mayo 6, 2021

Plan Cóndor Mediático

Antes, los medios de comunicación, hablaban, comentaban e informaban sobre la política. Hoy hacen política, lo cual en si no esta mal, sino lo harían solapada e hipócritamente, bajo un ropaje de independencia, imparcialidad y supuesto apego a la democracia.

Este activismo político no es casual, ni surge por iniciativa espontánea de los empresarios mediáticos, sino que responde a una estructura que va mas allá de nuestras fronteras y que representa no solo los intereses de una oligarquía desplazada del poder, sino mas bien forma parte de una estrategia de supervivencia del imperialismo.

Tal como sucedió en la década de los setenta, ante el ascenso de gobiernos democráticos y populares en América Latina, el imperialismo estructuró una estrategia de debilitamiento a partir de la utilización del poder militar y del terrorismo de Estado; ahora, para enfrentar un nuevo, más fuerte y consolidado, ascenso popular, ha definido la labor de los medios como un elemento importante de su accionar político.

No es casual que los gobiernos progresistas de América Latina hayan encontrado en la oposición mediática el más fuerte bastión de defensa de los intereses antinacionales y proimperialistas.

No es casual, por tanto, que Clarín en la Argentina, ABC en el Paraguay, el Universal en el Ecuador, entre otros, junto a redes de televisión y radios de propiedad de antiguos políticos conservadores, de empresarios corruptos o de instituciones clericales católicas y evangélicas, u otras publicaciones descalificadas como la revista Veja del Brasil, estén utilizando el mismo lenguaje, el mismo discurso y los mismos recursos comunicacionales, de manera coincidente, respondiendo a una estrategia de manipulación política del mensaje.

Todo esto responde a un accionar coordinado, encabezado en lo mediático por varias agencias noticiosas transnacionales y, desde luego, por la cadena estrella de la televisión imperial para Latinoamérica, la CNN. Este plan, localmente en cada uno de nuestros países, está siendo ejecutado de manera sumisa por los medios denominados independientes.

Todo ello funciona de manera similar a lo que sucedió hace cuarenta años atrás con la implementación del Plan Cóndor, pensado, diseñado, instruido y supervisado desde la CIA y el Departamento de Estado norteamericano y ejecutado por unas fuerzas armadas proimperialistas, formadas dentro de la doctrina de la seguridad nacional.

Este Plan Cóndor Mediático ha sido denunciado en varias oportunidades por los presidentes Chávez, Correa, Morales y por numerosos intelectuales y organizaciones sociales y ha sido reconocido por los propios agentes imperiales.

Hace unos días en La Paz, los representantes de las agencias latinoamericanas de noticias, reiteraron la advertencia sobre la existencia de este funesto Plan de conspiración a partir de los medios y acerca de los mecanismos operativos que estos están utilizando, desinformando, mintiendo, manipulando, pretendiendo desorientar a la ciudadanía, buscando dividirla y enfrentarla con sus gobiernos. Esta denuncia se suma a muchas otras anteriores y debe necesariamente obligarnos a reflexionar sobre esta situación y definir, desde el Estado y desde nuestras organizaciones de base, con urgencia, mecanismos legales que permitan enfrentar esta arremetida conspirativa. Desde luego, debe obligar también a nuestras autoridades al fortalecimiento de los medios estatales y comunitarios, a fin de contar con la condiciones indispensables para responder a esta agresión mediática.

Hasta ahora la lucha en el escenario mediático ha sido totalmente desigual, por un lado unos colosos tecnológica y económicamente encargados de la agresión contra nuestros pueblos y en nuestra defensa, pocos medios, con escasos recursos económicos y limitada tecnología. Es hora de empezar a revertir esta estado de cosas y enfrentar en mejores condiciones esta conjura imperial, antidemocrática y antipopular.

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