septiembre 18, 2020

Canto de amor a mi Bolivia desde el exilio

Bolivia hoy te canto desde el exilio, aquí desarraigada y paria, sin poder alzar las banderas y sin poder cantar a viva voz “morir antes que esclavos vivir”, aunque lo he tarareado bajito, desde que me levanté esta mañana que,  aquí donde vivo, amaneció gris y fría….

Mi Bolivia,  tierra bendecida y feraz llena de gente valiente, de mirada profunda; de gente fiestera, gente que agradece a la tierra por sus dones y que baila festejando esa simbiosis con la Pachamama.

Hoy, tus hijos están enfermos, están resistiendo en una lucha desigual e injusta; intereses foráneos nos han invadido y pretenden quitarnos este país hermoso que construimos con las manos, como se ara la tierra, como amor. Le pusimos las semillas y estábamos viendo como crecía, fuerte y sana.

Volvimos a levantar la cabeza, tantos años agachada.

Nunca más nos dijeron indios de mierda. Ahora, teníamos un nombre, un espacio un lugar y un futuro…

Nuca más estuvimos fuera, todo el territorio era nuestro y los colores de nuestra Whipala ondeaban orondos por el cielo infinitamente azul de nuestras montañas, valles y llanos.

Nos volvimos un país productivo; un país que le entregó a cada uno de las y los bolivianos, lo que era suyo, para que lo trabaje y lo multiplique. Entonces, se multiplicaron no solo las ganancias, sino la dignidad, la libertad, la alegría y danzamos al son de nuestros ritmos alegres, la prosperidad y la bonanza.

Y marchamos nuestras marchas y nuestros himnos y volvió a tener sentido decir Viva mi Patria Bolivia, porque sí, por primera vez, era nuestra de verdad; los demás países vecinos nos empezaron a respetar, a preguntar cómo lo hacíamos. Nosotros sonreíamos. Sabíamos que el amor nos movía y las seguridad de estar haciendo lo correcto, lo justo.

Mi Bolivia amada, hoy estás triste. En lugar de estar marchando con sus mejores galas, alzando las banderas de la libertad y la democracia, tus hijos e hijas, están resistiendo, están luchando, están muriendo.

Hoy la rabia se escucha en los gritos de guerra, ondean los pochos y las mantas de la gente que en los caminos levanta su voz; ya no hay vuelta atrás; libres somos y libres nos queremos. Hoy como ayer, la libertad es un camino que se riega con sangre, pero que se hace al andar, entre todos. Camino cuesta arriba, mi Bolivia, camino que no dejaremos de transitar porque queda mucho aún por hacer.

Nos quieren quitar todo esto que conseguimos con tanto esfuerzo y sacrificio; quieren que se apague el sol, que las mujeres y los niños lloren y los hombre mueran, quieren zozobra y esclavitud. Sin embargo, no lo van a conseguir y ellos lo saben, aunque no lo entienden. Salvajes nos dicen y nos tienen miedo; porque nos tienen miedo, nos odian. Es que ellos no entienden mi Bolivia, como nosotros, tus hijos, los de siempre, los de abajo, te amamos; no entienden que no es que somos salvajes, es que defenderte es defender nuestra vida misma. No entienden que la Patria es un concepto que nos da forma y nos da sentido; que las raíces son lo que nos dibuja a diario un horizonte colectivo que aprendimos a construir juntos y que ellos carecen, porque sus miradas siempre estuvieron fuera de nuestras fronteras. No se ama lo que no se conoce, dicen por ahí. Es verdad, digo yo. Ellos no te aman como nosotros, porque no te conocen. No te han andado, no han caminado tus profundos caminos y senderos; no han conocido nada más allá de las ciudades; no saben nada de nuestro ajayu colectivo. Por eso no se dan cuenta que tú eres única y que ya jamás volveremos para atrás.

Hoy en tu cumpleaños y al contrario de lo que hubiéramos deseado,  no estamos de fiesta, estamos en guerra; no nos preocupa, siempre estuvimos en guerra y siempre ganamos. Más temprano que tarde, estaremos de vuelta, para seguir construyendo este sueño colectivo, Amada Patria. Más temprano que tarde volveremos con los vientos de la copagira, los silbidos del viento de la puna y el rugir de los ríos de nuestras selvas a transitarte, a transcurrirte y a besar, humildemente tu suelo, Patria mía…

*Médica salubrista

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