noviembre 24, 2020

Los negocios van bien, ¿por qué hablar de crisis?

Después del discurso del presidente el 22 de enero las cosas van bien con nuestros grandes agregados económicos, sobre todo si consideramos a las Reservas Internacionales Netas o al Superávit Fiscal como amortiguadores frente a shocks de precios internacionales. Es por eso que no debemos olvidar el contexto macroeconómico internacional que está determinando una crisis de políticas macroeconómicas que se están mostrando a nivel mundial desde 2008.

Bolivia actualmente cuenta con un moderno Modelo Social Comunitario y Productivo dinámico que toma en cuenta (diagnósticos) todas las nuevas características de la crisis –por lo menos en las principales economías del mundo–, además de ser una formulación metodológica que no obedece a ningún país vecino. En este modelo el país no recibe de buenas a primeras las recomendaciones de los otrora organismos internacionales como el FMI, subordinación o dependencia de las políticas monetarias a estos organismos. Y, es porque por primera vez quizás en la historia de nuestro país, estamos elaborando una propia visión de mediano o largo plazo cómo país a través de la Agenda Patriótica 2025 que hace hincapié en la soberanía comunitaria financiera sin servilismo al capitalismo financiero.

También podemos mencionar un último acontecimiento ya previsto desde la disolución de las competencias del Banco Central de Bolivia (BCB) mediante la Nueva Constitución Política del Estado y es el hecho de que el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) coordina las metas macroeconómicas que hacen a la política económica del país (27 de enero de 2014), lo que es una novedad porque serán decisiones tanto políticas como técnicas, que en esta primera experiencia será Ejecución del Programa Fiscal-Financiero 2014. Ya se los puede ver en acción, de cierta forma, en la coordinación para prever y tomar recaudos sobre la posibilidad de incremento de precios de los alimentos provocados por los desastres climáticos en nuestro país (inundaciones, granizadas, etc.), estas políticas en la práctica hacen visible el vivir bien. Pero si mantenemos la coherencia con las políticas estatales se persiguen el bien común de todos los bolivianos por lo menos hacia un vivir bien si consideramos a todos los habitantes de este planeta en el largo plazo como lo planteado para el 2025 como mediano plazo.

En ese mismo marco de acontecimientos la actual aprobación de la Ley de la empresa pública que por su origen hace necesario una pronta promulgación de la “Ley de promoción de las inversiones”, para la creación de nuevas instituciones que vayan a regular este nuevo panorama económico empresarial, es decir leyes que establezcan una nueva regulación y ni un solo aspecto dejado al libre mercado como pasaba en el pasado neoliberal, cuando se crearon las Superintendencias, ahora son intervenciones sistemáticas al mercado las que el Estado debe realizar al igual que planificar la creación de las futuras empresas públicas en sus distintas modalidades como la define la Ley de la empresa pública. Y en ese mismo sentido para atraer la tan mencionada Inversión Extranjera Directa nuestro país, pero siempre salvaguardando lo que es nuestra pequeña soberanía económica creada en este periodo corto del siglo XXI.

Es así que en este período se puede ir hablando de una década ganada o compensatoria de la década perdida que se sufrió en los años 80 Bolivia.


*    Una referencia que hace Franz Hinkelammert para alguien que no necesita de una ética del bien común en “Coordinación social del trabajo, mercado y reproducción de la vida humana: preludio a una teoría crítica de la racionalidad reproductiva” (2001)m con Henry Mora.

**    Enrique Parra miembro del Colectivo Wiphala que es parte de la Red de Economía Política Crítica.

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