octubre 22, 2020

Los signos de los tiempos

Hace pocos días pedíamos que un nuevo Lutero reforme la Iglesia Católica. Honestamente no creo que el Papa haya leído nuestra modesta opinión, pero que dijo cosas que ponen a la Iglesia católica contra la pared, las dijo.

Es posible que no suceda nada; el poder en el Vaticano es el más sólido de todos los poderes políticos, dos mil años ya son algo. Y podríamos argumentar: “los que quisieron escuchar, escucharon”, lamentablemente los militantes de la inquisición interpretaron, a su modo, las palabras del sufrido Papa.

La debilitada moral de la Iglesia Católica ha sido cuestionada por su más alta autoridad ¿entonces: callarán las voces de los púlpitos que domingo a domingo pretenden dar lecciones de vida honesta? No creemos en milagros, pero estamos conscientes que una de las palabras más duras expresadas por el Papa fue “hipocresía”.

La oposición que recibe el apoyo directo de parte de la Iglesia Católica, ya ha pensado que tiene una crisis global, por este motivo está realizando sus jugadas de posicionar algunos presidenciables; les fue mal con Pedro Nuni, en Adolfo Chávez ni pensaron, ahora es el turno de René Joaquino y así, estamos condenados a ver desfilar personajes en todos los canales de la mediocracia inquisitorial.

Frente a la carencia de un liderazgo nacional, la oposición, en sus diversas manifestaciones se ha dedicado a debilitar la figura de los actuales mandatarios, la estrategia del rumor se encuentra a la orden del día, el “dice que…” ha reemplazado a la argumentación política a la formulación de alternativas de gobierno y de forma de gobernar.

La estrepitosa caída de los “Sin Miedo” en el Beni, ha radicalizado a este partido, ahora se dedican a tiempo completo a la violencia verbal, a la palabra difamante y cobarde que ha reemplazado a su identidad “cabreada” o tal vez se encuentran más “cabreados” que de costumbre y es sabido que esta actitud hace perder la razón y lleva al desvarío, “estar cabreado” es entonces, una actitud patológica.

No cometeremos el error de considerar que todo es una taza de leche, sabemos de los problemas que tiene todo proceso de cambio, especialmente si este es serio. En el libro “Sin olvido crímenes en la higuera” 1 el escritor Enrique Cirules escribe: “…cuando se confirmó la presencia del Che en territorio boliviano, Estados Unidos desplegó a docenas de cuadros altamente especializados que procedieron de inmediato a controlar los más importantes puntos estratégicos, incluyendo aeropuertos o instalaciones fronterizas; intervinieron redes telefónicas y servicios postales. Espiaron a altos funcionarios del Estado y la fiscalización del Ministerio del Interior y los mandos militares, en la medida en que el Pentágono pasaba a entrenar las tropas con oficiales que procedían de Vietnam”.

¿Es esto el pasado? Por supuesto que no, el desarrollo de la tecnología de las comunicaciones ha facilitado las tareas de espionaje y sabotaje, basta con mirar el medio oriente.

Volvemos a insistir en los dos frentes del proceso boliviano: el interno en el que la oposición no ha logrado quebrar a las organizaciones sociales, aunque es correcto reconocer que ha corrompido algunas dirigencias, y que sigue en la búsqueda de su salvador.

Por otro lado se encuentra el frente externo esa gran maquinaria que distribuye fotografías falsas, rumores como verdades y recibe premios económicos del imperio por sus servicios, en este terreno solamente la solidaridad de nuestros iguales equilibra las fuerzas.

Estos signos de los tiempos se enriquecen con el triunfo apabullante de Correa en el Ecuador y con la mano en alto de Hugo Chávez en Venezuela.

*          Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

1          Froilán Gonzales y AdysCapull, Sin Olvido Crímenes en la Higuera. Ed. Política. La Habana 2007.

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