diciembre 1, 2020

Cadenas del conocimiento científico local

por: Rider Jesús Mollinedo

A la sombra del posmodernismo han sido rediseñadas varias currículas escolares y universitarias en la región en los últimos 25 años.

Mala lectura, pésima redacción, palabrería inútil con vicios repetitivos del lenguaje, construcción furtiva de bibliografía inconsulta, manejo equívoco de instrumentos de investigación, poco rigor metodológico, yanaconaje académico (Spedding, 1999) o plagio electrónico son algunos de los males presentes en los trabajos de “investigación” de docentes y estudiantes de los centros de educativos bolivianos.

Mirando más allá, estos gravísimos problemas tienen su origen en una cadena de males heredados, identificables a partir de determinadas regularidades en los programas de estudio de los sistemas educativos latinoamericanos. Estos males están presentes en las observaciones, actitudes y conductas intelectuales de quienes forman parte de las instituciones que concentran la masa pensante de las sociedades latinoamericanas y que, con posterioridad y como ocurrió antes, deteriorarán la forma de (re)producción del conocimiento científico local al ser re-utilizados continuamente.

Hacemos una breve mención de tres males que implícitamente, en la actualidad, someten a los sistemas educativos latinoamericanos.

Historiografía positivista

Descriptiva, monográfica, memorística, empobrecida y profundamente acrítica, es la historia que se (re)produce en las escuelas y universidades latinoamericanas y en otras partes del mundo, que repite hasta el aburrimiento las gestas gloriosas, los nombres de los héroes del pasado lejano, las fechas cívicas, la sombría historia colonial, la búsqueda de la nación anhelada, etcétera. La historiografía positivista es uno de los mayores lastres que siguen cargando las instituciones de educación de las naciones periféricas del globo (Aguirre, 2008).

La historia oficial y algunas historias tradicionales son un simple instrumento de legitimación; una crónica de las conquistas, las victorias y los logros de determinados grupos de poder que se inscriben en los libros de ciencias sociales. Los estudiantes se ven enfrentados a un decepcionante recorrido por los pasajes de esa pobre historiografía y a desestimar el análisis social como vocación profesional por considerarla fastidiosa. Dicha experiencia es repetida inconscientemente, generación tras generación, sobre todo por profesores de educación básica de Bolivia y de toda la región latinoamericana.

Posmodernismo

Un mal contemporáneo convertido en influencia teórica preponderante en las ciencias sociales latinoamericanas a partir de los noventa, amplificado por la civilización del espectáculo y sus mass media, ha sido el posmodernismo.

Haciendo uso de la deconstrucción derridiana, la posmodernidad se ha dado a la tarea de acabar con cualquier interpretación del mundo (metarrelato); anunciar que la adquisición de un conocimiento del mundo es una ilusión; proclamar que toda realidad (matemática, social, etc.) es en el fondo una construcción lingüística. Se ha dado la tarea de relativizar todos los valores culturales; transformar los valores éticos en simples valores estéticos; convertir al mundo en un espectáculo audiovisual gigantesco y en un supermercado.

En la actualidad, varios grupos académicos apoyan el canon posmoderno convirtiéndolo en la plataforma de sus investigaciones multidisciplinares o multiculturales, sin percatarse del proceso subterráneo de explotación cultural de dimensiones globales que se encuentra detrás (Estermann, 2005; Zizek, 1998). Por ejemplo, a la sombra del posmodernismo han sido rediseñadas varias currículas escolares y universitarias en la región en los últimos 25 años.

Este lastre ha generado en los países industrializados una sociedad banal y un ejército de sujetos individualistas para el mercado global, con complicidad de una industria cultural que vende “gato por liebre”: enaltece la ignorancia en desmedro del conocimiento y los valores morales.

Feudalismo de alta tecnología

El feudalismo de alta tecnología que impregna a la intelectualidad criolla local es otro de esos males (Dieterich, 2005). Los libros “sagrados” de los grandes intelectuales del Primer Mundo deben ser repetidos por docentes (o investigadores) latinoamericanos para reproducir un sistema de dominación que siempre llega a la misma conclusión: imitar al soberano opresor en todo aspecto cultural. El incumplimiento de este principio implica para el docente su separación de los grupos académicos, la negación de apoyo financiero, de subsidios para la investigación, de posibilidades de publicación o de contar con laboratorios de calidad.

El resultado de este feudalismo académico institucional ha sido la pereza intelectual y la ignorancia arrogante de docentes e investigadores. Hugo Zemelman decía que esta mediocridad intelectual devino en tecnología intelectual sin pensamiento.

La permanencia de estos males, entre otros, alejará a las sociedades latinoamericanas de un proyecto emancipador y, por ende, de construir conocimiento científico crítico, propositivo y comprometido con su sociedad encadenándola a su rol como región “subdesarrollada” de un mundo dominado por la nueva economía del conocimiento y, por tanto, los problemas planteados serán aspectos que seguirán afectando la educación continental y, por ende, la investigación científica en lo ulterior.

Sería ingenuo pretender abstraer el pasado histórico de los países latinoamericanos dada la opresión y exclusión política, económica y social en la que vivieron sus sociedades; sin embargo, no comprender determinados circuitos viciosos en lo educativo, como es el caso, implicará el rezago de toda esta región con respecto a países vecinos en la carrera por producir conocimiento científico social y tecnologías cada vez más eficientes.

Autocrítica, creatividad y competitividad debieran guiar a quienes forman parte de nuestras instituciones de (re)producción de conocimiento local. El reto está planteado.

Bibliografía

• Aguirre Rojas, Carlos Antonio (2008). Antimanual del mal historiador: o ¿cómo hacer hoy una buena historia crítica? Ciudad de México: Edit. Contrahistorias. 13ª edición.

• Dieterich, Heinz (2005).Crisis en las ciencias sociales. Madrid: Popular.

• Estermann, Josef (2006). Filosofía andina: sabiduría indígena para un nuevo mundo. La Paz: Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología.

• Spedding, Alison (1999). Investigadores en apuros. En: Tinkazos, Revista Boliviana de Ciencias Sociales, número 3. La Paz: PIEB. Pp. 146 – 161.

• Zizek, Slavoj (1998). Multiculturalismo o la lógica cultural del capitalismo multinacional. En: Estudios Culturales: Reflexiones sobre el multiculturalismo de Jameson, Fredic yZizek, Slavoj. Argentina: Paidós. Pp. 137 – 188.

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