septiembre 29, 2026

La demanda boliviana ante La Haya

Como en toda buena contienda, la estrategia victoriosa no se avisa, solo se la aplica, en cada una de sus partes, con cada uno de sus componentes, en función de los tiempos, del objetivo que se persigue y se modifica de acuerdo a los imponderables que siempre pueden surgir.

Eso lo dijimos en La Época hace algo más de un mes, cuando el gobierno del presidente Evo Morales anunció la suspensión de la reserva boliviana al artículo VI del Pacto de Bogotá (Tratado sobre la resolución pacífica de controversias), en medio de la crítica de algunos políticos —que luego rectificaron su posición— y otros analistas que cuestionaban al Órgano Ejecutivo por no tener una estrategia o por no decirla a todos.

El gobierno, a través del Canciller David Choquehuanca y con el valioso aporte del ex presidente Eduardo Rodríguez Veltzé, acaba de presentar la demanda ante La Haya, con una jugada magistral que ha descolocado a Chile y a muchos entendidos en la materia.

Cuatro elementos centrales sobresalen de la demanda boliviana ante la Haya que merecen destacarse:

Primero, que el Estado chileno tiene la obligación de sentarse a negociar una salida soberana de Bolivia al Pacífico sobre la base del Tratado de Paz y Amistad de octubre de 1904 y el Protocolo de abril de 1907, además de otras negociaciones que se hicieron, como la Agenda de los 13 puntos que se concretaron con la presidenta Michelle Bachelet y que fue dejada de lado por el gobierno derechista de Piñera.

Segundo, que si eso no ocurre (que Chile se siente obligadamente con Bolivia a negociar una salida al mar), el Estado Plurinacional se reserva el derecho de acudir a un tribunal de Arbitraje sin el consentimiento del Estado chileno según establece el Tratado de 1907. El fundamento es el incumplimiento chileno al Tratado de 1904.

Tercero, que parte del profundo cuestionamiento, basado en criterios jurídicos, de que la “guerra no da derechos” y mucho más aún, que en el caso particular de 1879 no se trató de una guerra sino de una ocupación o invasión unilateral de Chile a territorio boliviano.

Cuarto, que teniendo en cuenta todos los anteriores elementos, Bolivia no tiene una reivindicación sino el derecho de sentar soberanía en las costas del Pacífico que fueron suyas.

El inicio de la demanda, a 134 años de que se perdió soberanía sobre el Pacífico, ha sido buena y le corresponde a todos los bolivianos, independientemente de su color político y tendencia ideológica, dar el pleno respaldo a lo que está haciendo el gobierno y un equipo de primera a la cabeza del Canciller y el ex presidente Rodríguez, y confiar, sin pedir detalles, en la estrategia que se está llevando adelante.

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