noviembre 26, 2020

La paz perpetua

Immanuel Kant fue uno de los primeros pensadores en imaginar una sociedad de naciones conviviendo en paz, algo parecido a las Naciones Unidas de hoy. Una estructura de gobiernos destinada a hacer posible la paz entre los estados. Si bien Kant no dedicó a esta idea un largo tratado, sino más bien una obra corta titulada “La Paz Perpetua”, fue muy claro al expresar la necesidad de relacionar política y derecho en busca de la paz. Además es común encontrar las reflexiones políticas de este filósofo en sus obras breves, como por ejemplo lo hace respecto a la pregunta ¿Que es la Ilustración?

Para resumir, la intención de Kant con este pequeño opúsculo podemos decir que el filósofo alemán opone la guerra a la paz. La paz es la posibilidad de neutralizar la guerra, de evitar que la misma se vuelva a producir. Para el filosofo lo que se debe hacer es generar los mecanismos posibles para evitar enfrentamientos entre los pueblos, para ello Kant considera que todos los Estados deben contar con una Constitución Republicana, sólo de esa manera se evitará la guerra.

Si bien los estudiosos de la vida y la obra de Kant ven el título de esta obra la influencia del Abad Saint Pierre que había escrito un pequeño panfleto llamado ‘Paz perpetua’ muchos otros discuten la posibilidad de que Kant hubiera leído al mencionado Abad, y atribuyen la inspiración del título de la obra a otra razón.

Se dice que Kant cenaba en una hostal, en una mesa que daba justo al frente de un cuadro, a una pintura, en la que se podía apreciar un hermoso paisaje de un cementerio, bajo el cual se encontraba como una sentencia la inscripción: “la paz perpetua”. Kant no cenaba casualmente allí. Según sus biógrafos Kant era tan metódico que es posible asegurar que durante muchos años ocupó la misma silla y a la misma hora, frente al mismo cuadro, que lo acompañaba cena tras cena, día tras día.

Esta anécdota puede referirnos a un Kant que nos presenta una reflexión con el más puro sarcasmo de su época. Es decir Kant suelta una irónica sonrisa con este título: “la paz perpetua”.

Parece decirnos que la posibilidad de lograr una paz perpetua para la humanidad es sólo después de la guerra, hipótesis que además Kant la sostiene en su breve texto al que hacemos referencia.

Sin embargo esto no es todo, pues sólo después de la muerte los seres humanos conocerán lo que es la paz perpetua. Dicho de otro modo, un mundo en el que reine la paz es un mundo lleno de cementerios. Un mundo en el que la guerra hubiera hecho posible el silencio que acompaña los pasos de la paz.

Esto puede suponer que sólo la muerte trae la paz, o que es necesaria muchas muertes para aprender a vivir en paz.

¿Cuál habrá sido la verdadera razón de Kant para titular de esta manera su pequeño texto? No lo sabremos, sin embargo su relato fue una clara inspiración para la formación de la Sociedad de Naciones, las Naciones Unidas e incluso para darle nombre al famoso Palacio de la Paz, en La Haya, en cuyas instalaciones se encuentran la Corte Permanente de Arbitraje y la Corte Internacional de Justicia, en la que Bolivia, hace poco tuvo una participación decorosa.

Este palacio fue testigo de dos guerras mundiales y en consecuencia miles de cementerios, pues tanto la primera como la segunda guerra mundial fueron las que más muertos dejaron en la historia de la humanidad.

Hoy el palacio de La Paz se levanta como una reliquia, una antigüedad contemporánea, completamente restaurado y listo para seguir recibiendo en su seno a dos de las cortes de justicia, más importantes de la humanidad.

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