noviembre 24, 2020

Democracia, soberanía y política

En unos meses más, el pueblo boliviano hará uso de su soberanía y elegirá a sus gobernantes. Este acontecimiento del voto, de las elecciones, devela en si una de las formas de ejercicio formal del poder, que relaciona democracia y soberanía. En este breve texto repasamos y problematizamos estos lenguajes de la democracia, a fin de comprender los alcances de este acontecimiento y su valor dentro del ejercicio de la soberanía. Conforme a lo establecido en la CPE boliviana el ejercicio de la soberanía puede ser de forma directa o de forma delegada, lo cual nos remite inmediatamente a los lenguajes de la democracia en la CPE. Ejercicio soberano de forma directa Inicialmente este ejercicio directo de las soberanías se relaciona con las formas de democracia directa y democracia comunitaria. El Artículo 11 de la CPE boliviana relaciona la democracia directa con la participativa, las instituciones más cercanas a la democracia directa son la asamblea, el cabildo y la consulta previa. Sin embargo, estas tres instituciones deberán ser desarrolladas conforme a ley, según la reserva legal del Artículo 11, entonces, se precisa de un instrumento construido en el nivel de la representación, es decir construido en el nivel de la Asamblea Legislativa Plurinacional (la asamblea de representes del pueblo), que es resultado de la democracia representativa para el ejercicio de la democracia directa. Es necesario explorar los otros espacios y posibilidades de un ejercicio de democracia directa. El ejercicio directo de la soberanía consiste en un ejercicio múltiple, pues el sujeto depositario de la soberanía (el pueblo boliviano) es a la vez plural, en tanto está constituido por individuos y colectividades. Este ejercicio múltiple desemboca en la construcción de la nueva condición de estatalidad, pues el preámbulo de la Constitución señala: Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos. Se debe leer esta declaración y pluralizar al sujeto asumimos, conforme al verbo en infinitivo construir, que supondría una tarea activa y colectiva en la construcción de esta nueva estatalidad que decanta en el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario. Dicho de otra manera no se trata de tomar el Estado para transformar la sociedad, sino tomar la sociedad plural, la compleja constitución del pueblo boliviano, en busca de construir el Estado como tarea colectiva. Esto supone necesariamente una nueva concepción de democracia que genere la construcción de este Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario. El sujeto plural depositario de las soberanías está constituido tanto por individualidades como por colectividades. El despliegue del ejercicio directo de la soberanía puede continuar de la siguiente manera: En tanto individuos, el ejercicio directo de la soberanía se circunscribe al ejercicio de todos los derechos establecidos en la Constitución, pues conforme al Artículo 109: todos los derechos reconocidos en la Constitución son directamente aplicables, sin embargo los derechos que explícitamente se refieren a la formación y ejercicio del poder político del Estado son los derechos políticos, que según el Artículo 26 suponen el derecho a participar directamente en la formación, ejercicio y control del poder político. Artículo 26 I. Todas las ciudadanas y los ciudadanos tienen derecho a participar libremente en la formación, ejercicio y control del poder político, directamente o por medio de sus representantes, y de manera individual o colectiva. La participación será equitativa y en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres. Este ejercicio directo de la soberanía pone en juego la nueva condición de estatalidad referida. En tanto colectividades, el ejercicio directo de la soberanía se circunscribe a las dimensiones de la pluralidad y de los pluralismos habitados y reconocidos por la Constitución. Ésta es una dimensión inmanente, es decir, no trascendente, por ende no representable de manera final y acabada. Para comprender esta dimensión inmanente es necesario prestar atención a lo que la Constitución establece para las naciones y pueblos indígena originario campesinos. Conforme al Artículo 1 de la Constitución, Bolivia se funda en la pluralidad y los pluralismos político, económico, jurídico, cultural y lingüístico. El pluralismo político se relaciona, conforme a lo señalado en el Artículo 2, a la libre determinación de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, que comprende la autonomía, el autogobierno, el ejercicio de sus instituciones propias y la posibilidad de conformar entidades territoriales propias. Asimismo, conforme al numeral 3 del parágrafo II del Artículo 11, se establece la democracia comunitaria, misma que se desarrolla conforme a normas y procedimientos propios. Es necesario relacionar este ejercicio directo de soberanía de las naciones y pueblos indígena originario campesinos a los derechos establecidos en el Artículo 30, y con los derechos que se puedan encontrar en los instrumentos internacionales de derechos humanos, como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. Finalmente es necesario considerar que un ejercicio directo, no limitado, ni restringido de las soberanías, entendidas en tanto poder, sólo se puede entender como poder constituyente, es decir como un ejercicio expansivo del poder con la capacidad de transformar los Estados y las mismas subjetividades. En este sentido, y de acuerdo con las tesis de Antonio Negri, el poder constituyente huye a la representación y es en sí la fuerza colectiva que posibilita la transformación de la vida política. Ejercicio soberano de forma delegada El ejercicio en forma delegada supone un sistema de delegación (valga la redundancia) a través de los órganos de poder público. Cuando la soberanía se delega se puede decir que se constituye el poder público. Es poder en tanto es dominio, y es público en tanto quienes lo ejercen lo hacen en virtud de su carácter público, de personas de Derecho público, es decir personas que los ejercen en base a una normatividad pre-establecida por la misma Constitución (Poder Constituido). El poder público, en todo caso, es siempre un poder limitado. Conforme a lo establecido por el Artículo 11, Bolivia adopta para su gobierno la forma democrática participativa, representativa y comunitaria, es decir adopta una forma de gobierno plural, y según el Artículo 12, el Estado se organiza y estructura su poder público a través de los órganos Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Electoral, los órganos del poder público en consecuencia son órganos con competencias reconocidas por la misma Constitución Política del Estado, aunque se debe prestar atención a la pluralidad de gobiernos, pues no sólo se refiere al Ejecutivo y Legislativo central, sino a los Ejecutivos y Legislativos de la Pluralidad Autonómica reconocida en la Constitución. El sistema de delegación del ejercicio de la soberanía reside en la forma democrática representativa, en el instituto de la elección de representantes por voto universal, directo y secreto (numeral 2 del parágrafo II del Artículo 11), de esta manera se elige tanto a los Órganos Legislativos, como al Presidente o Presidenta, Vicepresidente o Vicepresidenta, Gobernadores o Gobernadoras, Alcaldes o Alcaldesas de los Órganos Ejecutivos, Magistrados o Magistradas y Consejeros o Consejeras del Órgano Judicial, así como a Magistrados o Magistradas del Tribunal Constitucional. Respecto al Órgano Electoral éste es elegido a partir de la Asamblea Legislativa Plurinacional y el Presidente o Presidenta del Estado (Parágrafo II del Artículo 206) y en el caso de los Tribunales Electorales Departamentales, mediante la Cámara de Diputados, a través de ternas elevadas por las Asambleas Legislativas Departamentales (Parágrafo V del Artículo 206). Articular equilibrios: la democracia intercultural Así como un río puede fluir por múltiples cauces, los lenguajes de la democracia y el ejercicio de la soberanía fluyen por múltiples posibilidades. El juego político (y la responsabilidad política) se encuentra en articular y generar equilibrios, que en el lenguaje contemporáneo significa generar las condiciones de posibilidad de una democracia intercultural. La democracia intercultural, en consecuencia, no sería otra cosa, que la presencia soberana directa y representativa de un titular plural en busca en un buen gobierno también plural, dirigido por un arte político que busca constantemente los equilibrios. En este sentido la representación sola no puede ser llamada democracia, pero la presencia movilizada sola y sin representación tampoco puede ser llamada democracia. El equilibrio ante la existencia desbordante de ambas es lo que permite la posibilidad de un arte político.  * Abogado constitucionalista.

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