noviembre 24, 2020

-I- “No creo en la voluntad política del Imperio”

En el Palacio Quemado, la tarde del miércoles 8 de abril, el Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, amablemente accedió a conversar con un grupo de periodistas para referirse al contexto político regional, la VII Cumbre de las Américas, los diálogos Washington-La Habana, el Decreto de Obama contra Venezuela, entre otros temas.

La Época (LE).- Los días viernes 10 y sábado 11 de abril, en la ciudad de Panamá, jefes de Estado y de Gobierno de 35 países de nuestro continente se darán cita en la “VII Cumbre de las Américas”: ¿Qué se espera de esta cita?, ¿cuál será el rol de Obama?

Juan Ramón Quintana (JRQ).- Yo soy muy pesimista acerca de las cumbres, especialmente de aquellas que preside de manera subterránea Estados Unidos. Puedo repetir casi de memoria lo que va a ocurrir en la cumbre como resultado. Las cumbres han servido para el enjuague aparentemente solidario, democrático, de Estados Unidos. Y no va a ser distinta la cumbre de 1994 con Bill Clinton, que la de 2015 con Obama.

¿Que va a decir Obama? Que Estados Unidos es un modelo de democracia para el mundo, que coopera a los países de América Latina, que hemos avanzado hacia una democracia, cuando a la vuelta de la esquina está tratando de socavar la democracia más sólida de América Latina, que es la democracia venezolana.

¿Qué más va a decir? Que Estados Unidos promueve los derechos humanos en América Latina y en el mundo, cuando todos los días viola los derechos humanos de millones y millones de ciudadanos a los que espía de la manera más impune.

¿Qué más va a decir? Que es la potencia económica y la reserva política de la democracia en el mundo, cuando no termina de explicar el secuestro del avión del presidente Evo, cuando manda a secuestrar a nuestro presidente de la manera más ruin y cobarde, a través de sus lacayos europeos.

Por eso el resultado de la cumbre tiene como anticipación el libreto de siempre: la impostura, la doble moral, el doble discurso y la simulación.

LE.- Cómo actividad paralela a la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno los anfitriones han organizado cuatro foros: Rectores de las Américas; Sociedad civil y actores sociales; Jóvenes de las Américas; Empresarial de las Américas. ¿Cuál puede ser el aporte de estas citas?

JRQ.- Insisto en el simulacro de las cumbres, que en apariencia están organizadas por los gobiernos, pero que en realidad siempre han estado manipuladas por los Estados Unidos.

El tema de las agendas de estas cumbres, los espacios deliberativos, el tiempo que se concede a los presidentes para tratar los temas centrales de la relación entre los países, es parte de lo que ya sabemos, es parte del menú. Ahora, no hay que desaprovechar para nada la enorme oportunidad que existe para decirle a Estados Unidos qué es lo que pensamos desde la región, (aunque) lo más probables es que no escuche. Ellos tienen los ojos vendados y los oídos tapados. Es parte de sus planes alternativos.

Saben que en Panamá las organizaciones sociales van a desarrollar un foro de debates muy rico, muy sólido, muy fuerte, que apuntan a la autodeterminación de los pueblos, que apuntan a liberarnos de la tiranía financiera, del dominio extranjero y frente a eso convocan a estas voces instrumentadas para tratar de distraer, para tratar de confundir.

Es parte del juego. Si uno lee las memorias de la ex Secretaria de Estado Hilary Clinton en la anterior cumbre, uno se da cuenta de a qué se dedican las agencias norteamericanas antes de la cumbre, durante la misma y después. Es un juego de opereta. Estas cumbres sirven para darle voz a los Estados Unidos, sirven para lavarle la cara el Imperio.

LE.- Uno de los puntos más atractivos y esperados del cónclave es la eventual reunión entre el líder de la Revolución Cubana, Raúl Castro, y el representante de EE.UU., Barack Obama: ¿cómo aprecia esa reunión?

JRQ.- No creo en la voluntad política del Imperio para dejar de estrangular la economía cubana, que es parte de este juego de poder político en la región frente al escenario también de Venezuela.

Temo que esta aproximación a Cuba se convierta en una coartada política para la gran ofensiva contra Venezuela, y por lo tanto, esta aparente apertura al restablecimiento de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos se convierta en un factor de amortiguación frente a intereses estratégicos de mayor calado que tiene Estados Unidos en Venezuela.

Dicho de otra manera, el acercamiento de las relaciones entre ambos países, en términos de costo beneficio, le es más beneficioso a Estados Unidos en cuanto a esta tentación de hacer creer que es el vecino bueno, cuando está preparando una ofensiva militar contra Venezuela. Porque no puede tener un escenario, no puede mantener o continuar con esta estrategia de estrangulamiento, de asedio permanente sobre Cuba, con una comunidad internacional que abrumadoramente cuestiona eso y de pronto tener otro escenario de conflicto con Venezuela.

Creo que esa conducta forma parte de un juego geopolítico para tratar de reducir los costos políticos de lo que podría ser una intervención militar en Venezuela.

LE.- Finalmente, el 9 de marzo el presidente Barack Obama firmó un Decreto en que sanciona a la Revolución Bolivariana, señalando, además, que era una “amenaza para la seguridad interna de Estados Unidos: ¿cuál es el fondo de dicha medida?

JRQ.- Bueno, lo de siempre. Es el libreto casi perpetuo del Imperio, que usa distintos mecanismos, distintos métodos, distintas maneras de intimidar a los pueblos, a los países que no siempre comparten lo que hace Estados Unidos.

Venezuela, con el presidente Chávez y con el presidente (Nicolás) Maduro, le han demostrado a América Latina y al mundo, que cuando los pueblos se apropian de sus recursos naturales se convierten en un dolor de cabeza para las grandes corporaciones internacionales de energía.

Lo que ocurre entre Estados Unidos y Venezuela tiene que ver con una estrategia de dominio geo energético desde los grandes intereses de las empresas transnacionales de petróleo, que tienen en Venezuela un interés mayúsculo para seguir saqueando este recurso fundamental, para preservar el poderío económico de los Estados Unidos.

Por lo tanto, en el subsuelo de esta arremetida norteamericana contra Venezuela, el fondo, es el petróleo. El petróleo es en definitiva la razón fundamental para tratar de sitiar, de asediar, acosar, a Venezuela.

El decreto de Obama es parte de ese juego de intimidación, pero también es parte de la gran advertencia de Estados Unidos frente a la resistencia del pueblo venezolano. Es un mensaje agresivo, de intolerancia, es un mensaje que tiene en definitiva, esta amenaza de intervención.

Es la vieja historia del poder imperial que se cierne sobre países que no comulgan con la forma, con las políticas de los Estados Unidos.

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