diciembre 2, 2020

Evo con la consigna anti-imperial y anti-colonial

por: Luis Camilo Romero

En la misma ruta de Fidel, Hugo Chávez y siguiendo las huellas de otros grandes luchadores antiimperialistas, anti neoliberales y anticolonialistas en América Latina, Evo Morales tras su nuevo triunfo, planteó el desafío de luchar al lado del pueblo con la consigna de enfrentar al imperio y las otras formas neocoloniales.

Evo recoge una vez más el respaldo de su pueblo, de los movimientos sociales y se prepara para hacer frente por otros cinco años más para gobernar a este país, encumbrando a los sectores indígena-originarios y campesinos que fueron excluidos durante más de quinientos años.

Con Evo se cumple el anuncio del Che cuando nos decía que “ésta epopeya que tenemos por delante la escribirán las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados…” esa proclama visionaria se está plasmando en una América Latina con rostro indígena, de afro descendientes y que ahora, esa gran masa toma las banderas de la dignidad junto a Evo.

“Los pueblos de América Latina son anticapitalistas, y trabajamos para consolidar la soberanía de los pueblos en la región”, dijo Evo en el día del triunfo, en un día histórico cuando se celebraba el Día de la descolonización. Esperanzado de esa victoria manifestó que: “los presidentes anticapitalistas y antiimperialistas serán ratificados y los presidentes pro imperialistas muy pocos, tienen ratificación”.

Es con Cristina Fernández, con José Mujica, Raúl y Fidel Castro, es con Nicolás Maduro, Rafael Correa y con Daniel Ortega de Argentina, Uruguay, Cuba, Venezuela, Ecuador y Nicaragua respectivamente, quienes se unieron a la celebración, destacando el tiempo de “rebelión y revolución” en Bolivia y que ésta se extenderá por toda América Latina.

¡Qué líderes de tan altos quilates nos damos el lujo de tener los latinoamericanos! ¿Qué fe los levanta si no el amor a su pueblo y a la revolución, a la certeza de que el cambio social es profundo? ¡Qué aguante y fortaleza lleva esa convicción que el propio Evo se compromete en liderar la lucha antiimperialista!

Los sectores de derecha más radical en América Latina, para tratar de frenar esta crecida de lucha antiimperial y anticolonial, utilizaron diferentes armas, con el apoyo de sus medios de comunicación, recurrieron al estigma de calificarlos como el eje del mal y esa demonización de sus presidentes, desde Fidel Castro pasando por Hugo Chávez hasta llegar a Evo.

Quedaron atrás los fantasmas que inventó la oposición boliviana de deslegitimar esta elección, el gobierno acabó con los intentos desestabilizadores que incluyeron en el pasado, prácticas de separatismo regional inspiradas en la balcanización de la ex Yugoslavia, golpes de Estado, con el asesoramiento directo de la Embajada de Estados Unidos, y hoy, la gran mayoría reconoce los logros de la gestión de Morales.

Con el quiebre histórico de las elecciones de 2005 y las consecuentes batallas ganadas en más de cinco contiendas eleccionarias seguidas, las mayorías indígenas-campesinas-originaras, los trabajadores, el subsuelo de la patria, convirtieron a Evo en protagonista de un proceso inédito en la historia de Bolivia.

Y es sin duda la bonanza económica la que está definiendo el apoyo transversal a la gestión de Evo, sus reservas internacionales eran lastimosas y se lo consideraba el segundo país más pobre del continente, luego de Haití. El Producto Bruto Interno se multiplicó cuatro veces, las reservas internacionales crecieron hasta los 15 mil millones de dólares, los depósitos bancarios pasaron de 3 mil a 15 mil millones.

La nacionalización de los hidrocarburos generó recursos que fueron distribuidos en los nueve departamentos, en las universidades, en la gestión de bonos sociales para los niños y adolescentes en edad escolar, a los mayores de 65 años y a las mujeres para la crianza de sus hijos. Además, la extrema pobreza se redujo del 38 por ciento al 18 por ciento en apenas nueve años.

Acciones que aunque parezcan lógicas son inéditas en la historia de Bolivia. Y las promesas a futuro hablan de un país sin techo de crecimiento, que se convertirá en el corazón energético de Sudamérica. Justamente la industrialización es el desafío que el gobierno se planteó para el período 2015-2020.

Organismos internacionales como UNASUR expresaron su interés de trabajar porque Suramérica sea una zona de paz integral, en la que puedan expresarse diferentes puntos de vista sobre variados temas, y puedan convivir armónicamente todos los pueblos y que está dispuesta a apoyar una agenda de inclusión social, de fortalecimiento de los principios democráticos y de participación.

El triunfo de Evo Morales, sin duda cabe, es una clara señal que la democracia se ha fortalecido en Bolivia y que el pueblo es ahora el dueño de su destino con mayor independencia y soberanía, victoria que honra las luchas de sus antepasados indígenas, de los Libertadores de Nuestra América y de los luchadores de nuestros pueblos.


* Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

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