diciembre 5, 2020

Made in USA

El pasado lunes el periódico estadounidense The Wall Street Journal publicó el artículo: “Funcionarios venezolanos, bajo sospecha de convertir el país en un centro global de la cocaína”. El blanco de turno fue el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, a quien se le acusa de ser el líder de un importante cartel que trafica drogas hacia Estados Unidos.

Como era de esperar, a pocas horas se hicieron eco de la noticia los diarios españoles: El País y ABC, además del conservador pasquín miamense El Nuevo Herald, y decenas de periódicos derechistas de habla hispana.

Tres días después de que el escrito viera la luz, el prestigioso The New York Times reprodujo la farsa.

En todos los casos se insiste en la matriz de presentar a Cabello como un “capo” de la droga y al presidente Nicolás Maduro como un hombre honesto que no se entera de las andanzas del segundo hombre del PSUV. La idea es sembrar la incertidumbre y desconfianza al interior de la dirigencia bolivariana para luego causar su división.

A mediados de los años sesenta fueron numerosas las agencias noticiosas del capitalismo que señalaron que Fidel Castro había asesinado al Che Guevara. Tiempo después insistieron en que en un arranque de celos, con su visita a Chile, el líder caribeño había precipitado la polarización de aquel país facilitando el derrocamiento de Salvador Allende.

Más aún, a fines de los ochenta vinculaban a Raúl Castro con Pablo Escobar y, 15 años después, sostenía la revista Forbes que Fidel Castro era uno de los hombres más ricos del mundo, superando en patrimonio a la Reina Isabel de Inglaterra.

En años recientes las operaciones mediáticas del imperialismo se sucedieron, llegando a sostener que tenían información que acreditaba los vínculos del hermano presidente Evo Morales con el narcotráfico. De igual manera, pusieron en duda que Hugo Chávez hubiera muerto en Caracas el 5 de marzo de 2013, asegurando que había fallecido días antes en La Habana.

El pasado 26 de enero, en carta a los estudiantes universitarios cubanos, el líder histórico de la Revolución Cubana indicó: “No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado palabra con ellos”.

En momentos de acoso incesante al pueblo de Bolívar y Chávez, el presidente obrero Nicolás Maduro emplazó a la prensa burguesa de la única forma que podía hacerlo, advirtiéndoles que “Diosdado Cabello no está solo” porque es todo un pueblo, porque “Todos somos Diosdado Cabello”.

Inmediatamente después de asumir el liderazgo de la Revolución Bolivariana, Maduro fue víctima de ataques de periodistas que le “prevenían” de cuidarse de las fuerzas armadas lideradas por Cabello. A más de dos años de aquellas mentiras procuran provocar nuevas fisuras con un ficticio caso de narcotráfico. Además de enlodar la imagen de un proceso genuinamente revolucionario y transparente como pocos.

Las palabras de Evo Morales han sido esclarecedoras: “cuando ya no pueden derrotar militarmente, ni políticamente, ni económicamente (…) ahora están diciendo desde el departamento de Estado de EE.UU., que miembros del chavismo, de la revolución bolivariana de Venezuela están ligados con el narcotráfico. ¿Quién va a creer eso?”

Nunca antes la humanidad sufrió los embates de un Imperio cuyo poder económico, político y militar tiene presencia en cada rincón del planeta. Su maquinaria mediática y su industria de desinformación es abrumadora, por tanto, cabe a nosotros informarnos debidamente, denunciar sus mentiras y socializar nuestras verdades.

Por esas razones no podemos sino repetir las palabras del presidente Maduro y decir:

¡Todos somos Diosdado Cabello!

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