noviembre 24, 2020

La historiografía revisionista argentina: José Luis Torres: nos acechan desde Bolivia…

Nos acechan desde Bolivia, [1] obra de José Luis Torres, publicada por el Centro Antiperduélico Argentino en 1952, se inscribe dentro del revisionismo argentino. Analiza el papel de la Organización de Naciones Unidas como punta de lanza del imperialismo norteamericano, que impulsaba una abierta ofensiva para plasmar “el ‘Manifest Destiny’ yanki contra el destino manifiesto de los pueblos de América Latina”, como señala el autor. La obra está organizada en tres partes: Primera: Hacia un gobierno universal (Cap. I. La predicación del derrotismo; II. El ‘Manifest Destiny’……; III. El imperialismo, para someter a los pueblos a la esclavitud, invoca las ‘Libertades de los individuos’; IV. Un Ejército Interamericano al servicio de EE.UU.; V. La ONU, añagaza del imperialismo Yanki; VI. El caso de Bolivia y el caso de Corea; VIII. Las “bases” del entreguismo en la Argentina; IX. Los modos de la invasión imperialista), Segunda: Bolivia bajo la garra imperialista (Cap. X. El manotazo de la ONU a Bolivia; XI. El gobierno de la ONU en Bolivia; XII. Cómo se desarrolló la traición contra el pueblo boliviano; XIII. El pueblo de Bolivia repudia a los entregadores; XIV: Un plan de ilusionismo para engañar a los pueblos; XV. Desde Bolivia, el imperialismo Yanki nos acecha); Tercera: Andanzas y mutaciones de los ‘cuervos de las finanzas’ (Cap. XVI. ‘Uruguay, la Suiza americana’), Cuarta: Planes de dios y del demonio (Cap. XVII. Imposibilidad de un gobierno universal). Palabras finales. Apéndice.

En ella el autor analiza críticamente la expansión imperialista de EE. UU. hacia América Latina, apoyada en el sionismo internacional, en su afán de instalar un gobierno universal, contando para ello con la complicidad de los gobiernos latinoamericanos, a quien califica como “entreguistas” y “parduelianos” (traidores). Con abierta ironía, dedica su obra “a los entregadores y vendidos de la América Española”. La obra se inscribe en el estudio del cipayaje latinoamericano, identifica las vanguardias intelectuales del plan de dominación mundial, a las que califica como “exégetas”, y “heraldos entusiastas”, cuya “presencia se advierte sobre todo en las Academias, recintos cerrados en donde no ha entrado todavía el viento saludable de una revolución triunfante. Allí se refugian hasta hoy, los defensores de la mentira histórica, los paladines del entreguismo económico, los propagandistas de la claudicación, los enemigos de la fe, los servidores más calificados y los beneficiarios de las caducas oligarquías de comarca”. Anhelaban “alcanzar la paz mundial”, proponiendo “que todas las potencias se desarmaran, menos una [EE.UU.], y que esta asumiera el control de las demás”, para lo cual proponen que debería tomar bajo su control “por lo menos, la policía, las escuelas, los colegios, las universidades y las agencias de propaganda (diarios, revistas y estaciones de radio)”.

¡Tales las afirmaciones de ayer, tan vigentes hoy día!

El libro devela los orígenes del intervencionismo militar norteamericano, ideado por Truman, bajo la figura de un Tratado Interamericano que faculte la “cooperación militar americana” (sustentada en los pactos de Chapultepec), que en el fondo buscaba “construir un ejército continental que bajo sus directivas y orientaciones habría de actuar en la América Española”, a pesar de la advertencia del Cnl. Creager que “este plan no significa otra cosa que la intervención en los asuntos internos de los países latinoamericanos [y] volver a los métodos de intervención absolutamente desacreditados”, como evidentemente se practicó hasta la Guerra de Las Malvinas en la que el descarado apoyo norteamericano a la “madre patria” inglesa, terminó por desmoronar las endebles y cuestionadas bases del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

Este ejemplar reviste importancia para los estudiosos de la historia de Bolivia, por el contenido de su segunda parte, en la que analiza la estrategia de control y penetración imperialista, desde el corazón de Sudamérica, a partir del Plan Bohan, consolidado por el Plan Keenleyside (por el funcionario de EE.UU., contratado para la UNESCO), propiciando para ese fin, golpes de Estado (contra el gobierno nacionalista de G. Villarroel) y el complot contra Perón en la Argentina. Sin embargo, la estrategia norteamericana se vio inesperadamente obstruida y amenazada por el triunfo electoral del Dr. Víctor Paz Estenssoro, presidente electo en el exilio, por mayoría absoluta de votos (la primera vez en la historia electoral boliviana de entonces), lo que forzó al presidente Mamerto Urriolagoitia, a propiciar un descabellado golpe para anular el triunfo popular, entregando el mando del gobierno al Gral. Ovidio Quiroga y éste a la Junta Militar dirigida por Hugo Ballivián. Los datos que expone en su ensayo, sobre el papel de EE.UU, en Bolivia, por vía de la ONU, son reveladores. Fue precisamente el Gral. Ballivián quien suscribió el Convenio que viabilizó el Plan Keenleyside, que significó “una contribución material de 200.000 dólares anuales, por espacio de 5 años, y 150.000 dólares concedidos por las Naciones Unidas para la adquisición de equipo y material moderno destinados a las oficinas administrativas bolivianas, así como la concesión de un mínimo de treinta becas para estudiantes y funcionarios nacionales que saldrán a perfeccionarse en el exterior”, sobre el cual Torres ironiza afirmando que se trata del “adiestramiento de cipayitos americanos que aprenderán a manejar el mundo organizado después de la eliminación de los países independientes”.

Sin embargo esa estrategia fue insuficiente para detener el curso de la historia nacional, que escribió una dramática página con la revolución de 1952, que instauró el capitalismo de Estado, basado en la nacionalización de las minas de los tres Barones del Estaño, por la acción directa de las masas obreras.

José Luis Torres, abrazó el revisionismo histórico en su obra de amplio alcance: Comedores de pueblos (1925),Algunas maneras de vender la patria (1940), Los perduellis (1941), La década infame (1945), Una batalla por la soberanía (1946), La Patria y su destino (1947), Seis años después (1949), etc. Sus ideas le costaron la cárcel. Fue calificado por los gobiernos de su país como “utopista, xenófobo y de exaltación peligrosa”. El gobierno de EE.UU. lo incluyó en su Blue book on Argentina (Libro Azul sobre Argentina), “como a un enemigo del género humano”. El Blue Book “denunciaba” a la opinión pública internacional “el complot nazi-argentino contra la libertad y la paz mundial”, escrita por orden de Braden Spruille, contra la candidatura del Cnl. Juan Domingo Perón a la Argentina quien, no obstante el boicot, ganó las elecciones del 23 de febrero de 1946. La coincidencia con el Putch Nazi boliviano es más que evidente. La respuesta de Perón (y el peronismo) fue una ofensiva editorial con la edición de El Libro Azul y Blanco; y obras como Los vendepatria. Las pruebas de una traición; Conducción Política y Doctrina peronista.


* Magíster en Historia; docente de la Carrera de Historia de la UMSA; director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

1 Enviada por la Biblioteca Nacional Argentina (dirigida por Horacio González), en calidad de canje con la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Vino junto a La Biblioteca, revista fundada por Paul Groussac, edición No. 13, dedicada a Jorge Luis Borges. Ambas pueden consultarse de forma libre.

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