junio 16, 2021

Bolivia en la producción de fertilizantes

Por Danny Ronald Roca Jiménez-.


En el estudio de la Economía se tiene presente el problema económico básico referido a que se cuenta con recursos escasos para afrontar múltiples necesidades; esta afirmación está latente en diferentes ámbitos y sectores económicos, y el tema de los alimentos es uno de ellos.

El acelerado crecimiento de la población ha presionado sobre la producción de alimentos, situación que es mitigada con progreso técnico, mismo que ha sido reflejado con la mejora en los sistemas de riego, tierras, semillas y fertilizantes, este último ha hecho posible el crecimiento más acelerado de los productos agrícolas como también su mayor calidad.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cita que los fertilizantes proveen nutrientes a todos los cultivos que los necesitan, este elemento ayuda a producir más alimentos y cultivos comerciales, optimizando la calidad de los mismos. Los fertilizantes tienen la capacidad de revertir la baja fertilidad de la tierra que ha sido sobreexplotada.

En lo que respecta a Bolivia, si bien nace con tres regiones: la costera, la altiplánica y la oriental, la más poblada fue la del Altiplano, en la que se realizaban actividades económicas tanto agrícolas como mineras, situación que limitó a nuestro país el poder desarrollar y controlar los territorios inexplorados, tanto en el Litoral como en el Oriente, siendo que en las regiones costeras se contaba con grandes reservas de guano y salitre (abono para la tierra), en las cuales Bolivia se tornaba indiferente ante estas reservas, pese a que Chile ya veía una opción de desarrollarlas.

En el siglo XIX estas materias primas de guano y salitre eran dos fertilizantes de primera clase, requeridos en el viejo mundo, en países agrícolas con tierras ya cansadas, porque contaban con las condiciones de reavivar la fertilidad de la tierra, lo que generó un alza en la demanda de estos fertilizantes siendo muy cotizados a nivel mundial, por lo que produjo un interés en la burguesía chilena que alimentó la discordia entre Bolivia y Chile, y desató la Guerra del Pacífico.

Ya en el siglo XXI, si bien Bolivia no cuenta con costas, guano y salitre, producimos urea, considerado uno de los fertilizantes de mayor uso debido a las cualidades y bondades que tiene, ya sea respecto a la provisión de nitrógeno a los productos agrícolas, por la fácil aplicación del mismo, como por su fácil manipulación.
El inicio del proceso industrializador del gas natural en el país, a través de la construcción de la Planta de Urea y Amoniaco, dio la posibilidad de que pudiéramos proveer un fertilizante de calidad al mercado interno y externo, además de otros impactos como la creación de empleo directo e indirecto, insumos para mejorar la productividad agrícola y por tanto aportar a la seguridad y soberanía alimentaria y la generación de divisas. Uno de los elementos más importantes de este proceso industrializador es la conformación de complejos productivos que aporten al desarrollo mediante el crecimiento económico regional, en este caso, en el centro de Bolivia.

Durante la gestión 2018 la producción de urea tuvo como destino el mercado interno, sustituyendo la importación de este producto, como igualmente la comercialización al mercado externo, llegando a la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En la gestión 2019 se incluyó además las exportaciones al Perú e iniciaron las negociaciones con Cuba.
Sin embargo, durante la gestión 2020, la Planta de Urea y Amoniaco no operó debido a la desacertada decisión del gobierno de facto de paralizarla y los desperfectos en turbinas y otros equipos que padeció al intentar ponerla en marcha sin contar con el personal adecuado para ello, cuestión que está acarreando pérdidas de mercados y oportunidades de negocio, reducción en los recursos económicos para Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y disminución de divisas para el país, por lo cual, hoy nuestra estatal petrolera y el Gobierno encaran el gran reto de poder reactivar la planta y retomar el proceso industrializador iniciado años atrás.


* Economista.

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