octubre 21, 2021

Descolonizar: ¿de qué estamos hablando?

Zavaleta nos anunciaba que Bolivia posee una sociedad abigarrada, el periodista Guzmán se refería a Bolivia como la sociedad mixturada y el hip hoper, Bohorquez temprana y desgraciadamente desaparecido concebía a Bolivia como un chenq’o social.

Entonces resulta lógico y consecuente, que a una sociedad abigarrada, mixturada o chenq’osa corresponda una cultura y una política con las mismas características.

Sin embargo, no es suficiente reconocer que somos una sociedad compleja, donde “lo moderno y lo arcaico” conviven en ciclos de dominación de los unos sobre los otros, sino también se hace preciso entender esos mundos paralelos, virtuales, en otras dimensiones más allá de la razón, que implica la producción cultural y política de estos mundos ora confrontados, ora, complementados para sobrevivir en un tiempo y un espacio históricos.

La palabra colonia, tiene acepciones que es preciso recordarlas.

En latín COLONIA significa “territorio cultivado” y también “grupo de personas enviadas a cultivar un territorio” y viene de colonus, que significa labrador o habitante, es decir el que cultiva y habita. Por cierto, esta palabra es mucho más antigua que el “accidente” Colon 1492.

Pero también se definen como colonia, a los animales de una misma especie que convive en un territorio limitado, con beneficio mutuo.

Y a un nivel microbiológico, nos encontramos con que colonias son grupos de células de similares características, que actúan en conjunto y cuya función no es formar una unidad estructural mayor, como ocurre con las bacterias.

Pero también resulta muy usual escuchar en el discurso popular que la colonización es una herencia de Cristobal Colón y su accidentado encuentro con un continente que no era precisamente el que buscaba. Entonces, el colonialismo, en esta “etimología popular” vendría de esa fuente: conquista, imposición, expoliación, mestizaje resultado de la violencia sexual propia de los actos de ocupación de territorios y cuerpos.

Esta conquista, no vendría a tener sólo un carácter territorial/corporal, sino lo más complejo aún, tendría como consecuencia el haber logrado que los “conquistados/as” se convenzan que las instituciones, la ciencia y la cultura de los colonizadores es superior y verdadera, depreciando lo local como algo atrasado por su carácter “mágico/religioso”, o sea irracional. El objetivo sería entonces, además de controlar el territorio/cuerpo, controlar las mentes de los colonizados.

Queda claro entonces, que como la realidad es más rica que las definiciones teóricas, nos encontremos con que colonia puede significar varias cosas al mismo tiempo.

Si estamos de acuerdo en lo arriba dicho, entonces DESCOLONIZAR estaría significando al mismo tiempo pero con contenidos diferentes: a) enfrentarse a una conquista violenta del territorio, los cuerpos y las mentes, como también b) negarse al cultivar, al producir, o c) impedir la convivencia entre seres de la misma especie y al beneficio mutuo que los asocia o d) negar la actuación en conjunto de seres biológicos con similares características que actúan simultáneamente bajo un principio genético de no formar otras estructuras que las suyas propias.

Resultarán dramáticamente peligrosas las consecuencias políticas de esta ch’ipa conceptual sino tenemos claro hacia dónde vamos y cuáles son los objetivos de la descolonización que proclamamos.

Para evitar la sospecha de occidentalizado al hacer este comentario, quiero no sólo usar la palabra latina colonus, sino también recordarles la palabra quechua mitima o mitma, que explica lo que ya castellanizadamente en su plural se conoce como mitimaes, es decir, aquellos hombres y mujeres de las avanzadas poblacionales que eran asentadas en el territorio de un reyno andino que se negaba a someterse al poder del Hijo del Sol, es decir el Inca. Podríamos decir entonces que había “colonización originaria” antes del arribo de Colón? Es decir, que los originarios también pueden ser “colonialistas”? Y si es así, descolonizar también los incluye?

Transformemos la hoy palabra/consigna descolonizar, en un concepto que oriente y de sentido a los cambios históricos para el pacha cuty, pero antes pongámonos de acuerdo en sus definiciones y alcances, para no terminar etimológicamente ench’ipados y en contra ruta del propio proceso de cambio por no saber “sajtamente” de lo que habíamos estado hablando.

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