterizarse por hacer música pentatónica y a cantar todas las letras de sus canciones en aymara. La recién inaugurada radio Illimani las convoca para formar parte del continuo repertorio de la misma. En una de sus primeras giras por Argentina y Chile graban sus primeros discos con el sello RCA Víctor. Este sello discográfico, propio de la República Argentina las hace aún más famosas en el medio artístico.

En la década de 1950 se incorpora la cuarta hermana llamada Esperanza. A partir de la incorporación de la hermana menor se convierten en el Trío de las Hermanas Tejada, con este nombre vuelven a grabar otros discos en Argentina con el mismo sello discográfico y en la disquera Méndez en Bolivia. Asimismo, María Luisa, Elsa y Esperanza realizan varias giras promocionadas por la radio Illimani. Tal como señala Elsa: “hemos viajado por toda América, yo y Esperanza éramos muy jóvenes y nuestra hermana María Luisa nos cuidaba y llevaba por todo lado. También viajábamos con otros músicos, que eran parte de las giras que hacíamos, pero nosotras éramos las menores de todos”. Entre las canciones más famosas que se encuentran en ese momento están Wak’aTokori, Wipalita, Auqui Auqui, entre otros.

En 1955, Las Hermanas Tejada reciben la máxima condecoración que otorga Bolivia, la cual es denominada como “el cóndor de los Andes”. Este premio les es otorgado en el gobierno de Víctor Paz Estensoro en honor al aporte a la cultura y la música. Ellas reciben el galardón con la canción titulada Q’uena Q’uena, donde son acompañadas por un grupo de indígenas originarios del pueblo de Santiago de Huata, quienes tocan en conjunto al trío de Las Hermanas Tejada. Este premio también les permite una beca a Rusia para poder estudiar música, pero por varios motivos familiares no llegan al lugar.

Esperanza Tejada señala: “fuimos muy criticadas por lo que hicimos, nos decían que unas señoritas no pueden cantar en aymara y nuestra familia —menos mi papi— rechazaban lo que hacíamos”. De la misma manera ambas señalan que era muy complejo cantar en un idioma originario en ese momento histórico en el que se encontraban, pues no era común que mujeres de una ciudad actuaran en escenarios cantando en aymara. Incluso cuando ellas deciden tomar la beca a Rusia “todos se oponen a que tres mujeres viajen solas al otro lado del mundo, nos lo prohibieron” señala Elsa.

Después del auge que alcanzan a finales de la década de 1950 el conjunto de Las Hermanas Tejada se disuelve y por muchos años todas las hermanas residen en diferentes lugares en el exterior. María Luisa y Esperanza viven en Estados Unidos y Elsa en México, donde estudia canto e impostación. Recién en 1998 con el impulso de Música de Maestros el trío vuelve a reunirse en el escenario. Sin embargo, sus presentaciones son esporádicas porque Esperanza todavía radica en Estados Unidos. En ese momento Elsa ya es una reconocida maestra de canto e impostación, por lo que algunas de sus presentaciones son acompañadas de varias de sus alumnas, quienes reemplazan a Esperanza. El 2001, cuando Esperanza retorna al país, ellas retoman las presentaciones constantes acompañadas de Música de Maestros, las Imillas y las Hermanas Arteaga.

El año 2006 fallece María Luisa por lo que María Eugenia (hija de Elsa) las acompaña en un par de presentaciones antes de que se disuelva por completo el grupo de Las Hermanas Tejada. Elsa es reconocida el 2014 por el Ministerio de Educación como “Maestra de las Artes” y actualmente continua como profesora de canto. Las Hermanas Tejada forman parte de los llamados músicos de oro, por lo que durante toda su carrera artística recibieron una serie de galardones y reconocimientos en distintos lugares. Actualmente se intenta recuperar su trabajo artístico haciendo conocer, y revalorizar, por diversos medios su labor.


* Historiadora, Psicóloga. Investigadora en historia y cultura. Magíster en Estudios Culturales.


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