octubre 28, 2020

Despenalización del Akulliku: desmitificando la hoja de coca

por: Ma. Cecilia Chacón Rendón

El día 2 de febrero de este año en Viena, una vez más asistimos al penoso espectáculo internacional de la reafirmación impecable del error, cuando el actual Presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), el Prof. Hamid Ghodse presentó el informe anual de vigilancia de la aplicación de los tratados de fiscalización de drogas por parte de los gobiernos.

Dicho informe resaltó una vez más su pesar porque la Estrategia de Lucha contra el Narcotráfico y Revalorización de la Hoja de Coca 2007 – 2010, del gobierno boliviano, que continúa siendo aplicada, “aborda la cuestión de la masticación de la hoja de coca de forma que no está en consonancia con las obligaciones contraídas por el Gobierno en virtud de los tratados de fiscalización internacional de drogas en los que es parte.” Y reitera a su vez las lamentables recomendaciones formuladas el año 2007 que entre otras reclaman al gobierno de Bolivia:

    Diseñar y llevar a la práctica programas de educación encaminados a eliminar la masticación de la hoja de coca así como otros usos de la hoja de coca ajenos a los fines médicos.

    Evaluar dichos programas de educación teniendo en cuenta el alcance de la masticación de la hoja de coca, las tendencias a lo largo del tiempo y la función que ésta tiene en el avance de la drogodependencia.

Todo esto sucede a tan sólo unas horas de haberse cerrado el plazo abierto en Naciones Unidas para la consideración de la propuesta de enmienda de Bolivia a la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, que además de incluir la hoja y el arbusto de coca como estupefacientes en su estado natural clasificándolos en la Lista 1; dispone también, la obligatoriedad de prohibir el masticado de la hoja de coca en aquellos países en los cuáles exista dicha práctica histórica. En este punto entonces es necesario distinguir y separar dos temas, que a menudo se confunden: por un lado, la desclasificación de la hoja y el arbusto de la hoja de coca de la Lista 1 que requiere la aplicación de un complejo procedimiento que se establece en el art. 3 de la misma convención; y por otro lado la despenalización del masticado de la hoja de coca (akulliku) previsto en los inc. 1 c) y 2 e) del art. 49 bajo el procedimiento establecido en el art. 47 del mismo instrumento.

La enmienda propuesta por Bolivia el 12 de marzo de 2009 al Secretario General de las Naciones Unidas, solicita la eliminación de los inc. 1 c) y 2 e) del art. 49 para despenalizar el masticado de la hoja de coca, que fuera establecido en 1961, bajo los criterios y la información de la época que se reflejan en el informe de la Comisión de Investigación sobre la hoja de Coca de mayo de 1950, que entre otros plantea la necesidad de suprimir el masticado “porque mantiene el círculo vicioso de la mala nutrición”, “induce al individuo a cambios indeseables de carácter intelectual y moral”,”con certeza dificulta las posibilidades de que los masticadores puedan obtener estándares sociales más altos” y “reduce el rendimiento del trabajo productivo y mantiene un bajo estándar económico de vida”. Todos esos argumentos hoy no podrían ser considerados científicos por su evidente prejuicio sociocultural y el avance propio de la ciencia.

El origen de la propuesta de enmienda de Bolivia a la convención de 1961 tiene y reafirma su razón de ser en la vigencia anacrónica de éste tipo de razonamientos científicamente obtusos y moralmente censurables por su sesgo racista, que tienden deliberadamente a confundir hábito con drogodependencia, coca con cocaína, drogadicto con delincuente, etc. etc. Por ejemplo se establece en el párrafo 2 del artículo 14 de la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988 que “Cada una de las Partes adoptará medidas adecuadas para evitar el cultivo ilícito de las plantas que contengan estupefacientes o sustancias sicotrópicas, tales como las plantas de adormidera, los arbustos de coca y las plantas de cannabis. Las medidas que se adopten deberán respetar los derechos humanos fundamentales y tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales ilícitos, donde al respecto exista la evidencia histórica, así como la protección del medio ambiente”; a pesar de ello instancias como la JIFE y algunos gobiernos utilizan arbitrariamente disposiciones anteriores contrarias al derecho.

El 30 de julio de 2009, con la gestión y seguimiento de Bolivia, el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC) aprobó por consenso el inicio del proceso de consideración de la propuesta boliviana de enmienda de la Convención Única de 1961, con lo que se logró el un respaldo político a la propuesta de revalorización de la hoja de coca y la reivindicación de sus valores histórico-culturales y propiedades benéficas en instancias de dialogo político como UNASUR, ALBA, MERCOSUR; así como apoyos bilaterales de los Gobiernos de Uruguay, Paraguay e Irán. Incluso el pasado 16 de diciembre en el marco del MERCOSUR se reiteró el apoyo y el llamado a la comunidad internacional a respetar el masticado de la hoja de coca.

Asimismo, el Foro Permanente para Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, en 2009 y 2010, se pronunció a favor de la reivindicación del masticado de la hoja de coca como costumbre ancestral de los pueblos.

El procedimiento de enmienda prevé cómo proceder en caso de no presentarse objeción alguna. No obstante en las últimas semanas y hasta el 31 de enero se presentaron 20 objeciones (Alemania, Bulgaria, Canadá, Eslovaquia, Estonia, Dinamarca, Francia, Italia, Japón, Letonia, Malasia, México, Reino Unido, Rusia, Singapur, Suecia), de las cuáles fueron retiradas 3 (Egipto, Macedonia, Colombia) y 2 cartas de apoyo de Uruguay y Ecuador.

El reglamento también prevé que en caso de existir objeciones será el ECOSOC, la instancia que podrá llamar a una Conferencia Internacional para tratar el tema, art. 47 de la Convención concordante con el art. 62 de la Carta de Naciones Unidas.

Hasta la fecha el gobierno de Bolivia ha sido muy respetuoso de la Convención de 1961 y sus procedimientos y al mismo tiempo ha intentado ser coherente con la Declaración de los derechos de los pueblos indígenas y la propia Constitución Política del Estado que dan garantías para que los derechos indígenas sean reconocidos y respetados por toda la comunidad internacional; sin embargo luego de haber intentado encontrar la comprensión de la comunidad internacional y una vez que se han recurrido y agotado los propios mecanismos establecidos por la convención para su enmienda el Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia está obligado a tomar una posición coherente con la defensa de la dignidad, soberanía y respeto a los derechos de los pueblos indígenas y esta posición exige que permanezca firme en su compromiso de promover la aceptación de su propuesta, sin descartar, como ha anunciado el Presidente Morales en recientes días, acudir a otros mecanismos tales como la Denuncia de la Convención para garantizar el amparo de los derechos de su población.

Fuera del ámbito formal la propuesta de enmienda boliviana ha sido exitosa permitiendo que por primera vez la información y el debate entorno a esta problemática trascienda a los gobiernos y ha contribuido a desmitificar en vastos segmentos sociales los mitos tejidos entorno a la hoja de coca, las comunidades que la producen y su uso y consumo tradicional en nuestros pueblos.

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