noviembre 30, 2020

Jerarcas católicos van en auxilio de la oposición

La jerarquía de la Iglesia Católica se ha mostrado en los últimos días bastante activa en el desarrollo de una línea de oposición al proceso de cambio, en una clara e inocultable toma de partido con los partidos de la oposición.

A pesar de que esas posiciones conservadoras no sorprenden en la historia de todas las revoluciones que se han registrado en el mundo y particularmente en América Latina, donde los jerarcas católicos se atribuyen una papel de paternidad moral sobre los pueblos indígenas, no deja de ser lamentable que se lo haga de la manera más descarada.

El pretexto esta vez ha sido el llamado “voto consigna” que se promueve de parte de organizaciones y movimientos sociales que forman parte del sujeto histórico de la revolución más profunda de nuestra historia. Los obispos han señalado que no es lícito ni democrático ese tipo de prácticas.

Ese tipo de declaraciones de la Conferencia Episcopal, la segunda en menos de un mes y a pocos días de las elecciones del 12 de octubre expresan objetivamente dos hechos.

Primero, los Obispos desconocen las formas no modernas de organización, decisión y práctica democrática de los pueblos indígenas campesinos originarios. Por lo tanto, también desconocen los alcances de la nueva Constitución Política del Estado. No es extraño que en las comunidades se registre un rico proceso deliberativo en temas importantes para tomar decisiones sobre la toma de medidas que le interesan a todos, entre ellos está su apoyo o no a ciertos candidatos.

Al desconocer esa práctica y por tanto estigmatizarla como mala, los jerarcas de la Iglesia no solo van en contra de los derechos colectivos de los pueblos indígenas reconocidos por las Naciones Unidas sino que además expresan una actitud colonial que va a contra marcha de la historia y de las reflexiones del propio Papa Francisco.

Segundo, las declaraciones de la jerarquía católica que encuentran como el blanco de sus dardos al Movimiento Al Socialismo (MAS) ya sus organizaciones sociales, refleja una posición política bastante nítida ante el proceso de cambio que se lleva adelante.

El hecho de que las declaraciones de los Obispos antes y después de su Conferencia Anual no hayan incorporado críticas a los partidos de la oposición por lanzar ofensas contra el presidente Evo Morales en varios temas con los que infructuosamente quieren construir matrices de opinión adversas, es una demostración no solo de falta del equilibrio moral sino una toma de partido por la oposición.

¿Cómo debe leerse esa posición? No da lugar para la duda. Los Obispos han salido en auxilio de la oposición.

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