noviembre 27, 2020

Del quipucamayoc al cronista de Indias: Información, inteligencia e ideología en la Colonia

Los quipus sobrevivieron en la época colonial, convirtiéndose en información de valor estratégico, dado el extremo grado de control que buscaban los españoles sobre el mundo Inca.

La conquista española puede entenderse como una empresa comercial pero a la vez como una empresa militar. Diego de Almagro “preparó su entrada a Chile con acopio de recursos, lo que le permitió hacer levas de gente con abundancia de armas y caballos y una lucida plana de capitanes, todos ansiosos de conseguir prebenda y exultantes éxitos”, [1] a pesar de la prohibición expresa por las leyes de Burgos (1526) de alistar tropas en las Indias, que se estaban despoblando “debido a su empleo en las conquistas continentales”; por tanto, las tropas debían ser alistadas en España. Esas tropas combatieron contra ejércitos regulares incas, como el que enfrentó Gonzalo Pizarro en Pocona, compuesto de treinta mil hombres bajo el mando del noble indio Tiorinaceo. [2] Lo propio aconteció en el Oriente. Irala, Ñuflo de Chávez y Álvar Núñez Cabeza de Vaca fueron expertos en inteligencia, gracias al método infalible de especializar a indígenas en la traducción de las lenguas originarias, quienes trabajaban con los archivos vivientes de aquellos pueblos indígenas como los Ytatín. Debido a la inexistencia de minas de oro y plata, volcaron su interés en someter a los pueblos indígenas, como sucedió en los llanos de Mojos:

Capturar esclavos era uña y carne de la economía cruceña desde fines del siglo XVI. Las capitulaciones concedidas por los primeros gobernadores de la región incluían el derecho de organizar expediciones… para tomar gente de servicio…, punto que los cruceños reivindicaron a perpetuidad como medio de apoyo en la frontera.
 [3]

Una vez producida la invasión y cruenta conquista del Perú, virreyes y gobernadores ordenaron levantar declaraciones de los antiguos quipucamayocs y amawtas, empeñados en descifrar el pasado incaico, empleando cuestionarios previos destinados a recoger las declaraciones protocolizadas, con el objeto de darles valor legal. Son las Informaciones tomadas a los Quipucamayocs de las que se conocen las ordenadas por Vaca de Castro (dio lugar a Descendencia y gobierno de los Incas), La Gasca (dieron vida a la Crónica de Cieza), Cañete (informan las obras de Santillán y Polo de Ondegardo), Toledo (inspiran la Historia Índica de Sarmiento de Gamboa) y Martín Enríquez (trascienden en la obra de los cronistas post-toledanos) (Porras, 1953: 129-130). En el oriente, el Adelantado español Álvar Núñez Cabeza de Vaca, empleó un método que recupera la “voz” e historia de los pueblos indígenas de esa región, en sus entradas por el Río de La Plata y Santa Cruz de la Sierra (1542), procedente del Paraguay, acompañado por Ñuflo de Chávez, conduciendo desde el Iguazú una expedición de 80 españoles y traductores e informante indígenas, a lo largo de su accidentado viaje [4]. Se puede afirmar que:

la historia del Perú antiguo está basada sobre una clase material que parece más próxima a las notas de campo de un etnógrafo que registros escritos. Los conquistadores españoles del siglo XVI, estuvieron en la posición de los antropólogos; observaron los aspectos externos de este Nuevo Mundo, hicieron intentos de aprender el idioma conseguir explicaciones y evidencias históricas de sus “informantes. [5]

Los quipus sobrevivieron en la época colonial, convirtiéndose en información de valor estratégico, dado el extremo grado de control que buscaban los españoles sobre el mundo Inca. A partir de la Conquista del Perú se introduce un nuevo gobierno con una fuerte carga ideológica feudal que entró en contradicción con la antigua administración incaica redistributiva. Una fase de transición en la que coexisten un sistema antiguo de documentación e información Inca junto a un sistema moderno hispano-colonial.

El quipu, rebasó su tiempo. Fue empleado por los caciques en las demandas para la anulación de los tributos de los pueblos sometidos, evidenciándose las características de alta confiabilidad de sus registros. “Alrededor de 1560, el pueblo de Huancas obtuvo la abrogación del cobro del tributo… Sustentaron sus afirmaciones en un estado contable de las salidas de sus depósitos, que estaban registradas en los quipus y fueron vaciadas al papel”. [6] Esto significa que el quipu fue reconocidos como prueba legal en los tribunales de la época. Más aún, se afirma que Toledo, el gran reformador del Perú, institucionalizó su uso y el quipu habría tenido vigencia plena en 1570:

ordenando que los quipucamayoc se conviertan en ayudantes de los escribanos y pasen a ser funcionarios de la Corona de Castilla. Al extremo que en los pueblos de indios se organizan depósitos donde se guardan los libros de contabilidad de los contribuyentes indios y los quipus que contienen la misma información, pero en las cuerdas y los nudos. [7]

Incluso los caciques habrían sido autorizados a seguir empleando el quipu en el ejercicio de sus propias funciones de percepción de tributos y efectivización del servicio personal de los indios. [8] Los cronistas de la conquista conocieron el sistema contable de los incas. Cieza de León hizo la “descripción del quipu y el señalamiento de sus principales funciones”, lo que demuestra la coexistencia de dos sistemas oficiales de registro o archivo. [9] Sin embargo destruyeron las bases del sistema documental incaico, para imponer el hispano. El Primer Concilio de Lima (1583), ordenó “la destrucción completa de los quipus públicos del Imperio incaico que estaban concentrados en Cusco”. Los extirpadores de idolatrías ordenaron quemar los quipus de las huacas provinciales “en razón de los hechizos y brujerías que se les atribuía”. [10]

Raimundo Di Sangro, Príncipe de San Severo, denodado y quijotesco defensor de los quipus, escribió una Lettera Apologética sosteniendo que el sistema utilizado por los peruanos era superior a la escritura fonética de los europeos, publicando una serie de tricromías magníficas que reproducían los signos principales del lenguaje de nudos y las correspondencias alfabéticas de estos, inventadas en el delirio indianista del autor, calificadas como “heréticas”. Ante las amenazas eclesiásticas, “di Sangro tuvo que humillarse ante Benedicto XIV”. [11]

De ahí surge la pregunta: ¿Qué clase de documentos son las crónicas, o las relaciones de los gobernadores? Sin duda, fuentes primarias construidas en base a registros contables (quipus), testimonios orales (memoria histórica Inca) y registros propios (descripciones y observaciones in situ). Consecuentemente, se trata de los primeros registros oficiales en cumplimiento de misión militar. La tarea de aquellos cronistas no era simple, pues muchas veces tuvieron que memorizar los acontecimientos para escribir después, a pesar de las amenazas a su vida. Por ejemplo, Francisco de Carvajal, el Demonio de los Andes, Maestre de Campo y temerario soldado de Gonzalo Pizarro, “amenazó de muerte a toda persona que intentase relatar los hechos que comprometían su intervención, porque entendió que eran más dignos de la ley de olvido que no de memoria ni perpetuidad”. [12]


*    Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas. Docente titular de la Carrera de Historia de la UMSA. Director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

1.    Romero, Gonzalo: La conquista de Nueva Toledo. Siglo XVI. El alzado de Charcas. La Paz, Litografía e imprenta Unidas, 1976: 24.

2.    Romero, Op. Cit.: 59

3.    Block, David: La cultura reduccional de los Llanos de Mojos. Sucre, Historia Boliviana, 1997: 66-67.

4.    Julien, Catherine: Hatunqolla, una perspectiva sobre el imperio incaico desde la región del lago Titicaca. La Paz, Maestría en Historias Andinas y Amazónicas, 2004.

5.    Bram, Joseph: Análisis del militarismo incaico. Lima, UNMSM, 1977: 18.

6.    Loza Balza, Gregorio: El derecho penal en Bolivia. Historia de su formación. La Paz, UMSA, 2001.

7.    Ibidem.

8.    Mendoza Loza, Gunnar: Informe del Programa de Archivos y Documentos Públicos de Bolivia. Cochabamba, Centro Portales, 1982: 38-39.

9.    Radicati Di Primeglio, Carlos: Sistema contable de los Incas. Yupana y Quipu. Lima, Studium, s.f.: 50-51

10.    Mendoza, op. Cit.: 32

11.    Porras Barrenechea, Raúl: Fuentes históricas peruanas. Lima, Instituto Raúl Porras Barrenechea, 1953: 133

12.    Condarco Morales, Ramiro: Protohistoria Andina. Propedéutica. Oruro, Universidad Técnica de Oruro, 1967: 257.

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