octubre 26, 2020

Celac y sus versiones

por: Manuel Canelas Jaime

Para algún observador foráneo puede parecer sorprendente el hecho de que resulte tan complicado que buena parte de la oposición política, y una parte aún mayor de su brazo mediático, no se resigne a buscar, o de plano inventar, la letra pequeña a la sólida intervención del presidente Morales en la pasada cumbre de la Celac.

Diarios como El País o incluso La Tercera reflejaban de manera más fidedigna la intervención de Evo, demandado la necesidad de considerar el enclaustramiento boliviano como un asunto de interés regional y puntualizando al presidente de Chile los numerosos y repetidos incumplimientos del Tratado de 1904, que algunos periódicos bolivianos. De hecho alguno, entregado a la tergiversación y disfrazado con los ropajes de la libertad de prensa, se apuraba en organizar una encuesta virtual, donde se tenía que aprobar o rechazar, una frase (la oferta de gas por mar) que el presidente Morales nunca dijo.

Cinco días tardó ese matutino en contar que la frase elegida respondía, según la nota del propio periódico, a la tergiversación que hizo el presidente Piñera de las palabras de Morales. Es decir, reconocieron que lo que le atribuyeron al presidente era falso y que luego, sin rubor alguno, le consultaron a la ciudadanía que pensaban de dicha mentira. Todo esto sin despeinarse, por supuesto.

Mientras se percibe con claridad que la opinión pública chilena y destacados representantes de su sociedad civil empiezan a plantearse el problema con Bolivia en otros términos, o, directamente, se muestran solidarios con la causa marítima (desde la representante de la principal organización sindical chilena hasta Jorge Edwards, uno de sus más reconocidos escritores) vemos como en Bolivia sigue estando presente una actitud mezquina que, en muchos casos por cálculo político o, en otros tantos, por identidad de intereses económicos se alinean con las tesis más duras del país vecino y no tienen dificultad en criticar lo que debería ser una política de Estado que aglutine a todo el país detrás de ella.

Para estos personajes no resulta importante que gente que algo sabe de estos temas, como el ex canciller Javier Murillo de la Rocha o el ex presidente Carlos Mesa, valoren positivamente la participación y el discurso de Evo Morales en la Celac, todo esto a pesar de las obvias diferencias ideológicas que existen entre ellos.

Lamentablemente nada indica que estos actores vayan a cambiar las lupas interesadas desde las que evalúan cualquier cosa que haga el MAS o el presidente Morales; sorprende que ni siquiera para temas tan sensibles para el ser boliviano, como es el mar, sean capaces de rendirse un momento a la honestidad. Queda pues a cargo de la ciudadanía el deber de informarse debidamente y privarse de leer ciertas tonterías.

*          Doctorando en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid

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