diciembre 2, 2020

Fútbol y corrupción en la FIFA y la FBF

por: Eduardo Paz Rada

El multimillonario negocio del fútbol tiene en la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) a una de las corporaciones transnacionales más poderosas del mundo y con tentáculos que alcanzan los últimos rincones del planeta, desde las grandes potencias imperialistas hasta los países más pobres y miserables y su dirigencia utiliza, como uno de sus mecanismos de controlar el “poder superior”, la corrupción de los dirigentes de las organizaciones afiliadas como la vía para controlar votos y decisiones. De esta práctica no escapa la dirigencia de la Federación Boliviana de Futbol (FBF) que durante tres gestiones (desde 2006) ha elegido a Carlos Chávez como su Presidente, quien ahora funge de Tesorero de la Confederación Sudamericana de Futbol (CONMEBOL).

La FIFA maneja más de 4.000 mil millones de dólares anuales y no rinde cuentas sino al grupo de dirigentes de élite que reproducen los mecanismos de poder entregando, entre otros fondos, 250 mil dólares anuales a las filiales nacionales sudamericanas, los que son utilizados directamente por el Presidente de la FBF, en el caso del país, sin rendir cuentas a ninguna instancia del Estado Boliviano y generando mecanismos de control y manipulación para mantener una situación de privilegio. Los intentos de Transparencia Internacional de fiscalizar los recursos de la FIFA han sido vanos, como infructuosos son los intentos de los propios dirigentes medios del fútbol boliviano y de los millones de aficionados de conocer sobre los manejos de esos recursos económicos, provocando una gran duda sobre el comportamiento de los responsables.

El mayor escándalo internacional de los últimos años ha surgido a raíz de denuncias de delegados de varias Federaciones de Fútbol sobre la corrupción y pagos “fuera de lugar” para contar con votos para asegurar que las ediciones de los próximos mundiales de fútbol se realicen en Rusia y Qatar, siendo esta situación una manifestación de los oscuros manejos de Joao Havelange (24 años al frente de la FIFA) y de Joseph Blatter (17 años hasta la fecha) del fútbol internacional.

Ante declaraciones del Presidente Evo Morales haciendo referencia a estas prácticas de corrupción en los dirigentes de fútbol a nivel internacional y nacional, demandando la restructuración de la organización y administración del fútbol boliviano, Carlos Chávez, de manera cínica, en entrevista publicada en Marcas de La Razón, el pasado 27 de marzo, ha manifestado: “no voy a permitir que a mí alguien me diga que hay corrupción o que por lo menos deje esa estela o sensación de que en el fútbol boliviano hay corrupción y que la FIFA nos está socapando”, y haciéndose el desentendido agregó “cuando me digan de un corrupto con pruebas, seré el primero en sacarlo a patadas del fútbol”.

Al parecer el tango Cambalache se hace presente de manera dramática cuando se habla de la máxima dirigencia del fútbol en Bolivia. El mismo Chávez manifiesta, en relación a denuncias del ex-entrenador de selecciones menores Claudio Chacior, que “muerde la mano de quien le da de comer. No es cuestión de que lo quiera o no, aquí es con resultados”. Si de resultados se trata, los fracasos de la selección y de su gestión debería impulsar al Presidente de la FBF y Tesorero de CONMEBOL a dejar la dirigencia por el bien del fútbol boliviano.


* Eduardo Paz Rada es sociólogo boliviano, docente de la UMSA y escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina. eduardo.pazrada@gmail.com

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