junio 19, 2021

Una evaluación preliminar. 14 tesis reflexivas sobre el tapete

En este trabajo de evaluación de dos años y medio de gestión masista, pretendo delinear algunas tesis que señalan, a mi criterio, algunas de las tendencias más llamativas de la “Revolución en Democracia”.

Tesis 1 o la paradoja de la democracia

La democracia boliviana tiende a desarrollar una situación de violencia endémica visualizada en un inobjetable aumento de los conflictos sociales. Paradójica situación que sitúa al sistema político boliviano en un callejón sin salida: si se reduce o suprime democracia (por ejemplo represivamente) a efectos de amainar los conflictos, se deviene autoritario. Empero, si se omite cualquier acción para frenar el caos, la democracia deviene ingobernable. Hoy, el incremento de los conflictos a niveles históricos (más de 60 conflictos por mes, algo que no ocurrió ni con Siles ni con Mesa), evidencia esta orientación de “estado fallido”. Mallku Q´ota y/o el TIPNIS son los ejemplos más destacables de lo mencionado.

Tesis 2 o la democracia eficiente

Una democracia que sólo se dedica a expandir “el lado democrático” de la democracia (aquel referido a ampliar la representatividad) a expensas “del lado a-democrático” (aquel referido a la eficiencia en la gestión pública), corre el riesgo de deslegitimarse rápidamente. Algo de esto ocurre con la democracia boliviana. Diversidad de ejemplos lo constatan, desde hechos flagrantes de ineptitud gubernamental (el caso de Jindal lo constata) hasta sucesos emparentados con corrupción flagrante (ahora último el caso de ENABOL) hasta problemas de gestión (la ejecución pública en ámbitos autonómicos, por ejemplo, promedia un 60% del total de recursos)

Tesis 3 o la democracia electoral

La democracia en Bolivia corre el riesgo de funcionar más como un sistema de autoritarismo competitivo que como una verdadera democracia: muchas elecciones pero escaso apego al disenso, la pluralidad, los criterios de la oposición, la libertad de expresión, el respeto a la propiedad privada y demás aspectos que establecerían una “democracia híbrida”: mitad democracia, mitad no democracia. Lo constata, en particular, la vergonzosa derrota gubernamental en las elecciones judiciales, que, no obstante el triunfo del voto nulo, terminó por ratificarse como una elección válida.

Tesis 4 o la democracia clandestina

La democracia boliviana puede verse avasallada por la lógica de la conspiración donde las decisiones sean hechas no tanto por representantes elegidos o autoridades designadas públicamente, sino por agentes clandestinos que actúen al margen de los códigos democráticos. No hay duda que el caso de Núñez del Prado es el más emblemático. En dicho escenario se genera un ambiente de desconfianza cuya solución pasa por acometer lesiones a la privacidad (los pinchazos a Marcela Revollo o a los dirigentes del TIPNIS lo delatan); además de otorgar enorme poder a “caudillos” locales. Lo que en teoría del clientelismo se denomina brokers, que son intermediarios, que aunque no elegidos, gozan de gran poder. Son poco conocidos pero manejan espacios territoriales amplios: dirigentes de Mallku Q´ota, de los Ayllus del Norte de Potosí (aquellos que asesinaron a algunos policías) o del Chapare son la prueba. La democracia cede terreno a estos engranajes que a nombre de los movimientos sociales, personalizan la política de modo vehemente.

Tesis 5 o la democracia amparada en un Estado patrimonial

La democracia boliviana, antes que promover cambios, puede verse envuelta en prácticas propias del pasado, visualizadas en un Estado —léase gobierno central— que utiliza al propio Estado, y en particular a sus empresas estratégicas y/o gobiernos autonómicos, como impulsores de una nueva estructura de poder a partir de la distribución de recursos públicos en forma clientelar. El caso de Papelbol con 12 millones de dólares desaparecidos es una muestra. No lo es menos la entrega de recursos públicos a pequeños empresarios agrícolas del oriente a expensas de los medianos y grandes quienes son los que abastecen el mercado interno. Y por supuesto, no escapa a esta tendencia el barrido de gobernadores que se hizo en este tiempo, con Costas como el último bastión, a ser eliminado en las siguientes horas.

Tesis 6 o la democracia de mayoría

Al parecer la posibilidad de instaurar una democracia de consenso o deliberativa (que podría denominarse una democracia pluricultural y multiregional), donde todos los actores bolivianos, mayorías y minorías, tengan similares oportunidades, empieza a ser sobrepasada por la democracia tradicional en la historia boliviana: la democracia de la mayoría. No hay mucho que hablar: el matonaje vulgar contra los indígenas del TIPNIS lo verifica. No hay minorías que valgan.

Tesis 7 o la democracia revolucionaria

Se critica la democracia representativa/partidaria y se la compara con una supuesta democracia antiimperial y descolonizadora que no termina de ser una consigna ideológica poco clara y, por ende, difícilmente aplicable. La “democracia de la calle” o las democracias comunitarias, como se las defiende en la actualidad, añaden ambigüedad a una adecuada reconstitución democrática. Y esta ambigüedad no es casual. Lo que logra es perpetuar a una reducida élite palaciega que dicta el rumbo a seguir. Vale decir, en nombre del cambio, la revolución en democracia y demás consignas, 4 a 5 personas del círculo presidencial íntimo deciden lo que debe hacerse en un proceso simultáneo de concentración total del poder. El copamiento último del Poder Judicial lo constata.

Tesis 8 o el dominio de las oligarquías sociales o empresariales

La pobreza se ha reproducido permanentemente en el país por razones de favoritismo político estatal, capaz de constituir oligarquías privilegiadas al amparo estatal —oligarquías progresistas o conservadoras, de acuerdo a la época, pero oligarquías al fin— impidiendo el establecimiento de pactos incluyentes con la suficiente solidez como para establecer una agenda común, sostenible y eficaz entre sindicatos, empresarios y Estado. Hoy se ha pasado de oligarquías empresariales a oligarquías informales/ilegales asentadas en el narcotráfico y el contrabando como principales ámbitos (el caso de la nacionalización de los autos chutos o el destape del caso Sanabria, jefe de inteligencia del Ministerio de Gobierno, así lo verifican)

Tesis 9 o el dominio del enfoque de la pobreza en sus resultados pero no en sus orígenes

Una debilidad en la lucha contra la pobreza es diagnosticar la manifestación de la pobreza pero restar importancia a las causas estructurales que la originan. La pobreza es vista así en su manifestación inmediata frente a la necesidad de rastrear los orígenes más remotos y permanentes que ocasionan la reproducción de la pobreza. Así lo constata el bien publicitado informe de desarrollo humano del PNUD que reporta la reducción de la pobreza en 600 mil personas, sin auscultar las causas profundas de la pobreza. Este el tipo de enfoque preferido del gobierno pues valida sus políticas asistenciales sin tocar asuntos estructurales)

Tesis 10 o el dominio de la clase media o de los subsidios ocultos

La preservación de privilegios invisibles o la estabilización de los subsidios institucionalizados es una constante en la aplicación de políticas públicas en Bolivia, garantizando el progreso de sectores de clase media y/o alta en desmedro de los más pobres. Así lo constata, por ejemplo, el incremento de gas domiciliario en el país que en estos últimos años alcanzó a más de 350 mil familias. Lo que parece muy positivo, sin embargo, deja algo sin mención: estas familias no son las más pobres. Pertenecen en su mayoría a clases medias alteñas y no a sectores realmente pobres. La focalización de los recursos, por ende, sigue una lógica electoral antes que estratégica.

Tesis 11 o el dominio de las políticas públicas asistenciales

La lucha contra la pobreza tiene en los mecanismos asistenciales, como los bonos existentes en la actualidad, instrumentos efectivos de disminución de la misma, pero insuficientes para erradicarla. Sí, en estos dos años y medio, los bonos han sido entregados puntualmente. No hay retraso en su distribución. Semejante eficiencia, no vista en otras instancias gubernamentales, se debe a la necesidad de controlar amplios sectores de la población con prebendas institucionalizadas.

Tesis 12 o la extensión del capitalismo de camarilla

El modelo económico de “economía plural” reconocido en la CPE es sólo un dispositivo ideológico alejado del modelo económico estatista que empieza a solidificarse, cuyo objetivo es asegurar la perpetuación (o prolongamiento en el poder) de una oligarquía política dirigente a partir de la acumulación de excedente al amparo estatal en su triple versión: como artífice de la consolidación de empresas públicas, impulsor de empresas privadas apolíticas (que se dedican a lucrar pero sin perturbar al poder político constituido) y promotor velado de fortunas ilegales. La insistente dinámica de nacionalización (ahora último en mayo de las empresas eléctricas) sin estudios que respalden esta medida, lo constata. La intención, antes que rendir con eficiencia, es controlar estatalmente el excedente, colocar a los “leales” en las direcciones empresariales y distribuir estos recursos a otras clientelas no menos leales.

Tesis 13 o el capitalismo rentista

El modelo económico no parece tener una orientación definida: no tuvo una revolución verde agraria, tampoco una revolución industrial y hoy tampoco se encuentra ni dentro de la revolución del conocimiento ni inserta en los circuitos más favorecidos de la globalización. Y en caso de tenerla parece ser más que una orientación proclive al uso y abuso de los recursos naturales como base central —y hasta única— de la economía. La perpetuación de las exportaciones en un 85% de recursos naturales, lo demuestra. No hay variación al respecto.

Tesis 14 o el capitalismo corporativo-extractivista

Las apelaciones al medio ambiente que en lenguaje local se expresan bajo la palabra Pachamama, tienen poca coincidencia con la impronta extractivista (de neoextractivismo) que empieza a definir el modelo económico nacional. Las alianzas con socios venezolanos, rusos o chinos no se distinguen, en su acercamiento a los recursos naturales, más allá de las proclamas antiimperialistas, de las transnacionales hondamente criticadas por el discurso gubernamental. El modelo económico boliviano, por ende, lejos de apuntalar a una economía respetuosa de la naturaleza, es no sólo la continuación sino la dilatación, bajo fachada revolucionaria, de los preceptos y prácticas utilitarios del capitalismo anti-medioambiental tradicional. En este tiempo, el gasolinazo tanto como el TIPNIS demuestran que, ante todo, se debe contentar a los socios extranjeros al margen del medio ambiente.

*          Diego Ayo, www.entrevistador.ya.st

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