abril 11, 2021

Crisis de valores y descolonización

La palabra “crisis” en la actualidad, tan usada en el viejo continente, que se ha transformado en un lamento cotidiano, según varios expertos está contagiando a la otra potencia del mundo que es Estados Unidos sobre la cual pesa el mismo esquema, un capitalismo depredador y un modelo que se quiebra y se vuelca sobre sí mismo.

La idea de progreso, como ideología predominante en Europa, que fue la que justificó la colonización de nuestro continente, ya no se puede sustentar más. Y desde este lado del mundo, no podemos seguir bajo esquemas obsoletos que han demostrado su fracaso. De-construir nuestra historia, recuperar los valores que dieron sustento a las civilizaciones precolombinas, que permitieron su apogeo y sustentabilidad, es un reto a la vez que una utopía.

¿Y en qué medida esta crisis europea nos toca, toda vez que nuestras sociedades latinoamericanas, bien que mal se han mantenido de alguna manera “al margen” (aunque no se sabe hasta cuando) de la crisis europea que se globaliza? Pues resulta útil en la medida en que nos permite reflexionar sobre la idea de sociedad que estamos construyendo y la que queremos para el futuro.

Pero, como dice Rafael Bautista, tendríamos que estar conscientes de la imposibilidad “de seguir como hasta ahora”, y qué significa seguir “como hasta ahora”, significa seguir reproduciendo modelos, valores/antivalores de un sistema caduco. No se trata entonces “dar vuelta la tortilla” o de cambiar de actores, para que se produzca la transformación. Es necesario profundizar y ampliar la reflexión sobre estos aspectos a las “grandes mayorías” que poco o nada están teniendo la oportunidad de hacerlo.

En nuestro país se viene reflexionando sobre la descolonización como un horizonte utópico a perseguir, como respuesta al modelo capitalista, desarrollista proveniente del viejo mundo; sin embargo, este horizonte está sólo en el plano discursivo aún, y no existe plena conciencia (al menos en las grandes mayorías) de la necesidad de transitar por sus andamiajes de manera real y concreta, pues ni los propios gobernantes tienen idea clara de lo que significa, y su significado se banaliza en prácticas y acciones que caen en lo folklórico.

La descolonización, entonces, como horizonte utópico, como lo plantea Bautista, es un “proceso de desmontaje sistemático del conocimiento”, es decir que se hace necesario despojarse de aquellos elementos y aspectos que han imposibilitado que podamos ser, como nación y como sujetos, libres y soberanos. Entonces, se trata de recuperar valores que se han extraviado o que han sido atados, escondidos, enterrados, así como actuar en consecuencia y actualizar aquellos valores que hemos construido en el presente, cultivado y perseguido en nuestro transitar y que son nuestro baluarte y única razón de ser; entre esos valores podríamos citar algunos como la solidaridad, la vida como valor supremo, la espiritualidad, el respeto al otro, la lealtad, la vida en equilibrio con la naturaleza, la honestidad, la perseverancia, la verdad, que no son ni pueden ser meras palabras, sino actos y hechos que toman forma en el día a día.

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