noviembre 29, 2020

Entrevista del periodista András Kepes a Eduardo Rózsa

por: András Kepes

Voy a mi patria. Mi tierra de nacimiento me necesita. No sé si es el antimundo ahora pero a mí me educaron así. Es mi obligación. Yo no me considero, lo he dicho cien, mil veces, militar.

Eduardo Rózsa Flores (ERF).- Te he pedido esta entrevista pensando en dos razones. Una, que antes de que pasase cualquier asunto con el que yo tenga que ver en los próximos días, semanas, meses, me gustaría explicarte el por qué había decidido aceptar este encargo. Te voy a explicar naturalmente de qué se trata. La otra razón es que puede que me ocurrirá algo.

Kepes András (KA).- Es decir que no quedarás vivo.

ERF.- Sí. Soy, entre comillas, tan viejo o adulto que habrá que contar con esto. Y desde entonces, tú podrás disponer de este material de cualquier modo pienses adecuado.

Evo Morales, justo después de haber ganado las elecciones, pronunció un discurso con el mensaje de que devolverá la dignidad y el respeto a la población autóctona. De ello no surgiría ningún problema si no…, si no hubiera seguido al mismo un siguiente, o sea: frente a quiénes. Que hay que arreglar las injusticias pasadas durante 500 años. Quedando todo esto en palabra, pues no habría ningún problema. Sin embargo, en el último año y medio ocurrieron varios casos mortales – y no puedo decir números exactos, tal vez ni importa, no es esto de los que tenemos que hablar. Había descargas cerradas, e intentaron oprimir la oposición no solamente mediante los recursos legales de los cuales disponen debido a su mayoría en el parlamento, sino mediante violencia militar y policial. ¿Cómo entro yo en todo este asunto?, y vamos a tratar las cosas concretas.

Se planteó en algunas personas que, si ocurriera algo serio aquí, si tuviera lugar un conflicto, pues aquí hay alguien al que, refiriéndose a la patria de nacimiento y otros, se puede llamar a que vuelva y ayude. Dado que nunca he pensado que soy un Rambo o Superman, ni nada parecido, al principio dije que, bueno, está bien que tengo alguna experiencia bélica, pero, gracias a Dios, es debido más bien a la tontería del enemigo, entre otras cosas, que ganamos aquella guerra, no porque nosotros fuimos tan buenos. Pero al final no tuvieron que hacer muchos esfuerzos en convencerme, por un solo argumento que utilizaron: aún así sabes más que nosotros.

¿Qué es lo importante, de lo que no traté hasta ahora? Y tal vez ahora se entenderá más el resto. Me llamaron para organizar o ayudar a organizar la defensa de la ciudad de Santa Cruz, así como la de la provincia. Tendiendo en cuenta que se puede contar con la actuación del gobierno central, con la intervención del ejército, y diferentes milicias indígenas – las que fueron movilizadas contra Santa Cruz, varias veces en la historia, bajo influencia del alcohol, en mediados, finales de los años 50, dos ocasiones y con resultados muy feos para la población civil. Pues, había que organizar la defensa contra ellos, o sea, la resistencia. Por lo tanto, yo no voy a ir para afirmar o apoyar la capital de La Paz en la organización de atacar y echar al presidente, dado que yo no tengo nada que ver con La Paz y los del este ni piensan en ello. Repito otra vez, aquí hay que organizar la defensa y la resistencia.

KA.- A partir de su viaje, manteníamos el contacto con Eduardo por Internet. De su primer mensaje de Bolivia resulta que el 4 de octubre de 2008 llegó a su país de nacimiento. Sus fotografías enviadas por Internet demuestran sus fines pacíficos. El escrito de la pancarta por debajo del cual se ve Eduardo es: ¡Somos Autónomos, Fuerza Santa Cruz! ¡Hagamos Historia! La otra pancarta pronuncia expresamente: ¡No a la Violencia! Sí al Entendimiento!.

ERF.- Para que sea aún más claro: en Santa Cruz, se presentó ante el Consejo de la provincia una propuesta de decreto, la que al final aceptaron. Se trataba de la realización de un órgano de defensa provincial, cuya tarea es la protección de la propiedad pública, la garantía de la tranquilidad pública pacífica, la defensa de las personalidades de alto cargo, es decir, de los alcaldes, concejales, funcionarios y diputados elegidos de la provincia. Es decir, todo esto tiene una base legal, todo esto no inicia llegando yo y preguntando, oye chicos, ¿qué será el nombre de este grupo? Con esta última frase prácticamente maté lo que sé que a ti te gusta, la romántica del asunto, pero la verdad es que no se trata de que yo vaya a la jungla de Bolivia, jugando el papel de Che Guevara. Ante todo porque no tengo ni la más mínima intención de morir…

KA.- ¿A qué posición te llamaron, al del comandante general del ejército?

ERF.- No, no hay ejército todavía. Hay que realizarlo. Hay organizaciones que, dada la situación, han conseguido un índole semi-militar en las últimas, pues tengo que decir que en las últimas décadas. De los miembros de estas organizaciones tendré que elegir muy urgentemente, dentro de nada, el núcleo de lo que en el futuro convertirá en milicia, cuya tarea principal será la autodefensa. Y al mismo tiempo, señalar la fuerza. Pues no se trata de que los chicos vayan marchando en las calles con banderas y barras de bambú, sino que hacen falta armas.

KA.- Armas…, pero existe ya en la provincia oriental… la milicia.

ERF.- Las leyes de armas de propiedad son significativamente más liberales allí. Es decir, comparando con Hungría también. Cualquiera puede tener armas, evidentemente no se trata de cañones o lanzaminas. Los recursos financieros existen, de lo mismo me aseguraron el viernes. Al mismo tiempo, cuando me informaron de que hay luz verde, que se puede ir ahora. Naturalmente, los que tendrán esta tarea, no podrán, ni conseguirán las armas desde fondos legales.

KA.- Desde el extranjero… supongo.

ERF.- Desde el extranjero o del mismo país, lamentablemente hay muchos que disponen de gran cantidad de armas. Sin embargo, en este caso no podemos ser exigentes. Lo importante no es de quién compramos las armas sino el asunto para lo cual las utilizaremos.

KA.- ¿Saben de ti? ¿El gobierno central?

ERF.- No. Pero bien. No seamos tan inocentes. Probablemente saben de mí, yo qué sé, tiene servicios secretos, etcétera. Por lo tanto, somos cuidadosos. Ellos son cuidadosos allí y yo también intento serlo lo más posible. Sin embargo, afortunadamente se trata de un territorio grande a donde voy y con unas características que probablemente podremos impedir que nos capten, y además, el gobierno central actual es cada vez menos apto de mandar a un grupo de ataque de los servicios secretos para captar a alguien en la región de Santa Cruz. Pues, ellos tampoco pueden moverse tan libremente como hace medio año, por ejemplo. La situación ha cambiado.

KA.- ¿Es algo emocionalmente importante para ti que vayas? ¿O es un encargo de mercenario?

ERF.- No, yo nunca fui, ni seré mercenario. Tuve que aclarar definitivamente a mis mandantes que olvidémoslo. Se hablaba, no de dinero, sino de cuáles eran mis condiciones. Pues dije, que no tenía ningunas. Voy a mi patria. Mi tierra de nacimiento me necesita, pues voy. No sé si es el antimundo ahora pero a mí me educaron así. Es mi obligación. Yo no me considero, lo he dicho cien, mil veces, yo no me considero militar. Sino a una persona que ha conseguida cierta, mínima pero al parecer utilizable información en este terreno.

Esto iría contra mis principios. El hombre no coja armas por ser pagado, especialmente no coja armas si le pagan y va a matar. Si esto automáticamente puede ocurrir. Así no. Si hay un asunto detrás, es completamente diferente. A pesar de que me ponía nervioso muchas veces en casa al mirar la tele con más frecuencia, aunque no podía desacostumbrarme del Internet, sé qué es lo que pasa en el mundo. Pero aún así, no cojo la mochila y voy, porque ya habría podido estar en 500 sitios donde pasaban cosas asquerosas en el mundo. Pero digo, lo fundamental es que yo mantengo mi postura. No pensé hacerlo así.


* Entrevista tomada de la página web del periódico La Razón: www.la-razon.com

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