octubre 23, 2020

Espacio de reflexión del pensamiento político contemporáneo

Pensamiento Crítico es un espacio de reflexión sobre las condiciones de posibilidad del Pensamiento Político contemporáneo. Pretende presentar, en cada una de sus entregas el anudamiento de un programa de reflexión con las transformaciones contemporáneas del pensamiento, que sirva como una caja de herramientas para el uso crítico de la teoría.

Durante este año desarrollaremos un programa cuyo objetivo será Pensar el Estado desde las emergencias y ausencias de la teoría política y de los embates de una realidad que la mayoría de las veces trasciende lo teórico y lo previsible. Consideramos que todo intento teórico es a la vez un intento de cercar esta realidad. En este sentido en cada una de las entregas trataremos de reflexionar sobre este evento que denominamos Estado.

Empecemos por la formación del significante Estado

El significante estado era utilizado para designar la situación jurídica de los gobernantes, siendo descritos éstos como disfrutando de unstatus real, un status de majestad (royal estate, estat du roi, status regis, statelines), y en consecuencia el status de majestad se reflejaba en el gobierno de los súbditos, pues el espíritu de la monarquía (siguiendo a Montesquieu) era la admiración de los súbditos al rey y el consiguiente reconocimiento de la majestad del rey. Entonces el status, significante inicial del cual se desprende la noción de Estado, hacía referencia al gobierno de un Rey.

El Rey francés Luís XIV cuando dijo el Estado soy yo, no estaba tan alejado de la verdad.

En una investigación de Ernst Kantorowicz denominada “Los dos cuerpos del Rey”, se desarrolla una lección de teoría política medieval. Sucede que durante la Edad Media se creía que el Rey tenía dos cuerpos, uno físico —el que todos los seres humanos tenemos— susceptible de enfermar, envejecer y morir, y otro cuerpo político expresado en el conjunto de súbditos arraigados a un territorio. Es más, la noción de territorio supone el emplazamiento del poder del Rey, dicho de otro modo: un espacio físico se convierte en territorio cuando se ejerce un determinado poder en el mismo que instituye a este espacio en territorio. No es posible pensar en territorio sin la correspondiente lógica de poder que se desarrolla en el mismo. Por ello los espacios se territorializan y se desterritorializan dependiendo de la correlación de poder que se desarrolla, se instaura en ellos.

El tratamiento político del término Estado es bastante moderno, su teorización comienza en el siglo XVII y su desarrollo entre los siglos XVIII y XIX en la Europa Occidental. Por ello podemos señalar que la teorización sobre el Estado ha sido eurocéntrica. El Estado moderno se levanta sobre las ruinas de las estructuras administrativas y jurídicas monárquicas y constituye el régimen de coexistencia humana en comunidad más complejo en la historia de las organizaciones políticas y jurídicas de la humanidad.

Fue el filósofo político Nicolás Maquiavelo quien introdujo el término Estado en el lenguaje político-jurídico, al referirse con este término a todos los dominios de imperio existente sobre los hombres:

“Todos los Estados, todos los dominios que han tenido y tienen imperio sobre los hombres, han sido y son o repúblicas o principados”

Para Norberto Bobbio el uso del término Estado no fue patrimonio sólo de Maquiavelo, ya antes de éste había un uso similar del término, sin embargo fue la fama del Florentino que popularizó el uso del significante como punto de convergencia de la interpretación moderna del Estado.

¿Qué es el Estado?

Desde una concepción sencilla podemos decir que el Estado es la sociedad política y jurídicamente organizada que reclama para sí el monopolio de la violencia y la centralidad del poder bajo la noción de soberanía, es capaz de imponer la autoridad de la ley a sus pobladores y afirmar su personalidad y responsabilidad frente a sus similares, es decir frente a otros Estados.

El Estado se levanta sobre las bases jurídicas, económicas y administrativas heredadas de las monarquías, el Estado moderno es en sí un Estado en plena relación con el Derecho, no hay Estado sin organización y ésta última es en sí una organización jurídica. Aunque muchas veces se ha tratado de aislar al Estado y al Derecho de su correlato político de campo de batalla.

El Estado es inseparable del Derecho, es bueno recordarlo, pero también es bueno enfatizar que el Derecho y el Estado también son inseparables de la política, en tanto el Estado es pensado como una organización jurídico-política, que reivindica el imperio de la ley ante sociedades conflictivas y en complejas batallas.

Para el filósofo austriaco Hans Kelsen no hay Estado sin Derecho, es decir el Estado supone ya un orden jurídico. El Estado es en sí un Estado de Derecho:

“Si el Estado es concebido como una comunidad social, la misma, como anteriormente se expuso, sólo puede constituirse mediante un orden normativo”

Pero consideramos que el cierre Estado-Derecho no es tan simple, la noción de Estado de Derecho nos lleva a pensar en la manera, la forma en la que el Estado se relaciona con la sociedad.

Para el filósofo francés Michel Foucault “Desde hace siglos el Estado ha sido una de las formas de gobierno humano, de las más extraordinarias y también de las mas temibles. El hecho de que la crítica política haya reprochado al Estado que sea simultáneamente un factor de indidualización y un principio totalitario resulta muy revelador. Basta observar la racionalidad del Estado naciente y conocer cuál fue su primer proyecto de policía para darse cuenta que, desde sus comienzos, el Estado fue a la vez individualizante y totalitario”

El Estado entonces es una síntesis de las fuerzas, pactos, jerarquías y horizontes compartidos, en torno a una hegemonía social, al interior de una comunidad política territorizalizada.

Fue Lenin quien sostuvo que el Estado es la síntesis de la sociedad, y esta síntesis tiene una densidad histórica, no es nunca pre-dicha, por ello una reflexión sobre el Estado, un programa de reflexión crítica respecto del Estado es un a/cercamiento, una lectura política de la forma, manera, en la que se dieron las correlaciones internas y externas en la formación de cada Estado.

Siguiendo a Zavaleta Mercado una Teoría del Estado que nos sea útil debe prestar atención a la densidad histórica en la conformación de cada Estado. La relación Estado —Soberanía— Derecho no es una relación dada de manera metafísica, sino es una relación que devela el clivaje de las batallas, la memoria histórica de los vencidos, la fuerza de la bestia que se transforma en soberano.

En este sentido nuestro programa de reflexión crítica plantea la necesidad de revisión de la densidad política e histórica en la que se desarrolla el fenómeno del Estado, los elementos básicos sobre de una Teoría General del Estado para contrastarla con la experiencia boliviana de concretización de la forma Estado que hoy en día se encuentra en transformación.

En el desarrollo de este programa de escritura, de reflexión sobre el Estado avanzaremos sin un orden pre establecido, trataremos de jugar con una presentación rizomática que juegue en distintos planos, en distintos contextos, y que a la vez posibilite que muchas voces se escuchen para tratar de cercar lo Real. Escribiremos muchos y trataremos de hacer hablar a otros tantos vivos como muertos, en busca de comprender este fenómeno, en este sentido esperamos que usted lector nos pueda acompañar en esta travesía.

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