diciembre 1, 2020

No acostumbrarse

por: Luis Espinal

Tenemos la costumbre de acostumbrarnos a todo.

Ya no nos indignan las villas miserias;

ni la esclavitud de los siringueros;

no es noticia el “apartheid”;

ni los millones de muertos de hambre, cada año.

Nos acostumbramos,

limamos las aristas de la realidad,

para que no nos hiera,

y la tragamos tranquilamente.

Nos desintegramos.

No es sólo el tiempo que se nos va,

es la misma cualidad de las cosas.

Lo más explosivo se hace rutina y conformismo;

la contradicción de la cruz es ya solo el adorno sobre un escote mundano,

o la guerra de un Hitler.

Señor, tenemos la costumbre de acostumbrarnos a todo;

aún lo más hiriente se nos oxida.

Quisiéramos ver siempre las cosas por primera vez;

quisiéramos una sensibilidad no cauterizada,

para maravillarnos y sublevarnos.

Haznos superar la enfermedad

del tradicionalismo, es decir,

la manía de emburtir lo nuevo en paradigmas viejos.

Líbranos del miedo a lo desconocido.

El mundo no puede ir adelante, a pesar de tus hijos,

sino gracias a ellos.

Empujemos.

Jesucristo,

danos una espiritualidad de iniciativa,

de riesgo, que necesite

revisión y neologismo.

No queremos ver las cosas sólo desde adentro;

necesitamos tener algún amigo

hereje o comunista.

Para ser disconforme como Tú,

que fuiste crucificado por los conservadores

del orden y la rutina.

Enséñanos a recordad que Tú, Jesucristo,

siempre has roto las coordenadas

de lo previsible.

Y sobre todo que nos acostumbremos

a ver injusticias, sin que se nos encienda la ira,

y la actuación.


 * Tomado de Oraciones a quemarropa.

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