noviembre 27, 2020

CELAC y Unión Europea: Un nuevo significante de integración

por: Rudy López González 

Ciudadanos del viejo mundo emitieron declaraciones solidarias con los gobiernos de la denominada “nueva izquierda”

Creo necesario recordar que la primera vez que ambos bloques se reunieron fue en enero de 2013 en Santiago de Chile. En esa primera cumbre CELAC-UE, el entonces Presidente Chávez envió una carta extensa a manera de manifiesto. En ella dejaba claro que de alguna manera el mundo se ve obligado a reconocer la necesidad de hablar con un poderoso y unitario bloque regional integrado, al que Europa reconoce hacer seguimiento con interés. Como diría Ernesto Guevara ante la ONU en 1964: “ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América”.

Con un balance a favor de las dos organizaciones internacionales culminó la histórica II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE), que con el lema: “Modelar nuestro futuro común: trabajar por unas sociedades prósperas, cohesivas y sostenibles para nuestros ciudadanos”, agrupó en Bruselas, Bélgica, a 61 Jefes de Estado y Gobierno de los bloques regionales latinoamericano-caribeño y europeo.

El encuentro fue presidido por el actual mandatario ecuatoriano Rafael Correa y por Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. Dos símbolos que podrían representar fielmente la actual configuración política que predomina en cada región. Por un lado, una Europa que, a pesar de experimentar cambios trascendentales en su periferia (Syriza en Grecia o Podemos en España), se mantiene como una potencia que ha conservado y potenciado las ideas liberales de la economía. Por otro, a una Latinoamérica con casi dos décadas de experimentar cambios y que hoy se debate en un cambio al sistema económico y político.

En un solo ámbito físico se discutieron temas transcendentales que, como dijo el presidente Correa, podrían “incidir en el orden mundial”, o como diría Tusk, lo harían “más equilibrado”. Nuevamente se vio como Latinoamérica cobra mayor relevancia en el escenario político internacional. Ya no es considerada como la tierra del modelo primario exportador, donde éramos una periferia que solo aportaba materia prima a los países desarrollados. Ya no es la misma que en un sistema de industrialización por sustitución de importaciones se debatía entre lograr un desarrollo únicamente dentro de sus fronteras. Hoy los principales actores internacionales discuten con Latinoamérica en temas que van más allá de las materias primas. Hoy intercambiamos conocimientos, ideas, etc. Y esto quedó reflejado en la cumbre, donde el bloque europeo reconoció la vital importancia de la región. Como el propio Tusk reconocería, ambos bloques son “socios a la hora de afrontar desafíos globales”.

Desde un tiempo a esta parte la región viene marcando pauta dentro de lo internacional. En este punto se hace necesario recordar como el bloque impulsó el dialogo franco entre los Estados Unidos y Cuba para el restablecimiento de las relaciones bilaterales. También el hecho de que la UE reconociera la decisión latinoamericana de declararse zona de paz. Si bien aun existen temas que provocan disparidades y no se logra llegar a acuerdos, como es el rechazo a las agresiones o amenazas que sufre Venezuela por parte de Washington, las visiones comunes de superación y desarrollo sostenible han hecho que la integración sea un medio y un fin.

Entre los temas sobre los que estaremos pendientes de su desarrollo y objetivos, resaltaron la posibilidad de estudiar la suspensión de visados entre las dos regiones, los intercambios y cooperación en materia educativa y migratoria, aunque este no deja de ser uno de los grandes asuntos que afecta hoy por hoy a ambos bloques. El cable de fibra óptica entre Europa y América Latina, el acceso a mercados con consideraciones especiales, entre otros.

Pero no todo se quedó en la formalidad protocolar. Sin duda que la llamada “Cumbre alternativa de los pueblos” evidenció que los mundos distantes se encuentran en la base social. Ciudadanos del viejo mundo emitieron declaraciones solidarias con los gobiernos de la denominada “nueva izquierda”, entendiéndose a éstos como los principales componentes de la ALBA. Utilizando símbolos referentes al proceso bolivariano y cubano, los participantes rechazaron toda intromisión externa en Venezuela y exigieron levantar el bloqueo económico a Cuba.

También en el lado europeo destacaron varios líderes. David Cameron, Primer Ministro de Inglaterra, señaló dos razones por las cuales se vinculan entre si. Primero está la aplastante victoria conservadora en el parlamento, lo que le da más tranquilidad para aplicar el referéndum planeado para el 2017, donde se votará por la permanencia o no del Reino Unido en el conglomerado europeo. Y es que el partido conservador es abiertamente euroescéptico y logró hacerse con 331 puestos en la Cámara de los Comunes (cámara baja), lo que le permite gobernar sin necesidad de alianzas. “Tenemos el carácter de una isla: independiente, directo y apasionado a la hora de defender nuestra soberanía” fueron las palabras de Cameron al momento de pronunciarse sobre el referéndum para la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Han recalcado que no tienen ambiciones separatistas, sino que de enfocarse en un mejor trato dentro de sus fronteras y de manera más independiente.

Sin embargo, ningún otro protagonista europeo acaparó mayor atención que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, en su intento de retrasar al máximo su aceptación de las condiciones financieras de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), conocidos como la Troika, con respecto al pago de la deuda. Bajo la amenaza de salida del euro y el peligro de que esto irradie a toda la UE, la cuestión del “Grexit” fue otro tema que ocupó toda la agenda de la CELAC con la UE.

Son entonces dos focos los que amenazan la sólida integración europea. El “Brexit” (British Exit o Salida británica) y el “Grexit” (Greece Exit o Salida griega), que amenazan no solo con fraccionar a la UE, sino que también con crear una crisis mucho más profunda.

En fin, se encontraron dos visiones de mundo, dos regiones desiguales por naturaleza. Una, considerada el mayor bloque económico del planeta –con la mayor crisis social de su historia–; otra, considerada como una región pujante que alcanza números azules en su tasa de crecimiento, superando las metas del milenio. Un bloque que teme fraccionarse y otro que día a día se muestra más unido. Pero ambas partes comprometidas en la superación y en el respeto a la soberanía de los otros, a la diplomacia de la paz y al diálogo en todo tipo de controversia entre ambos bloques.

Recordando a Laclau, podría decirse que hoy América Latina, sus gobiernos y la sociedad, ha impuesto un significante vacío al mundo. El significante de unidad entre pueblos que obliga a los gobiernos a unirse, que obliga a dos polos a estrechar manos. Un nuevo significante de integración que intenta ocupar la hegemonía de la noción neorrealista y neo institucionalista de las relaciones internacionales, donde el trato se enfocaba a la seguridad o a lo económico respectiva y primordialmente. Hoy, con una idea constructivista de que hay más temas que hablar, como las ideas o la cultura, Latinoamérica se proyecta al mundo y se convierte en referente.


* Rudy López González, analista internacional chileno venezolano.

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