noviembre 24, 2020

¿Y el autogobierno indígena?

por: José Luis Exeni Rodríguez

Transcurridos cerca de seis años de vigencia de la Constitución Política del Estado Plurinacional, el 2014 pudo haber sido el año del autogobierno indígena en Bolivia. Al menos de sus primeros cauces/experiencias institucionales. Pudo haber sido, porque al final del camino le tiraron un portazo con la Ley Electoral Transitoria. Así, lo que tendría que haber sido la afirmación inaugural de dos Autonomías Indígena Originario Campesinas (AIOC): Totora Marka y Charagua, terminó convertido en incertidumbre.

Dicen que el artículo 2° de la Constitución es “el más radical”. Y es que define, nada menos, la esencia de lo plurinacional en el nuevo modelo de Estado. ¿Qué dice este artículo? Garantiza la libre determinación de las naciones y pueblos indígena originario campesinos con base en el reconocimiento de su derecho al autogobierno según normas, procedimientos y saberes propios. Garantiza también la consolidación de sus territorios. La realización de este principio se llama AIOC.

Pues bien. La gran paradoja es que los diferentes órganos del poder público del Estado plurinacional en construcción (que todavía no existe) se pusieron de acuerdo en obstaculizar sistemáticamente el avance del proceso estatuyente de las autonomías IOC. Ello significa negar su esencia: en rigor no hay ni habrá plurinacionalidad en nuestro proceso de refundación estatal en tanto no se garantice el ejercicio pleno de los derechos a la libre determinación y el autogobierno. Veamos.

Con la Ley Marco de Autonomías (2010), la Asamblea Legislativa Plurinacional (im)puso en origen varios requisitos-candado para el camino autonómico IOC. El Órgano Legislativo, por su parte, en sus diferentes instancias (con excepción del Ministerio de Autonomías), parece ignorar la significación del actual proceso estatuyente iniciado en diciembre de 2009 cuando once municipios aprobaron mediante referendo su conversión en AIOC. Hoy estas autonomías aparecen como incómodo escollo.

También es evidente la indolencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que se tomó ¡más de dos años! para realizar el control de constitucionalidad de algunos estatutos AIOC. A mucha presión se lograron dos Declaraciones constitucionales plenas. Hay además tres declaraciones parciales que siguen “en sorteo”. Y otros tres estatutos que ni siquiera obtuvieron una primera respuesta. De ese modo, por lentitud y negligencia, el proceso estatuyente quedó (semi)congelado en los pasillos del TCP.

Por si fuera poco, cuando se cumplieron todos los requisitos y en dos casos corresponde el referendo para la aprobación y puesta en vigencia de sus estatutos, la muralla es el Tribunal Supremo Electoral. Hace más de ocho meses, Totora Marka solicitó al órgano electoral la convocatoria a referendo (en el mes de junio lo hizo Charagua). No hubo respuesta cierta hasta la estocada de la semana pasada con un Proyecto de Ley Electoral Transitoria que pone en serio riesgo el proceso estatuyente.

¿Qué sigue? En marzo de este año, en lugar de alentar la conformación de autogobiernos indígenas según normas y procedimientos propios, se elegirán nuevamente autoridades municipales “con carácter provisional” (sic). La historia es conocida. Lo previsible es que la mayoría de nuevos alcaldes y concejales electos, en resguardo de sus cargos, boicoteen el proceso autonómico indígena originario campesino. ¿Hasta cuándo? ¿A qué tanta barrera? ¿Cuál es el temor? ¿Qué tan lenta/complicada debieran ser, “en el marco de la unidad del Estado”, la libre determinación y el autogobierno?

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