
El enfoque positivista en la interpretación de la Historia fue hegemonizado por las escuelas de Inglaterra y Estados Unidos, fundamentalmente. Marcó con fuerza la narración historiográfica sobre el proceso histórico latinoamericano, que reprodujo el modelo de interpretación idealista de la Historia. A partir del dominio hegemónico neocolonial se impuso en el imaginario colectivo un modelo de interpretación narración y explicación del pasado caudillista, dependiente y alienante, imprimiendo un fuerte sesgo de cipayaje, que se caracterizó por aspirar a modelos de desarrollo capitalista. Ante ese claro dominio intelectual y académico surgió un esfuerzo para impulsar el paradigma de interpretación de la historia desde el materialismo histórico, con enfoque marxista, desde la Unión Soviética y Francia.
Dos ejemplos son suficientes para caracterizar ese esfuerzo por romper la hegemonía idealista de interpretación de la historia. La Historia de América Latina de M. Alperovich y L. Sliezkin [1] (México, ediciones del Quinto Sol, 1983), obra académica que aborda la Historia centrándose en el desarrollo económico, las luchas de clases y la influencia del imperialismo norteamericano, propugnando el análisis de la estructura de clases y la dominación económica y política que ha marcado la trayectoria de América Latina. El otro texto es Independencia y revolución en América Latina (Barcelona, Editorial Anagrama, 1976), que trae un informe de síntesis de Pierre Vilar, que “demuestra de modo admirable cuáles son los caracteres comunes de la participación de las clases populares en los movimientos de independencia de América Latina”, es decir, de la “independencia jurídica” y de la “independencia real”.
La Historia desde el materialismo histórico con enfoque marxista de M. Alperovich [2]
Con prólogo de Juan Miguel Gallo [3], es un manual destinado a la formación académica en universidades de la URSS y movimientos progresistas de América Latina. En un esfuerzo que propone una Historia de síntesis y generalizaciones para analizar la explotación colonial y la formación de las sociedades latinoamericanas, examinar el carácter de las guerras de independencia y la continuidad de las estructuras de poder y dependencia en las nuevas repúblicas, enfoca su estudio en el impacto del imperialismo estadounidense, en la economía y la política de la Región y examina las estructuras de clase y el papel de las luchas sociales en la historia de Latinoamérica, con énfasis en los efectos del imperialismo y la búsqueda de la soberanía nacional y popular.
Alperovich organiza su manual en tres partes. Primera: El movimiento emancipador de fines del siglo XVIII y principios del XIX. Cap. 1. América Latina bajo el poder de los colonizadores (conquista y colonización, administración y desarrollo económico, población aborigen, movimientos emancipadores del s. XVI y XVIII). 2. Revolución de esclavos negros de Haití. 3. Guerras de la independencia (1810-1815). 4. Derrota y expulsión de los colonizadores españoles. 5. Emancipación del Brasil.
Segunda: Los países de América Latina después de las guerras de la independencia. 6. El imperio brasileño 1825-1889. 7. La dictadura de Rosas. Consolidación de la Argentina. 8. Paraguay y el gobierno de Francia (1814-1840). 9. Dictadura de López y la guerra de Paraguay. 10. Chile bajo el poder de la oligarquía. 11. Lucha del pueblo mexicano contra las fuerzas de la reacción y la intervención extranjera a finales del siglo XIX. 12. Cuba y la guerra de los 12 años.
Tercera: América Latina en los lindes del siglo XIX y XX. 13. Lucha del pueblo cubano por su independencia y su transformación en semicolonia de los Estados Unidos. 14. Dictadura de Porfirio Díaz en México. 15. Revolución mexicana 1910-1917. 16. Lucha política y clasista en la Argentina (fines del s. XIX y principios del XX). 17. Brasil después de la instauración de la República. 18. La guerra del Pacífico de 1879-1884 y sus consecuencias. 19. La rivalidad entre las potencias europeas y los Estados Unidos en América Latina.
“Movimientos nacionales de independencia y clases populares en América Latina”, la propuesta marxista de Pierre Vilar [4]
Se trata de un valioso informe de síntesis, especie de vademécum epistemológico (vade: ‘ven’, ‘camina’ y mecum: ‘conmigo’), destinado a orientar investigaciones históricas con enfoque marxista en universidades y academias de Europa y América Latina. Identifica tres fases del problema, que desglosa en la Primera parte del informe. Primera fase: La independencia de América Latina. Las independencias clásicas. Finales del s. XVIII (levantamientos indígenas), principios del s. XIX (levantamientos criollos de las minorías). 1. Composición social de las masas. A. Algunas observaciones sobre las fuentes demográficas, jurídicas, administrativas, económicas. B. Grupos raciales, clases y categorías sociales, masas y minorías. A) las masas indias, b) las masas de mestizos, c) las masas de negros, d) las masas de blancos y sus divisiones. II. Composición social de los movimientos. I. Prodromos (sociales) y precursores como síntoma de los movimientos liberadores. A) Grandes revueltas indias, b) Revueltas antifiscales, c) Revueltas antimonopolio comercial. 2. Composición social de los movimientos 1808-1826. A) México, b) Alto Perú, c) Quito, d) Nueva Granada (Colombia), e) Venezuela 1810-1815, f) Chile, g) La Plata y la fase victoriosa de la Independencia.
Segunda fase: el siglo XIX. Intervención popular en las luchas de liberación neocolonial. El ejemplo cubano: las guerras de 1868-1878 y de 1895-1898. A) Desequilibrios sociales, coyunturas económicas y fracaso del reformismo. B) Iniciativa aristocrática y rápido desplazamiento hacia un movimiento más democrático. C) La Guerra de 1895.
Tercera fase: el siglo XX. Enunciados sobre el ascenso del nivel de masas para alcanzar la independencia real, en las luchas anticoloniales de las potencias capitalistas, sobre todo de los Estados Unidos. Primacía económica en las relaciones de dependencia internacional; primacía de lo social en las tomas de conciencia popular; teorización del papel de las masas (obreros y campesinos, indios, mestizos y negros) en la solidaridad nacional, y el papel de la libertad nacional en el problema del desarrollo. Vilar sostiene que “la tendencia a la teorización de ese vínculo entre lo social y nacional aparece con fuerza en la Revolución cubana”, lo que le permite generalizar que “la revolución se inicia a nivel político como asunto de intelectuales y de burgueses ilustrados, de jóvenes y de militancia de élites, pero incide de tal modo en el campesinado, que este le proporciona los combatientes y sus métodos de guerra. Una vez tomado el poder, se pasa de la revolución política a la revolución social. Pero entonces se choca con la oposición violenta, a veces armada, de las potencias económicamente dominantes y la necesidad de cambiar la sociedad lleva consigo la necesidad de proclamar el Estado popular y nacional totalmente libre”. Vilar concluye que “es el sentido de un documento tan fundamental como la Segunda Declaración de La Habana (2 de febrero de 1962) [5], del que cabe decir que constituye (desde el punto de vista de Vilar), el Manifiesto Comunista del Siglo XX”, cuyo texto in extenso transcribe en la coda de su Informe.
La Segunda parte desglosa los “Puntos a examinar según el informe provisional de la Comisión”, son respuestas a las cuestiones planteadas por el informe provisional. Pierre Vilar, a la sazón presidente de la Comisión, aclara que “no encaja de modo válido con todos los países”. Punto 1. Existencia de una consciencia nacional difusa. Es un hecho en el caso de los indios de las grandes comunidades, pero se pregunta si es extensiva a los criollos. Punto II. La oposición al extranjero como motivador de la Independencia. El “extranjero” es el “gachupín”, el “chapetón”, pero devela que también “el criollo explotaba la mano de obra india, negra y mestiza”. Punto III. Los instrumentos de una toma de consciencia, están consolidados, pero resultan esencialmente minoritarios, aristocráticos o burgueses y simplemente no existían en el seno de las clases trabajadoras. Punto IV. Relaciones orgánicas entre lucha social y liberación nacional. El sentimiento anticolonial de las capas populares, no se siente solidaria con las reivindicaciones de las clases altas, de su lucha por la toma del poder. Punto V. Las formas de acción. Estas fueron violentas y sociales en sus inicios, pero culminan como acciones anticriollas y antiespañolas. Punto VI. “Contagios”, “modelos”, solidaridades en la acción entre clases y países. Los modelos han ejercido influencia, pero la similitud de los hechos responde a la similitud de las coyunturas. Punto VII. Los obstáculos. Son válidos para América Latina en la época de la emancipación, pero no de modo absoluto. En la época de la Independencia las capas populares resultan más explotadas y los criollos aspiran al poder total. Los criollos recurren al descontento de las masas, pero le niegan el derecho a la ciudadanía. El temor a esas masas complica más las combinaciones entre jefes, bandas, tropas, minorías “ilustradas” y “masas emotivas”.
Tanto el manual de M. Alperovich como el informe de Pierre Vilar impulsaron estudios de la historia de Latinoamérica desde la metodología del materialismo histórico con enfoque marxista, que cambiaron la interpretación idealista-positivista de la Historia, aportando de esa manera al desarrollo de la consciencia de clase en sectores populares progresistas.
- Por Luis Oporto Ordóñez: Historiador, Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas y docente titular de la carrera de Historia de la UMSA
1 La carátula menciona como autores a M. Alperovich y N. Lavrov, pero en la portada original, aparece L. Sliezkin como coautor. El ejemplar fue adquirido el 19 de marzo de 1988 por Manolo, que dedica el libro autografiado a su padre Manuel: “para tí, que la lectura prima en tu vida, conserva este libro en el fondo de tu corazón”.
2 M. Alperovich es un historiador ruso experto en temas latinoamericanos, autor de La revolución mexicana: cuatro estudios soviéticos (1955), La Revolución mexicana de 1910-1917 y la política de los Estados Unidos (con Boris T. Rudenko) (1966), Historia de la independencia de México 1810-1824 (1967), Historiografía soviética latinoamericanista (1969), Ensayos de historia de México (1972), Cuatro estudios sobre la Revolución mexicana (1984).
3 Gallo propugna “una historia desmitificadora, objetiva, crítica, que rescate las luchas ignoradas, tire de sus pedestales a muchos ídolos falsos, reconstruya nuestro pasado y nos muestre el porqué de nuestras taras, pero también de nuestros logros. Historia concebida como el devenir de todo un pueblo, sus miserias y sus triunfos. Historia que no desdeñe las tradiciones populares, la sátira, el corrido, la caricatura; que no se acartone en investigaciones puramente eruditas. Historia que ligue nuestro pasado con las luchas actuales, que reincorpore a toda una Historia no escrita”. (¿Qué es la historia? México, Quinto Sol, 1987, pp. 180).
4 Texto del informe redactado por Pierre Vilar para la Comisión Internacional de Historia de los Movimientos Sociales y de las Estructuras Sociales (París, Armand Colin, 1971).
5 Pronunciado por Fidel Castro en la segunda asamblea nacional general del pueblo.


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