noviembre 26, 2020

Esto no es un juego

“En Grecia hay 1,5 millones de parados, 3 millones de pobres y miles de familias que no tienen otros ingresos que las pensiones de los ancianos. Esto no es un juego”. Con esas palabras el primer ministro griego Alexis Tsipras respondió al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, luego de que éste le invitara de manera amenazante a repactar la deuda griega –en los términos propuestos por el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional– o atenerse a una quiebra.

La deuda pública contraída por el país heleno se remonta a las últimas dos décadas y asciende a 312 mil millones de euros. Hasta el 30 de junio el gobierno de Syriza debe pagar 1.600 millones de euros y, ante la imposibilidad de su cancelación, los países europeos le condicionan un préstamo de 15.500 millones de euros hasta noviembre, siempre y cuando se comprometan a realizar recortes fiscales en salud y educación, despedir funcionarios públicos, disminuir el monto de jubilaciones, etc. El viernes Tsipras cortó por lo sano: en la “cuna de la democracia” la población será quien decida mediante un referéndum si acepta o no las humillantes condiciones impuestas por la Unión Europea. Si la voluntad popular se inclina por el NO, entonces comienza a tambalear la unidad del viejo continente ante una no imposible retirada de Grecia de dicho bloque.

Según los expertos, la única vía real para ayudar a los griegos a superar la crisis sería estableciendo un régimen de pago anual, que no supere el 50% de su PIB, por un periodo de cuatro décadas.

La Unión Europea, que ha debido enfrentar el chasco de reconocer que los organismos de inteligencia estadounidense interceptaban desde hace años los teléfonos de las más altas autoridades francesas –incluyendo al actual presidente François Hollande–, perpleja ha recibido la decisión del premier ruso Vladimir Putin de decretar la prolongación de las contramedidas económicas orientadas a la no importación de productos agrícolas e industriales de los países que han sancionado o agredido a la Federación de Rusia. En otras palabras, que no le comprarán carnes, ni quesos, ni maquinaria ni nada, a los países europeos ni a sus socios, como Australia, Canadá y Estados Unidos. Medida que se estima tendrá un costo, para Europa, que linda en los 100 mil millones de euros. ¡Un balde de agua friísima!

Mientras tanto, en este lado del planeta el Dr. Robert Schwartz, director del Centro Nacional para Enseñar a Pensar de Estados Unidos, en días pasados ha declarado que entre el 90% y 95% de las personas que habitan nuestro planeta no sabe pensar, que la enseñanza que recibieron subutilizó el cerebro con métodos memorísticos y no creadores.

Como ve, en el mundo están pasando muchas cosas y, como dijo Tsipras: “esto no es un juego”.

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