noviembre 29, 2020

Desenrollando el rollo electoral

A diferencia del período 2005-2009, donde la etnicidad constituía la nota relevante que distinguía a los unos de los otros en las calles y las urnas: hoy pareciera que éstas no son las notas relevantes que determinan el voto: el núcleo denso de lo kolla se ha relajado porque ya no se siente amenazado, más aun, las notas de rechazo étnico se han diluido.

Concluyó la jornada electoral, alrededor de 6 millones de personas concurrieron a evento democrático. Se acabaron las especulaciones y ahora vienen las interpretaciones. No se cuenta con datos precisos, lo que existe tiene desviaciones superiores al 3% pero posibilita comenzar a aproximarnos a un primer intento de interpretación de los datos.

Evo Morales Ayma fue reelecto Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia hasta enero del 2020, la primera minoría de oposición es la UD y se encuentra 35 puntos porcentuales por debajo. El conteo rápido realizado por la empresa IPSOS Opinión y Mercado arroja que el MAS obtuvo 60%, equivalente aproximadamente a tres millones doscientos mil ciudadanos que en el país decidieron refrendar su apoyo al Presidente Evo Morales, ello implica más de trescientos mil nuevos apoyos. La primera minoría de oposición la configura el frente UD, que logró el apoyo del 25%, equivalente a poco más de un millón trescientos mil ciudadanos, ello implica que obtuvo un poco más de ciento treinta mil nuevos adeptos a la primera minoría de oposición. La tercera fuerza, y la segunda minoría de oposición, es el PDC que obtuvo el 9,6% de la voluntad popular, equivalente a medio millón de ciudadanos.

Según los datos provisionales con los que trabajamos, se observa que el MAS hubiese reducido su caudal electoral en 4% referido a todo el país, centrado en la zona altiplánica de La Paz, Oruro y Potosí, donde se reduce en 13% el apego ciudadano, que ronda los cien mil votos menos que los obtenidos el 2009. Como contraparte, el MAS, crece en Santa Cruz y Pando en 10,1%, Tarija 8,9%, Chuquisaca 5,9% y Beni 3,7%, lo que en total implica la incorporación de cuatrocientos mil adherentes (260.000 Santa Cruz); y el caso de Cochabamba donde, aunque se decrece en 3,5%, incorpora noventa mil nuevos adherentes.

Esas parecen ser las nuevas notas del mapa electoral, de él se puede aproximar algunas constataciones:

• El núcleo indígena andino abandonó su condición monolítica de apoyo al proceso, esto no sólo en el área urbana sino también en la rural. Si bien en la ciudad de La Paz el deslinde con el MSM podría presentarse como explicación de dicho retroceso, no es tan cierto, pues no es el MSM el que capitaliza el voto, sino la UD; ello ocurre en todo el altiplano. Aparentemente estaríamos ante el escenario en el que desaparecen los datos que rondaban el 90% en buena parte del altiplano.

• El esquema que configuraba la “media luna” opositora” se disolvió en gran parte del espacio territorial que abarcaba. No sólo es que el MAS gana en Santa Cruz, sino que lo hace con gran distancia respecto al frente opositor que controla la gobernación, más de 12 puntos; algo similar acontece en Pando; sólo el departamento de Beni es el territorio irreductible de una comprensión anti-proceso (único departamento donde la oposición UD, gana).

• De los aproximadamente 750.000 nuevos votantes que recrearon el proceso electoral (descontando abstenciones, blancos y nulos) casi cuatrocientos mil son seducidos por la oposición (de ellos el 60% en la parte andina), y un poco más de tres cientos mil son por el MAS (siendo los valles y Santa Cruz los grandes concurrentes)

[Ver cuadros adjuntos en el PDF adjunto a este sitio e; https://www.la-epoca.com.bo/portada/1413223628/digital/#/10/zoomed]

No solo se movió el mapa electoral -en ocho de los nueve departamentos la primera fuerza política es el MAS-, sino que se movieron las pautas electorales y quizá esto sea lo más interesante de este acto electoral.

Las pulsiones dominantes en los procesos del 2005 al 2009 se encontraban imbuidas en las notas coloniales de no-seamiento de un mundo indígena emergente que se propuso construir un país y la identidad de éste desde sus raíces étnicas, entonces la etnicidad constituía la nota relevante que distinguía a los unos de los otros en las calles y las urnas: el occidente kolla y un oriente que se deseaba “blanco”. Hoy pareciera que estas no son las notas relevantes que determinan el voto: el núcleo denso de lo kolla se ha relajado porque ya no se siente amenazado, más aun, las notas de rechazo étnico se han diluido. Se podría afirmar que en el ámbito de la política el proceso descolonizador está tejiendo lo social, la etnicidad blancoide dejó de ser una condición de primacía en la configuración de la representación política, por lo tanto, los siempre asediados y arrinconados a las sombras hoy son libres de auto representarse o representar a otros.

Si ello fuese cierto, para validar dicha hipótesis se requerirá de datos mucho más precisos y diseccionados por circunscripciones, provincias y municipios. Entonces, ¿cuáles son los factores de la toma de opción política que se desplegaron a la hora del voto? Estimo que las búsquedas tendrán que rondar en lógicas más modernas y menos coloniales: sectores que desearon sacar provecho de la cercanía del voto (rentistas, autos chutos, vendedores de ropa a medio uso, etc.), sectores que estiman no estar adecuadamente representados, sectores de clase media temerosos ante la sensación de inseguridad ciudadana, sectores juveniles que no tienen parámetros para contrastar la diferencia entre la gestión neoliberal y el Estado plurinacional, etc. Es decir, en el escenario del voto también está presente una lógica dispersa, de reivindicación más pragmática e inmediatista.

Es importante no olvidar el desarrollo de los procesos progresistas en América Latina y el papel de los sectores beneficiados de los procesos de cambio, casos como el Brasil, Argentina y Venezuela misma evidencian que no necesariamente estos sectores se empoderan como actores del cambio.

Tampoco debemos olvidar que los datos que a esta hora se tiene son muy provisionales en tanto se trata de conteo rápido. Lo más probable es que en un par de días los datos tengan algunas variaciones a favor del MAS, en particular por la concurrencia del voto rural disperso que sume 3 o 4 puntos, en tal caso se estaría reeditando el porcentaje de la elección de 2009 y una asamblea de características muy parecidas.

Los resultados parecen mostrar que la oposición de rastros y rostros neoliberales seguirá siendo la forma de representarse de los sectores anti-proceso, el pasado seguirá siendo la oferta del mañana, sin duda que eso es una ventaja política para el despliegue del proceso de cambio, mas aun si consideramos que su adhesión es dispersa territorialmente y conservadora en añoranza de tiempos perversos para la gran masa popular. Se podría afirmar que el terreno del que hacer transformador esta allanado hasta que la oposición entienda que debe remozar tanto discurso como representantes si en verdad piensa que otro país es posible.

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