noviembre 29, 2021

Falta o sobra? Categoría Mestizo y Pluralidad Identitaria en la Boleta Censal

Partamos afirmando que en términos generales somos todos mestizos. La palabra mestizo designa la mezcla entre dos o más diferentes etnicidades y culturas que dan lugar a una nueva cultura, lo que hace en definitiva de todos los seres humanos mestizos. Así como todas las personas compartimos una misma estructura básica que nos hace iguales como seres humanos, al mismo tiempo todos hemos sido producto de mezclas e intercambios entre diversas culturas y etnicidades, desde los europeos hasta los aymaras.

A pesar de la aceptación en términos generales, actualmente el término mestizo es rechazado por los científicos contemporáneos como forma de caracterizar diferencias entre sociedades, etnias y culturas (identidades). Esto porque la palabra mestizo surgió para hacer diferencias entre razas, es decir, aspectos físicos visibles como el color de piel, características del cabello, forma del cráneo, etc. Las diferencias de raza son hoy en día un tema superado, al menos en el ámbito académico y científico. Fuera del intento de clasificación de razas, las diferencias entre los pueblos son abordadas desde lo cultural y lo étnico:

Para realizar un análisis serio de la temática, cabe hacer algunas diferenciaciones conceptuales. Cultura para los fines de este artículo, es entendida como Volkgeist o espíritu de un pueblo. Es decir aquellos elementos espirituales compartidos por los miembros de una sociedad: valores, metas, ideas, mitos, religiones, lenguas, actitudes y prácticas compartidas que diferencian a unos grupos humanos de otros. La cultura es así entendida desde lo práctico —modos de hacer y no hacer— es decir: cómo el hombre crea formas de afrontar la vida y su entorno.

Por otra parte, lo étnico y la etnia, como define Weber, refiere a la herencia genética, el parentesco, a la tradición, y a las costumbres, a antiguas creencias, “en la afinidad o extrañeza de sangre”, y a formas ancestrales comunitarias con sus rasgos lingüísticos, políticos y religiosos.” 1

Bajo ese marco conceptual, vemos que la pregunta en la propuesta de boleta censal indaga sobre la autoidentificación etno-cultural: ¿Se considera perteneciente a alguna nación, pueblo indígena originario campesino o afroboliviano? Enumerando a continuación la pertenencia y/o autoidentificación que pueda tener el censado a una de las 55 identidades etnoculturales que se le da como opción, así como también la posibilidad de responder: No pertence y una última para rellenar en la categoría de otro.

Muchos de los defensores/impulsores de la inclusión de la categoría mestizo en la boleta censal vienen utilizando la palabra mestizo como fuente de identidad etno-cultural de los bolivianos. Entienden al mestizo como el producto actual de una mezcla histórica que tiene sus orígenes en el pasado encuentro (conquista) de lo hispánico y amerindio. Así, el resultado cultural es entendido como una nueva categoría identitaria con características dadas.

Negamos que el término mestizo —como se viene utilizando en el medio— designe una identidad étno-cultural diferenciadora a modo de volkgeist o espíritu de un pueblo. Entre culturas el intercambio y la transformación son constantes y no existe algo así como la identidad cultural mestiza, sino más bien procesos de mestizaje e hibridación constantes que generan categorías identitarias varias:

La identidad cultural no puede ser reducida a la ambigüedad de la categoría identitaria de mestizo, porque mestizos hay de diferentes formas, colores y tamaños. Quien pretenda decir que no existen diferencias culturales entre un mestizo del oriente, otro de los valles y otro del altiplano o un mestizo de la ciudad y uno del campo, peca de ingenuidad u intereses políticos otros.

En esa línea de pensamiento, tampoco existen indígenas etno-culturalmente puros, porque ya sea en la actualidad o en el pasado, estos pueblos estuvieron expuestos a la mezcla con otras culturas intra o extra-indígena. Claro, haciendo la salvedad de algunos pueblos indígenas del oriente, que nada han hibridado culturalmente con lo europeo-occidental.

Efectivamente, cuando hablamos de los pueblos indígenas en Bolivia estamos hablando de identidades etno-culturales, ya que a pesar de que la mayoría de estos pueblos conviven y han sido hibridados con algunas formas culturales y civilizatorias europea-occidentales, mantienen una estructura cultural que hace a sus individuos reconocerse como pertenecientes a una nación o pueblo indígena. Empero, ¿Dónde radica la fuerza identitaria de los pueblos indígenas que hace que puedan reconocerse como aymaras, quechuas o guaraníes a pesar de haber sufrido procesos de mestizaje amplios con lo europeo-occidental?

Es pues debido a que su autoidentificación no se basa totalmente en un concepto de sangre, herencia genética, tradición o hecho histórico pasado como designaría el concepto de etnia, sino que esto anterior es reforzado por elementos y prácticas culturales actuales que permiten cohesión y autoidentificación de lo Indígena Originario Campesino (IOC) con el mundo indígena, es decir, la autoidentificación se hace desde lo cultural como volkgeist o espíritu de un pueblo.

Después del ascenso de los movimientos sociales indígenas al poder, ésta estructura cultural fue dignificada y revalorizada, ¿por qué no sucede lo mismo con el resto del país que no se considera indígena originario campesino? Existe pues una carencia en el resto de bolivianos de esa capacidad que vienen demostrando los pueblos indígenas quienes han reconocido y valorizado sus formas culturales, sus usos y costumbres, sus modos alternativos de vida frente al mundo occidental.

Mientras los que no pertenecemos al mundo indígena no busquemos y reconozcamos nuestras formas culturales, como creadores y dueños de nuestra identidad, nos seguirán imponiendo categorías identitarias reduciendo la realidad cultural a oposiciones binarias como la de Indígena-originario vs. Mestizo genérico.

Desde los estudios culturales la inserción o no de la categoría mestizo en el censo se vuelve fútil porque explica poco o nada de la identidad de los bolivianos, podríamos poner en vez de mestizo: ser humano, sería lo mismo. La categoría invisibiliza las diferencias que se dan en el campo del poder y las relaciones entre culturas. Se hace necesario el debate y consolidación de nuevas categorías identitarias basadas en aspectos culturales más fuertes que la simple enunciación de la mezcla por la mezcla. Bolivia es demasiado diversa fuera del mundo indígena originario en el tema identitario como para reducir sus diferencias culturales al término mestizo.

Surge entonces una duda: ¿Por qué el gobierno nacional ha determinado que pueblo indígena originario campesino o afroboliviano sean las únicas categorías etno-culturales que deben ser puestas como opción en la boleta? ¿Qué hace de estas categorías prevalentes frente a las demás categorías identitarias que puedan existir en el país?

Una razón aparente, podría ser que la selección de estos pueblos se enmarca en una política de discriminación positiva o acción afirmativa, nombre que se da a aquellas políticas públicas que pretenden mejorar el acceso o distribución de recursos, bienes o servicios a grupos sociales y étnicos por la discriminación pasada o actual que sufrieron o sufren. Nivelado las diferencias sociales, económicas e incluso culturales de una sociedad. Sin embargo en un censo, el que debe reflejar la conformación poblacional de un Estado, no parece ser la forma más adecuada de llevar a cabo una acción afirmativa por el carácter estadístico y censitario del mismo. Es decir, si bien el censo puede ser la base para posteriores políticas de discriminación positiva, estas no deben plantearse de facto y a priori en la boleta censal.

No todos los bolivianos tienen necesariamente como fuente de identidad a los pueblos indígena originario campesino o afroboliviano. Personalmente, preferiría una boleta censal con una categoría abierta y libre, a rellenar, o una con 100 categorías identitarias que vayan más allá de lo etno-cultural. Tal vez una visión demasiado plural. Tediosa para quienes sistematicen resultados, pero pluralista de verdad para quienes van a ser censados.

*          El autor es lic. En Relaciones Internacionales y editor de la Revista de pensamiento político Mojón21

1          BARAÑANO, Ascensión, GARCÍA, José Luís, CÁTEDRA, Maria y DEVILLARD, Marie. Diccionario de Relaciones Interculturales, Diversidad y Globalización. Editorial Complutense. Madrid, España. 2007. Pág. 129

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