junio 24, 2026

El levantamiento indígena en Ecuador contra el paquetazo neoliberal


Por Esteban Ticona Alejo * -.


Estos últimos trece días seguí con mucho dolor y a la vez con mucho entusiasmo los acontecimientos ocurridos en Ecuador y sobre todo el accionar del movimiento indígena y campesino ecuatoriano expresada en la Conaie, Fenocin, Cut y otras. A raíz del paquete económico lanzado por el gobierno de Lenin Moreno, ordenado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), quitando los subsidios a la gasolina y con ella la subida escalada de los precios de los productos básicos de la canasta familiar.

Los primeros días los manifestantes marcharon hacia el Palacio de Carondelet que está en el centro de la ciudad de Quito. Ante esta insistencia el presidente Moreno se refugió y trasladó la sede de gobierno a la ciudad de Guayaquil, una región costeña con fuerte tradición de acoger a las elites más recalcitrantes y racistas del Ecuador.

Al no ser oídos en la demanda de abrogación del decreto 883, el enojo subió en el movimiento indígena y campesino que seguían marchando con más ahínco y más indios que arribaban a la capital Quito o la antigua Kitu kara.

Mediante la televisión digital y radios locales pude seguir los acontecimientos en vivo y con imágenes impactantes, sobre todo los tres últimos días donde hubo cinco muertos, cientos de heridos como otros tantos detenidos. Fue hacer una especie de etnografía virtual.

Seguí los debates de los pueblos indígenas alojados en la Casa de la Cultura “Benjamín Carrión” ubicado en el centro norte de la ciudad. El debate fue entre bronca e impotencia de un gobierno que les puso miles de bombas lacrimógenas; pero ala vez oí la fortaleza de los mismos, incluso con canciones guerreras de los pueblos amazónicos como los Shuar. El velatorio con plegarias indígenas a los dos primeros indios que habían caído en la lucha, fue muy triste seguir de cerca estos acontecimientos.

Ante la huida del presidente Moreno a Guayaquil, el movimiento indígena y popular quiso tomar la Asamblea Nacional (o poder Legislativo), que está cerca del lugar donde estaban alojados. La respuesta del Gobierno fue decretar el estado de excepción o el toque de queda desde las 15:00 horas y militarizar Quito, ¡eso sí es dictadura! Fue como ver películas de acción cuando ese movimiento indígena y popular tomó las oficinas de la Contraloría y desde alguno de los pisos del edificio se pudo observar arrojar sillas, muebles, papel que sirvieron en el fuego para apaciguar los gases.

Mediante las redes sociales, pude leer las voces de solidaridad y admiración de los quiteños/ñas con los luchadores indígenas; pero también posiciones antindias y trogloditas. Por ejemplo, la alcaldesa de Guayaquil Cinthya Viteri o el exalcalde de la misma Jaime Nebot lanzaron discursos racistas y diciendo que los indios se queden en el páramo y no vayan a la ciudad de Guayaquil a estropearles. Vi con mucha alegría algunas acciones de muchos jóvenes citadinos llevando víveres a la Casa de la Cultura o atender a gente de la Cruz roja a los heridos o asfixiados por los gases.
El representante de las Naciones Unidas y la Comisión episcopal de Ecuador fueron los que propiciaron la pacificación mediante el diálogo, entre el Movimiento indígena y el Gobierno, que terminó con la abrogación del decreto citado. Varios medios de comunicación mostraron la algarabía de la gente que festejó el triunfó del pueblo ecuatoriano, frenando el paquete del FMI. El lunes aun transmitían algunos canales y radios de cómo los movimientos sociales que fueron protagonistas de las luchas, limpiaban mediante una minga las calles de la ciudad de Quito, sobre todo alrededor de la famosa plaza El arbolito. ¡Jallalla Conaie, Fenocin, Cut!

* Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.

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