octubre 23, 2020

Mujeres: productoras de alimentos y cuidadoras de la vida

por: Jenny Ybarnegaray Ortiz * y Pilar Uriona Crespo **

Los roles sexuales diferenciados e impuestos, que en un sistema capitalista patriarcal surgieron como herramientas de poder jerárquico para negar la voz y presencia central de las mujeres, paradójicamente han proporcionado a éstas ciertas ventajas.

Y, al tratar el tema de (in)seguridad alimentaria, es importante señalar que asumirnos como cuidadoras de la vida nos ha otorgado como un plus la toma de conciencia sobre lo básico que es asumir como un acto digno la responsabilidad de compartir las cargas, tener una visión de futuro como sujetas protectoras y, por tanto, proyectarnos y reafirmarnos como agentes sociales solidarias.

Todo ello nos autoriza a interpelar los poderes despóticos que han erigido al consumo frenético como nueva religión y a recordarles que las luchas cotidianas de las mujeres son también, como señala Vandana Shiva, la contribución que hacemos para implantar una Democracia de la Tierra.

Así salta a la vista, cuando consideramos que las mujeres son las principales responsables de 1:

    Preservar la biodiversidad, ya que suelen disponer de un conocimiento especial del valor y la diversidad de uso de plantas para la nutrición, la salud y la generación de ingreso que las erige como guardianas del tradicional conocimiento de las plantas nativas.

    Producir más de la mitad de los alimentos del mundo, debiendo destacarse que en Bolivia casi el ochenta y seis por ciento de las mujeres rurales contribuye al sector agrícola y pecuario, lo que significa que aproximadamente un millón y medio de mujeres trabajan en la producción de alimentos,dedicando alrededor de nueve horas diarias a estas tareas 2.

    Procesar y preparar los alimentos y encargarse de casi la totalidad de las tareas necesarias para la seguridad alimentaria del hogar y para garantizar buenas condiciones de nutrición y salud. Estas tareas incluyen la recolección de combustible, acarreo del agua, limpieza, cocina y el cuidado de niños y enfermos.

    Generar ingresos como asalariadas paraemplearlos en la compra de alimentos y en asegurar el bienestar de su núcleo afectivo inmediato, lo cual se evidencia más aún en los hogares pobres.

Sin embargo, las mujeres frecuentemente son víctimas de una discriminación alimentaria. En muchos países en desarrollo, los patrones culturales establecen una desigual distribución de alimentos dentro del hogar, siendo las mujeres y las niñas quienes reciben menos de éstos y no llegan a consumir las cantidades adecuadas de micronutrientes, vitaminas y minerales cuya pérdida ocasiona desnutrición crónica y anemia, entre otras enfermedades.Asimismo, en épocas de escasez, las mujeres sirven como amortiguadoras de las carencias familiares lo que trae como consecuencia el deterioro de su estado nutricional.

Si todo esto es tan evidente, en aplicación de la Constitución Política del Estado, la política nacional de seguridad alimentaria debiera prestar particular atención a remover las barreras que dificultan lastareas de las mujeres, mediante la garantía de los derechos que habilitan a demandar el acceso y control sobre la tierra (Art. 395 y 402), acceso al agua (Art. 20), acceso y control del crédito, así como el acceso a los insumos agrícolas y a los servicios tecnológicos (Art. 334),a la educación (Art. 82) y al trabajo (Arts. 9, inc. 5; 46; 48-V; 338).

Y, aunque pareciera poco pertinente, en este escenario de desequilibrio donde el crecimiento poblacional desmedido, la persistencia del hambre y la mala nutrición se exacerban como problemas, también debería considerarse el acceso a métodos anticonceptivos seguros y eficaces y a otros servicios de planificación familiar. Sobre todo, porque el Vivir Bien que se persigue como paradigma emancipatorio no está desvinculado del derecho a tener y a proporcionar una calidad de vida, que parte por recuperar la autodeterminación sobre el propio cuerpo y por el derecho a decidir el número y espaciamiento de los embarazos 3.

*     Psicóloga Social, con estudios de Maestría en Filosofía y Ciencia Política

**    Escritora, ensayista y politóloga

1     Fuente: FAO. Género y seguridad alimentaria. http://www.fao.org/docrep/x0222s/x0222s04.htm.

2     Cf.: Vedia Pacheco, Claudia. La mujer en la agricultura y su aporte a la seguridad alimentaria.La Paz, CIPCA, 2010 http://www.cipca.org.bo/

3     Fuente: OMS/OPS, Hoja informativa del Programa Mujer, Salud y Desarrollo

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