
Seguimos con la historia de Ernesto Guevara Quiroz y Bajo Tierra, y parte de lo que expuso en el IV Congreso de Estudios de Rock y Metal de Bolivia en la ciudad de Cochabamba, apoyados por la carrera de Sociología.
En busca de identidad
“El punto más importante de Bajo Tierra, donde empieza a encontrar su identidad, es en el segundo disco. Si escuchan el primer disco: Jallpa Urapi (2004), arranca con el tema ‘Domínguez’, y que tiene un rock and roll que se llama ‘Nostalgia del rock’, que fue grabado para la película y además nuestro tema promocional.
Hicimos mucha música para cine, para videos, baladas… una balda a lo Bon Jovi, muy ligera, como las canciones ‘Mil años’ o ‘Morena’. También tiene algo thrash, algo de punk, y uno se da cuenta que Bajo Tierra es una banda que está buscando identidad, algo en donde sentirnos más cómodos.”
Mezclar con lo boliviano
“El momento crucial fue cuando decidimos funcionar o tomar elementos del folklore boliviano y tocar con estética e instrumentos del heavy metal. Tocamos una canción de Nataniel Gonzales, que es orureño y fue el vocalista del grupo Wara cuando grabaron el disco El Inca, y compositor de varios temas. Tomamos su canción ‘Sariri’, un tinku que había grabado con el Grupo Aymara, y lo lanzamos.
Fue un desastre. Como sabrán, en esa época la música estaba muy dividida, no nos podíamos mezclar y hacer esa fusión. Nos costó la crítica de la escena, la burla de la escena, un guitarrista nuestro renunció porque le daba vergüenza tocar el ‘Sariri’; más vergüenza le dio tocar el ‘Minero’ (de Jaime Medinaceli, tío abuelo de Sergio Terán, nuestro baterista), y lo hicimos a modo de homenaje.”
Jallpa Urapi
“Lanzamos en ese primer disco dos temas que interpretaban folklore con estética metalera, porque en realidad no era fusión, no estábamos mezclando género, estábamos tocando folklore con instrumentos de heavy metal; no hay zampoñas, no hay quenas, no hay bombos, no hay nada, un grupo de metaleros tocando folklore.
La escena se resistió mucho, fue duro al comienzo, uno va repensando las cosas: si por ahí no era el camino, si era mejor hacer tributos, etcétera. Fueron tentaciones, pero no desistimos, nosotros habíamos comenzado esa vía.
Al año siguiente el grupo Alcohólika La Christo grabó ‘Celia’, que también era folklore boliviano, no metalero pero más en su onda industrial. Se hizo un poco más popular. porque el 2007 lanzaron Nación Alcoholika, álbum que incluyó la banda sonora de la película boliviana ¿Quién mató a la llamita blanca?
Se comenzó a abrir un poquito la curiosidad por esos dos géneros. Al año siguiente aparece el Grupo Armadura con unos covers a Kala Marka, tampoco utilizaban instrumentos de viento, ni tarkas, ni zampoñas, ni nada, y su trabajo eran versiones; eran un grupo de metal haciendo un poco de folklore, lógicamente con la euforia propia del género musical. También fueron pioneros y muy importantes en la escena.”
Homenaje a Kala Marka
“En ese momento aparece un proyecto de tributo a los Kjarkas, que invita a bandas de rock y de metal. Quisimos participar, pero vimos que se manejaba de una manera muy comercial y retiramos nuestro aporte al disco tributo, no estábamos cómodos, a pesar de que ya nos habíamos reunido con la gente organizadora.
Al poco tiempo Boris Méndez, de Grupo Armadura, nos invitó a participar de un homenaje a Kala Marka tocando sus canciones en versión de heavy metal y otros géneros. Ahí la cosa se empezó abrir, por primera vez comenzamos a ver muchísimas bandas en el proyecto, tocando folklore con sus instrumentos y la formación habitual y la estética que preferían, abriendo la posibilidad a que la escena se flexibilice un poco y que no sea tan conservadora, dando una oportunidad a esta nueva estética que le llamaron folk metal, ‘metal andino’.”
Al diablo
“Pasaron dos años y grabamos un nuevo álbum. Fue muy raro lo de los riffs, porque Sergio Terán estaba haciendo su especialización en sonidos en los Estados Unidos y la banda estaba un poco separada.
Esa temporada no había nubes web o memorias, entonces nos envió un cd grabado que tardó 30 días en llegar; más bien no llegó dañado. Con Gonzalo nos pusimos a escuchar y aportar los riffs para los temas. Hicimos varias propuestas, maquetas. Hicimos un álbum por correo, disco que se llama Al Diablo.”

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