noviembre 25, 2020

Nuevo enfoque de integracion latinoamericana

por: Odalis Paola

La Integración Latinoamericana tiene profundas raíces en la historia de este continente, surge de un mismo pasado de explotación colonial y la aspiración de unir a los países de la región en una sola Grande Nación, así lo planteaba en su tiempo Simón Bolívar. Particularmente Bolivia se caracteriza por tener una visión integracionista lo que se puede evidenciar con la participación de manera activa en los principales esquemas de integración regionales: CAN, ALADI, MERCOSUR, CELAC, UNASUR, ALBA- TCP; en el marco de lo dictado por la Constitución Política del Estado, en su artículo 265 “El Estado promoverá, sobre los principios de una relación justa, equitativa y con reconocimiento de las asimetrías, las relaciones de integración social, política, cultural y económica con los demás estados, naciones y pueblos del mundo y en particular, promoverá la integración latinoamericana”.

Desde la década de los ochenta la integración latinoamericana adoptó el modelo de mercado abierto donde la competitividad y la liberalización del comercio eran los principales objetivos. En este marco, por una parte no se daba la suficiente importancia a las asimetrías existentes entre países, pese a existir normativas de excepción para países de economías pequeñas, por lo cual eran las economías más desarrolladas las favorecidas por los acuerdos. Por otra parte los Tratados de Libre Comercio beneficiaban solo a las grandes transnacionales. Ante esta situación y con el nuevo ciclo político por el cual atraviesa la región, se inicio a concebir un nuevo enfoque de integración que tiene como principios fundamentales la solidaridad y complementariedad entre países. El primer paso para esta nueva dirección en la integración latinoamericana, fue la conformación “Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos ALBA – TCP, este nuevo esquema fue propuesto como alternativa al ALCA y los TLC existentes. El año 2012 se firmo el acuerdo para la constitución del espacio económico del ALBA –TCP (ECOALBA- TCP), que se basa en los principios de solidaridad, complementariedad, justicia y cooperación.Son estos nuevos conceptos los que llaman la atención para un análisis profundo, debido a que van en total contraposición con la visión clásica de integración que tenía como objetivos la competitividad y la liberalización del mercado.

Este nuevo enfoque busca una integración más amplia, no solo comercial, sino política social y productiva, propone unir las capacidades y fortalezas de los países que la conforman, para conseguir cambios estructurales respetando a la soberanía de las naciones. Es ampliamente discutido, el impacto que este esquema de integración tiene sobre la economía boliviana, al 2012 representa únicamente el 2.4% de las exportaciones de las cuales el 97% tienen como destino Venezuela. Sin embargo es importante rescatar la influencia generada hacia los diferentes esquemas de integración que iniciaron a revisar sus principios y políticas vigentes, a fin de adecuarlas al actual ciclo económico y político que atraviesa la región. Pasemos a realizar un breve análisis de dos importantes esquemas de integración regional como, son MERCOSUR y CAN, y su impacto en la economía boliviana en el último periodo.

Mercado Común del Sur (MERCOSUR), es uno de los esquemas de integración más avanzados de la región, con un PIB de 3.185.500 (millones de dólares), considerada entre las cinco principales economías a nivel mundial, el mismo representanta el 49% del mercado para las exportaciones de nuestro país. Actualmente da claras muestras de voluntad de dejar de lado el aspecto estrictamente comercial para dar paso a políticas de cooperación entre países a fin de reducir las asimetrías existentes en el bloque, clara muestra es la creación del Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM), destinado a financiar a las economías menores.

De los principales 10 productos exportados al MERCOSUR al 2013, es evidente la dependencia del gas natural que representa el 91% de la exportaciones, es innegable la vulnerabilidad existente ante variaciones en los precios internacionales, es esta una situación que debería entrar en la agenda estratégica del gobierno y revertirla debería ser un objetivo prioritario, debido a que no será útil una adhesión plena al MERCOSUR sin un nivel de exportaciones y diversificación de las mismas más alto y dejar de ser dependientes del sector extractivo de la economía.

Actualmente Bolivia se encuentra a la espera de consolidar esta adhesión, una de las ventajas que obtendría, es la exportación con un arancel igual a cero todos los productos nacionales, esta es una oportunidad que debería ser aprovechada al tratarse de un mercado de aproximadamente 290 millones de habitantes; sin embargo no podemos negar la realidad… exportar productos no tradicionales a estos países es extremadamente difícil ya que la política proteccionista no permite a nuestros productos competir en iguales condiciones, además de tener una producción homogénea y no complementaria entre países miembros. Por otra parte Bolivia deberá adoptar el arancel externo común para importaciones de bienes de capital provenientes de países fuera del bloque, lo que dificultará un avance tecnológico en la industria. Por todo lo expuesto, el análisis de las ventajas y desventajas de esta inclusión debería realizarse de manera conjunta entre el sector del empresariado privado y el Estado, así se lograría un mayor beneficio del actual enfoque de integración.

Comunidad Andina – (CAN), se encuentra en un proceso de reingeniería debido a que desde su fundación en 1969 han pasado más de 40 años, y obviamente se van suscitando cambios sustanciales en el contexto económico, social y político de la región. Las líneas estratégicas de esta reingeniería son: reestructurar el Sistema Andino de Integración para adecuarlo a los retos del contexto internacional e incluir aspectos sociales y de identidad andina. La Comunidad Andina significa para Bolivia, a diferencia del MERCOSUR, un mercado de productos con valor agregado, claro está que aun se debe profundizar la integración a fin de tener una única posición con relación a los TLC bilaterales firmados por Colombia y Perú con terceros, que solamente debilitan el proceso. Sin embargo una vez más queda claro que sin una adecuada diversificación de la producción y la industria agropecuaria y manufacturera, sin una adecuada política de innovación tecnológica y de seguridad jurídica para las inversiones, no solo nacionales sino extranjeras; no será posible aprovechar e incrementar nuestra participación en este mercado, de aproximadamente 103 millones de habitantes, es justo destacar que la las exportaciones no tradicionales hacia la CAN es mayor que las realizadas al MERCOSUR.

Si bien es cierto que las exportaciones en los últimos 10 años se han incrementado de una manera inédita en la historia de nuestro país, no podemos dejar de hacer un crítica propositiva, somos aun una economía dependiente del sector extractivo, aun dependemos de los recursos naturales no renovables. Tal parece que se repite la historia y que no hemos aprendido nada del auge de la plata, del auge del estaño y ahora el auge del gas. Por todo lo expuesto es necesario un análisis profundo de las condiciones que Bolivia tiene para negociar en este nuevo contexto de integración, este es el momento de actuar con políticas serias. Sin una voluntad política, que vaya dirigida a promover el desarrollo productivo, el sector agrícola, la industria manufacturera, con políticas de innovación tecnológica que rinda competitivo estos sectores, no será posible beneficiar al país de los acuerdos de integración. Nuestro país ha recibido en los últimos años más ingresos que en toda su historia, los mismos que deberían ser destinados a mejorar la calidad de vida de la población, un salto cualitativo que en este periodo de bonanza debería priorizarse.


* Activista de la “Red Boliviana de Economía Crítica”

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