por: Luis Camilo Romero
Cuando las aguas agitaban una confrontación entre Bolivia y Chile, el líder de la revolución cubana, Fidel Castro Ruz, manifestó su apoyo unánime, mediante una carta a Evo Morales y la demanda de Bolivia contra Chile para obtener una salida soberana al mar, instancia en la que llamó al pueblo boliviano a no desanimarse.
Fidel se mostró optimista con el sentir boliviano en su lucha por la reivindicación histórica y apuntó a señalar que en esa dura batalla no debe existir desaliento, por ello dijo que: “Hay mucho que luchar todavía… y reuniones internacionales donde proclamar el derecho de Bolivia al mar”.
Recordemos que ya Fidel había expresado su total apoyo a Bolivia en una visita de la ex presidenta chilena, Michelle Bachelet a Cuba en febrero de 2009. También ante los dichos de Hugo Chávez, quien reclamó y apoyó el pedido histórico de Bolivia el año 2003, la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba se sumó y declaró:
“El presidente Chávez, con la autoridad moral de encabezar la Revolución Bolivariana que encarna los ideales del Libertador Simón Bolívar, creador de la República de Bolivia, y que tanto luchó por una América Latina libre, independiente y unida, ha reclamado solidaridad con esta noble causa”. Fue esa la ocasión en que Fidel Castro les dio el firme respaldo del pueblo de Cuba.
La carta de Fidel a Evo rememoró el episodio de esa guerra injusta y dijo que ese conflicto, “fue de nefastas consecuencias para dos pueblos de nuestro hemisferio, donde Simón Bolívar quiso crear la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza, que por su libertad y gloria”.
Eduardo Galeano ya nos recordaba que esa guerra, según la historia, la ganó Chile pero la historia real comprueba que el gran beneficiado fue el empresario británico John Thomas Noth, quien sin disparar un tiro ni gastar un centavo, se apoderó de los territorios que habían sido de Bolivia y de Perú.
Por ello, como dice el periodista José A. Buergo Rodríguez, ésta fue la “guerra que nunca debió ocurrir entre países vecinos y hermanos, pues nacieron en la América de Simón Bolívar y de O´Higgins, alcanzando su independencia con incontables sacrificios de vidas de sus mejores hijos en luchas contra la metrópolis española”.
De igual modo, el ex presidente chileno Salvador Allende supo reconocer el derecho del país andino, “Bolivia retornaría soberana a las costas del mar Pacífico” (…) Ahora no somos gobierno de la oligarquía minoritaria, somos el pueblo. No nos guían intereses de clase dominante. No les pedimos nada, queremos solamente reparar el despojo cruel del que ha sido víctima el pueblo boliviano”, dijo en aquel tiempo Allende.
Fidel nos recuerda que de ese territorio “la burguesía y el imperialismo, extraen cada año decenas de miles de millones de dólares”, que sólo en la explotación del cobre “rebasa los 5 millones de toneladas, con un valor de 39.500 millones de dólares”, arrebatadas a Bolivia hace más de 134 años.
Fidel Castro aludió al cobre que contiene el emporio cuprífero de Chuquicamata y La Escondida, en Antofagasta, que Chile adicionó a su jurisdicción tras la guerra del Pacífico sudamericano a finales del siglo XIX.
También dijo que Simón Bolívar no habría aceptado jamás que se privara a los quechuas, aymaras y demás habitantes de Bolivia, de tales derechos que le asignó El Libertador de América.
Evo Morales ha declarado que el tema del mar es una deuda histórica de larga data que debe ser saldada tarde o temprano y que debe resolverse mediante el diálogo y la diplomacia de los pueblos, tal como se han resuelto otros diferendos limítrofes, de ahí que su estrategia está encaminada con firme decisión y que no claudicará en ese propósito.
Así se entiende, por boca del propio Evo, que no se trata de una revancha por recuperar el terreno, sino de un legítimo reclamo que Bolivia cuente con una salida al mar con soberanía. “Ha quedado demostrado ante la comunidad Internacional que Bolivia es un Estado serio, que se sustenta en los principios internacionales para demandar con argumentos sólidos y válidos y dignidad a su pueblo y a sus instituciones”, declaró Morales en ocasión de recordar los 134 años de la defensa de Calama.
La nueva geografía política de Nuestra América, que se está levantando y pisando firme, está diseñada con una nueva estrategia, ante todo, humana y revolucionaria, donde no primarán las mezquindades sino la firme certeza de que los países de la región, construyan el anhelo de Bolívar de unidad y de solidaridad continental.
* Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

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