diciembre 6, 2021

El Efecto Ventilador y el Efecto Turbina: Un balance del ciclo de disputa intra hegemónica a partir de las lógicas de la conflictividad

En un intento de comprender la lógica causal de los acontecimientos de los últimos meses del año 2012 y así realizar un balance del ciclo que se inaugura políticamente a partir del año 2010 en adelante, efectuaremos un breve repaso de los hechos o momentos estructurantes que reconfiguran el campo político boliviano en el escenario nacional. Estos momentos estucturantes del ciclo político de naturaleza intra hegemónica nos permiten contextualizar o dibujar un telón de fondo en el cual se producirá una inflexión en la dinámica del manejo del conflicto y la conflictividad 1, que en este artículo denominamos el efecto ventilador y el efecto turbina de avión. Las imágenes simbólicas del ventilador y la turbina del avión nos sirven para graficar las direcciones de los flujos de conflicto y conflictividades que no sólo hacen referencia a cuestiones o los aspectos “técnicos” de la administración, procesamiento de demandas y toma de decisiones respecto a las demandas o reivindicaciones específicas de los actores en conflicto, sino que hacen alusión a las formas de agenciamiento de poder del bloque hegemónico.

Momentos estructurantes del ciclo de disputa intra hegemónica

            La Derrota de Superestructuras de las Derechas

            El 2008 es un año que marca una inflexión en la ruta crítica legal institucional de los cabildos, referéndums e iniciativas legislativas ciudadanas que había trazado el “Bloque Cívico Regional” 2 desde su articulación en el año 2004, ya que sorprendidos éstos por los resultados del Referéndum Revocatorio del 10 de agosto de 2008 3, realizaron la fractura de la auto denominada “ingeniería constitucional impecable” 4 y emprendieron una serie de hechos de fuerza como la toma de instituciones en el oriente en septiembre de 2008, además de los efectos del caso de terrorismo de Eduardo Rózsa Flores en abril de 2009. Estos hechos de fuerza (entre otros factores) provocaron división al interior de las derechas en el oriente, fragmentando las fuerzas de oposición en facciones de derechas radicalizadas y facciones de derechas moderadas. La preeminencia de la facción radicalizada en la conducción del Bloque Cívico Regional precipitaría la decadencia y posterior derrota política de éste. Por lo tanto, a partir de este momento en adelante, se van evidenciando las limitaciones, contradicciones y fracturas en el proyecto ideológico del Bloque Cívico Regional, que redundarán en la derrota de superestructuras de dicho proyecto.

            De la lucha inter hegemónica hacia la disputa intra hegemónica

            El año 2010 se presenta como un año de transición entre el campo político nacional configurado a partir de la lucha de naturaleza inter hegemónica entre dos bloque históricos de poder antagónicos y polarizados (bloque indiano originario campesino y popular enfrentado al ya mencionado Bloque Cívico Regional) hacia una etapa de lucha intra hegemónica, donde las relaciones y las disputas son protagonizadas por actores y sujetos políticos que se desprenden del mismo bloque histórico de poder, el bloque nacional popular.

            La política policéntrica y descentrada en enclaves territoriales

            Luego de las elecciones de autoridades de las autonomías departamentales y municipales en abril de 2010, la política —históricamente concentrada geográficamente en la sede de Gobierno— se vuelve policéntrica y descentrada en enclaves territoriales. A consecuencia de lo anterior, cobran nueva vigencia los subsistemas políticos departamental y municipales como espacios de sobrevivencia, reciclaje o reinvento del tradicional o viejo sistema político – partidario.

            La convivencia entre dos lógicas de reracionamiento político diverso: el campo político nacional y los subsistemas políticos territoriales a nivel departamental y municipal

            Por lo tanto, a partir del año 2010 podemos afirmar que en Bolivia se vive la política a través de la convivencia de dos lógicas políticas diferenciadas y paralelas que no necesariamente se entrecruzan, dando lugar a la cohabitación entre el campo político en el ámbito nacional y los remanentes del viejo sistema político partidario que ha conformado sub sistemas políticos territoriales de enclave regional. Cada una de estas lógicas de relacionamiento político cuenta con sus respectivos actores y/o sujetos políticos, sus formas de participación y de representación, además de diversas maneras de procesar las demandas y reivindicaciones de la sociedad civil, brindando respuestas diferenciadas. Los actores del campo político nacional son los sujetos sociales corporativos no partidarios o los movimientos sociales, que actúan desde sus repertorios de acción colectiva y actualmente monopolizan el escenario nacional, relegando a los partidos políticos (actores del sistema político partidario que sustentó la etapa histórica conocida como la “democracia o gobernabilidad pactada”) a los espacios regionales y locales. En otras palabras, el MAS queda como la única sigla política con cobertura territorial en todo el país, precisamente porque actúa no desde las lógicas clásicas de la forma organización partido y de la democracia representativa sino desde las lógicas de las confederaciones de los movimientos sociales y las gestiones de la democracia comunitaria, relegando a los tradicionales partidos políticos a los territorios con sus abanicos de lealtades locales. (Ejemplo: el caso del Movimiento Sin Miedo en la ciudad de La Paz y los VERDES en Santa Cruz.)

Estos breves elementos esbozados con anterioridad nos dan unas ideas fuerza o líneas de reflexión a seguir para rastrear algunos cambios en el manejo de las lógicas del relacionamiento político, llevándonos a plantear la hipótesis de la conflictividad como una epistemología del poder, en donde la conflictividad se articula de una manera acumulativa y en flujos diferenciados, dependiendo de los agenciamientos de los actores de poder, que describimos a continuación.

La conflictividad y el efecto ventilador

Recurro a la imagen simbólica del ventilador para construir una analogía respecto a la dinámica de funcionamiento de esta máquina de fluido disipador y los flujos tanto del conflicto como de la conflictividad durante la democracia pactada. Haciendo una semejanza entre el ventilador y cómo se manejaba el conflicto durante la etapa de la democracia o gobernabilidad pactada centrada monopólicamente en los confines de la democracia representativa y el sistema político partidario, vemos que durante esta época, la lógica de manejo o administración del conflicto asimila a este como un elemento negativo o perturbador del equilibrio u orden del sistema, por ende, (al igual que el ventilador y el aire) tiene un efecto centrífugo, disipador e inclusive dispersador del conflicto y la situación de conflictividad. En otras palabras, el sistema político partidario de la democracia representativa pactada reaccionaba o respondía al conflicto y la conflictividad como un ventilador, arrojándolos (a los conflictos que evaluaba disfuncionales a los fines u objetivos del sistema) lejos del centro de toma de decisiones y del procesamiento de demandas políticas, provocando el recalentamiento de las demandas insatisfechas desde las periferias del poder. El sistema político partidario actuaba con ceguera selectiva, ya que no reconocía ni asimilaba (hasta las tardías modificaciones al régimen de representación político) a otros actores o sujetos políticos como participantes legítimos y legales del sistema sino que prioritariamente daba contención a la forma organización partido. Este régimen de representación y manejo de conflictividades funcionó mientras que el modelo neoliberal fue hegemónico, pero frente a los cambios estructurales que sobrevienen al país del año 2000 en adelante, el manejo de la conflictividad con el efecto ventilador ha sido y es imposible de sostener.

La conflictividad y el efecto turbina

En contraste con lo anterior, la conflictividad con efecto turbina de avión es la imagen opuesta del manejo del conflicto, en donde —al contrario del ventilador— existe un influjo centrípeto respecto al conflicto y la conflictividad, introduciendo las demandas, reivindicaciones y necesidades hacia un gran centro o vórtice político (a manera del turborreactor del avión) de procesamiento de las demandas. Este manejo o influjo que impulsa el conflicto a ser procesado políticamente (en la toma de decisiones) hacia adentro del Gobierno (por ejemplo a través de la institucionalización de espacios de deliberación para-política como las Cumbres Sociales y Políticas que organiza el Gobierno del MAS 5) revierte o modifica la anterior dinámica de acumulación de demandas y reivindicaciones insatisfechas, ya que existe la apropiación de las agendas, temáticas y plataformas reivindicativas que son transformadas en procesamiento de decisiones y acciones políticas.

Por lo tanto, se transforma la demanda, reivindicación y/o plataforma de conflictividad en respuestas o toma de decisiones, más no se ignora o se arroja la demanda a la periferia del aparato estatal. Al contrario, opera una lógica de aritmética política básica: la demanda es procesada y convertida en respuesta y no es ignorada ni invisibilizada. Como efecto en cadena, esta dinámica de manejo de la conflictividad a manera de una turbina de avión impide cualquier lógica acumulativa en contra del bloque en el poder, habida cuenta que por lo expuesto con anterioridad, no existe la posibilidad de formar en núcleo o vórtice político común fuera de la centralidad del campo político hegemonizado por el bloque en el poder.

Por lo tanto, podemos evidenciar con lo anterior, que los grandes cuestionamientos “políticos” en esta etapa de disputa de naturaleza intra hegemónica giran en torno a “quienes”, “cómo”, “cuando” y “donde” se procesan las toma de decisiones respecto a las políticas públicas y no respecto al recambio de los actores del bloque en el poder. Mas al contrario —y aquí la nota central respecto al balance del actual ciclo de disputa política— cualquier intento de contrapeso político al Gobierno se encuentra en la naturaleza de la disputa intra hegemónica; sin embargo, desde una fallida lectura de las lógicas de relacionamiento y manejo de la disputa política, además de las nociones obsoletas sobre el conflicto y la conflictividad, los grupos, sectores y detractores del bloque en el poder se van paulatinamente desinsertando del debate intra hegemónico para posicionarse desde afuera del campo político, acercándose cada vez más a la disolución de cualquier núcleo o vórtice de proyecto contra hegemónico, para convertirse en “testimonialismo” político.

*          Politóloga cruceña

1          “El conflicto no es solamente una forma de expresarse frente al Estado sino también un mecanismo de construcción de poder en el que tratan de medir fuerzas y dilucidar diferencias”. LASERNA, ROBERTO Y ORTEGO, JESÚS. 2003. Reflexiones sobre violencia, conflicto y dialogo social en Bolivia. Cochabamba, CERES – COSUDE. “El concepto de conflictividad da cuenta (sistemáticamente) de una situación de conjunto, no de un hecho particularizado”. Ambas citas en ROJAS RÍOS, CÉSAR. 2007. Democracia de Alta Tensión. Conflictividad y Cambio Social en la Bolivia del Siglo XXI. Plural Editores. La Paz, Bolivia

2          El Bloque Cívico Regional es una categoría analítica construida para caracterizar la conformación de una alianza política de las oposiciones nacionales en contra del proceso de embate a la estatalidad o Estado en crisis, que tiene su momento de develamiento a inicios del 2000. Este proceso de embate a la estatalidad fue realizado por la confederación de movimientos sociales que forman luego el Pacto de Unidad, a través del Bloque indiano originario campesino popular. El mencionado Bloque Cívico Regional dio forma al bloque histórico de resistencia y búsqueda de mantenimiento del statu quo en el país, asentándose en la geografía material y simbólica de la denominada “media luna”, articulando su proyecto político en torno al dispositivo ideológico y discursivo de la autonomía departamental.

3          El Referéndum revocatorio se celebró en Bolivia el 10 de agosto de 2008 para decidir la permanencia del Presidente Evo Morales, el Vicepresidente Álvaro García Linera y de ocho de los nueve prefectos departamentales. El Presidente Morales fue ratificado en su cargo al obtener el 67.43% de votos a su favor Los prefectos Oruro, Potosí, Tarija, Santa Cruz, Pando y Beni también fueron ratificados en sus cargos. Los prefectos opositores de La Paz y Cochabamba fueron revocados al obtener resultados adversos. La opositora Savina Cuéllar, prefecta del Departamento de Chuquisaca no participó en este referéndum por haber sido elegida en junio de 2008, a diferencia de los otros prefectos, que fueron elegidos en el 2005. http://es.wikipedia.org/wiki/Refer%C3%A9ndum_revocatorio_de_Bolivia_de_2008

4          URENDA DÍAZ, JUAN CARLOS: 2011 Balance del Proceso Autonómico. Mojón 21. Revista de Pensamiento Político Cruceño. Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria – fBDM.

5          El Primer Encuentro Plurinacional para Profundizar el Cambio realizado la ciudad de Cochabamba el 11 y 12 de diciembre del año 2011 y finalizado en enero de 2012. El Encuentro Plurinacional marca una inflexión en el conflicto del TIPNIS, ya que posibilitó al Gobierno recuperar el control y los contornos de la discusión respecto a la nueva agenda pública nacional (frente al anuncio en el 2011 del agotamiento de la agenda de octubre de 2003). A su vez, facilitó al Gobierno la rearticulación de su discursividad frente a una serie de críticas y desgastes mediáticos de fines del 2011. Por otro lado, le viabilizó la oportunidad de diseñar estrategias que puedan direccionar la conflictividad del TIPNIS, -—por ejemplo— en base a iniciativas legislativas como la de la Ley No. 222 de Consulta Previa, que reduce el espectro de acción estratégico de la CIDOB, los pueblos indígenas de tierras bajas y la plataforma Pro TIPNIS a un escenario de reacción frente a la iniciativa política del Gobierno. En ARGIRAKIS JORDÁN, HELENA. Las dimensiones sociales, económicas, geopolíticas y electorales de la segunda etapa de conflictividad del TIPNIS. Semanario La Época.

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