octubre 22, 2020

Las mentiras e improvisaciones de Piñera

El presidente chileno Sebastián Piñera ha demostrado ser poco serio con la imagen de su país. En los últimos días, con una espina trabada en su garganta por la destacada intervención de su homólogo boliviano Evo Morales en la Cumbre CELAC-UE, el político derechista ha lanzado tres mentiras distraccionistas más grandes que la distancia que existe entre Bolivia y su retorno soberano al Pacífico.

La primera tiene que ver con el ferrocarril Arica-La Paz. Piñera -a manera de responder a la crítica boliviana ante el incumplimiento del Tratado de 1904- sostuvo que la línea estaba completamente reparada y lista para restablecer sus operaciones.

La mentira tuvo patas cortas. Un reportaje de BTv en esa parte del territorio chileno demostró que el ferrocarril está desbaratado y que incluso la terminal está por ser convertida en un museo.

La segunda mentira del presidente chileno tiene que ver con la propuesta presentada a Bolivia para que utilice un enclave con autonomía, pero sin soberanía, en el norte de Arica.

El presidente Evo Morales le pidió oficializar la propuesta para hacerla conocer a los bolivianos y sus respectivas órganos del Estado y de inmediato Piñera dijo que no lo haría.

Si a esto le añadimos la afirmación distraccionista que el jefe del Estado chileno hizo al decir que si el Tribunal de La Haya falla a favor de Perú, la demanda boliviana se vería perjudicada, se completa un cuadro de una absoluta improvisación del gobierno del vecino país.

Y, por si fuera poco, está la negativa de la justicia chilena de poner en libertad a los tres militares bolivianos detenidos en territorio de ese país horas antes de que Morales arribara a Santiago de Chile el 25 de enero pasado, en una acción bastante sospechosa, es una decisión que busca desplazar el centro del debate hacia otro lado.

No hay que negar que las relaciones Bolivia y Chile están atravesando uno de sus peores momentos, pero no en las últimas semanas, sino desde que la derecha, de la mano de Piñera, tomó el gobierno al ganar electoralmente a la Concertación Democrática.

Pero si Piñera miente, Bolivia no debe caer en la provocación, como hasta ahora no lo hizo. Todo lo contrario, debe seguir desarrollando todas las iniciativas posibles, bilateral y multilateralmente, para insistir en el derecho de los bolivianos a sentar soberanía en el Pacífico.

En Chile existen organizaciones sociales y ciudadanos que están de lado de la causa histórica boliviana que necesitan de más información y de una relación más estrecha para ampliar las fisuras de una sociedad y un Estado chilenos todavía presos del legado de la dictadura de Pinochet.

Ejercer nuestro derecho sobre el Pacífico es cuestión de tiempo.

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