noviembre 27, 2020

Alfredo Jalife: “Ya comenzó la Tercera Guerra Mundial”

Señaló el analista mexicano, en relación a su tesis sobre el nuevo escenario mundial.

En su visita a La Paz, el prestigioso analista internacional, Afredo Jalife, concedió unos minutos de su tiempo a La Época para hablar sobre la situación geopolítica mundial. Sentado en el comedor del Hotel Radisson, nos invita un café y nos habla sobre su provocadora tesis: ¡Ya comenzó la Tercera Guerra Mundial!

Carlos Moldiz (CM).- Para comenzar, hablemos de su controvertida tesis acerca de que el mundo ya está viviendo la Tercera Guerra Mundial. Si es así, ¿qué bandos pelean en este conflicto?

Alfredo Jalife (AJ).- Antes que nada, creo que el público tiene que entender que ya empezó la tercera guerra mundial. No es igual que la primera y segunda guerra mundial, en el sentido de que esta no es una conflagración de dos superpotencias como la Rusia y EE.UU., con armamento nuclear, sino que se trata de un conflicto multidimensional. Es una guerra económica, geofinanciera y esto, gran parte del público, no lo nota.

Por ejemplo, esta guerra se está dando contra Rusia con la baja el petróleo –que le afecta muchísimo– y también por la caída del valor del rublo, la divisa de Rusia. Todo esto nos enmarca un nuevo género de guerra: la económica. Y hay otro género, más sutil, que es la guerra geofinanciera.

EE.UU. es una potencia dolarcéntrica que se da el lujo de emitir su moneda a todo el mundo a pesar de que esté endeudado. Y esto es porque ha ganado tres guerras: la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

Entonces, ¿cuáles son los bandos que están peleando esta guerra? Este prólogo que acabo de hacer es necesario para exponer lo siguiente: estamos viviendo una fractura en un mundo dividido en dos bloques muy claros: en el primer bloque, o eje, tenemos a EE.UU., OTAN, Unión Europea (UE) y G-7; y en el otro, Rusia, los países de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), el Grupo de Shangai y la Unión Económica Europea.

Acá habrá ganadores y perdedores. Como toda guerra es impredecible, pero no hay dudas de que ya empezó. Ahora, esta guerra puede durar 10 o 15 años. Puedo notar que los países de la periferia van a optar por uno u otro bloque, y ahí es cuando las cosas se van a definir. Mi pronóstico es, sin embargo, que EE.UU. perderá por primera vez.

CM.- En este contexto, ¿quién cree que ganó la última batalla de los precios del petróleo que se vivió a finales del año pasado?

AJ.- Todavía no se logra ver quién es el vencedor de esta batalla, pero hay perdedores, sin duda. La guerra de los precios del petróleo debe ser abordada en el corto, mediano y largo plazo. Lo que diga ahora podría no tener validez en cinco o diez años, pues este precio varía mucho. La mejor prueba de ello es que a la Unión Soviética la sometieron en una colusión entre EE.UU. y Arabia Saudita bajando abruptamente el precio del petróleo en 1985. En ese entonces se la bajaron a 11 dólares el barril, pero un tiempo después subió a 110 dólares.

En esta coyuntura bajó hasta 35 dólares el barril, no es tan abrupto como la vez anterior, pero de todas maneras Rusia ha podido paliar esta caída, aunque esta la afecta y no hay que equivocarse. A los países monoproductores les afecta mucho, así como les benefició mucho la subida de los precios del petróleo.

Depende mucho del país del que estés hablando. Por ejemplo, Bolivia no le ha afectado mucho la caída del precio del petróleo, sigue creciendo, es el país que más crece en Sudamérica. Y esto es así porque creó fondos de reserva para este momento. Otro ejemplo, a Arabia Saudita no le afecta, tiene una cantidad tan grande de reservas que no le afecta esta caída de los precios, y también tiene fondos soberanos que le ayudan a paliar los efectos de esta caída.

Por todo esto, es relativa la respuesta sobre la última caída de los precios del petróleo. Otro ejemplo es Venezuela, a quien le está afectando duramente porque como país mono productor ha descuidado otras áreas.

A los EE.UU. les benefició, ¿por qué? Porque es bueno en la manufactura. A China le benefició, a India le benefició. A estos países les benefició porque estos países importan petróleo. Es muy relativo esto del petróleo. Los efectos son variables incluso dentro de los mismos bloques que mencioné: a Rusia le afecta, a India no.

CM.- ¿Es posible afirmar que EE.UU. ya ha perdido su lugar como potencia hegemónica en el mundo, o es algo no resuelto aún?

AJ.- La hegemonía de EE.UU. también debe ser abordada en términos relativos. Está en declive, eso es real. Pero su decadencia depende del parámetro con la que se la mida. Sobre todo desde el punto de vista económico, después de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. tenía el 50% del Producto Interno Bruto. Ahora está en segundo lugar, China ya la supero. No está creciendo más del 2% al año. Rusia está creciendo más, India está creciendo más.

Entonces, desde el punto de vista económico, la globalización ya llegó a su término, está paralizada y EE.UU. ya no impone como antes su voluntad.

Vayamos a parámetros duros. En la ONU tiene dos vetos, que son los de Rusia y China. Pero aunque esto es así, EE.UU. puede ir a una guerra sin la aprobación del Concejo de la ONU. Como las guerras de Irak y Afganistán. La única guerra a la que fue con bendición de la ONU, fue la invasión de Libia. De todos modos, se puede decir que la ONU es un organismo donde EE.UU. ha perdido su hegemonía.

Otro ejemplo, la Organización Mundial del Comercio (OMC) está al bombo, en retroceso. Luego, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), están siendo desplazados por los BRICS, por el banco y el mini FMI que éstos han creado en la Cumbre de Porto Alegre.

Hay que tomar en cuenta el banco de China para infraestructura e inversión. El AIIB (Asian Invesment Infraestructure Bank), tiene 11 mil millones de dólares. Y el primer país que buscó ser miembro fue Gran Bretaña y luego Israel. Es decir, dos aliados predilectos de EE.UU. abandonan el barco para irse a un banco que va a manejar ocho millones de millones de dólares en proyectos.

¿Qué significa todo esto? Nada más hoy hay un banco en China que se llama el Banco de Comercio que maneja más dinero que el Banco Mundial. Esto nos demuestra que en todos los organismos internacionales antes importantes, EE.UU. ya ha perdido su influencia.

Otro ejemplo. EE.UU. lanza un proyecto: el TPP (La Asociación Trans Pacífico) y su propio Congreso lo echa abajo al presidente Obama. ¿Por quiénes? No por los republicanos, sino por su propio partido, los demócratas. Y ahora Obama tiene seis semanas para poder persuadir a su propio partido de votar a favor del proyecto.

Esto sucede porque hay quienes no quieren repetir el error del Tratado de Libre Comercio con México y Canadá que dañó a la manufactura de EE.UU. Los únicos beneficiados por todo lo que hace el gobierno de los EE.UU. son su plutocracia bancaria. Y esto lo entiende la propia población de los EE.UU.

Hay otro proyecto similar que lo hizo en el Atlántico, se llama TTIP (Trans Atlantic Trade and Investment Project), que es el equivalente al anterior sólo que para el Atlántico. Esto fue derrumbado nada menos que por el Parlamento Europeo. Lo pospusieron, “a ver cuándo volvemos a votar”.

CM.- ¿Perdió EE.UU. en Ucrania? ¿Cuál es la consecuencia de ello?

AJ.- En Ucrania perdió EE.UU. contra Rusia. Y el peor problema de esto no es que no le pueden ganar al Kremlin sino que arrojan a Rusia a los brazos de China. Y ese, a mi juicio, ha sido el peor error geoestratégico de los EE.UU. porque ahí ya hay una asociación. Es más, ambos países ya tienen proyectos gaseros. Los máximos proyectos gaseros de la historia.

Por todo esto, hasta la fecha China es la gran ganadora. Rusia ha sido afectada, pero no severamente afectada, ni siquiera con los casos del petróleo y el rublo; lo importante de todo esto es que Rusia se ha acercado a los brazos de China.

El dólar también va a comenzar a perder su hegemonía, que es, a mi juicio, su máximo poder hoy en día, junto con otro gran poder de EE.UU., que es la propaganda. Ahora empieza a subir el yuan, que es la divisa china. Esto convertirá a Shangai en una plaza financiera de primer orden.

No quiero ahondar más en el tema, pero puedo adelantar que vamos hacia una canasta multipolar de divisas, donde el dólar no será la única moneda, donde estará el yuan y otras divisas.

Respecto a la propaganda, hoy Rusia Today ha penetrado fuertemente en Latinoamérica, y China también está penetrando con sus medios de comunicación. Ya no oiremos las cosas solamente desde el lado gringo.

Y esta es mi tesis que he venido a aportar Bolivia: el mundo tiene ahora un orden tripolar y nadie se atreve a decir nombres: sin duda alguna está EE.UU., que a pesar de todo sigue siendo potencia, pero ya no es la única; está ahora también Rusia, gracias a su poder nuclear y militar –tiene una ojiva más que EE.UU–; y luego está China, que es la máxima superpotencia económica.

Entonces, si algún día hay una guerra nuclear entre Rusia y EE.UU. –y esto lo comento en broma–, gana China pues obviamente el planeta quedaría destruido, pero al menos quedaría un chino.

EE.UU. tiene un gran poderío militar, Rusia también. Lo que pasa es que EE.UU. está dispuesto a pelear contra Rusia hasta con el último europeo. No va a enviar a soldados estadounidenses a morir. No olvidemos que Rusia ganó la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

No podemos olvidar que EE.UU. tiene su esfera de influencia, y un gran triunfo que tuvo, me duele decirlo, es poder controlar el petróleo del golfo de México. Y México ya se volvió un país vasallo. Hasta hay un concepto que se llama Norteamérica, y bueno, de ahí los estadounidenses se van a querer ir a Colombia y, si pueden, hasta Brasil.

CM.- Aunque suene redundante, EE.UU. sigue siendo el país con el mayor presupuesto militar del mundo. ¿Qué evita que esta guerra termine resolviéndose por el tamaño de los músculos y el tamaño de los ejércitos?

AJ.- Gran parte del Producto Interno Bruto de EE.UU. –y que lo mantiene en segundo lugar– corresponde al gasto militar. Si no fuera por el complejo militar industrial estaría en la lona, ya lo hubiera desbandado la misma India. Ellos gastan y gastan porque hay que vender armas. Por ejemplo, Arabia Saudita es su cuarta compradora de armas, a pesar de que Arabia Saudita no tiene un ejército propiamente dicho para combatir.

EE.UU. vende sus juguetes y a ver qué pasa, ese es el negocio. Ya no es ver la guerra como guerra sino como negocio.

No me atrevo a hacer pronósticos de más de 18 meses o hasta que llegue el próximo presidente de los EE.UU., pero creo que Obama no quiere ir a la guerra militar. Él está a favor de la guerra financiera, de la guerra económica, antes que la guerra militar. El problema es que estas a veces tienen efectos tanto o más nocivos y duraderos que la guerra militar.

Solemos perdemos de vista de lo que puede hacer una guerra económica o financiera. Hoy es old fashion, fuera de moda, invadir países cuando los puedes despedazar con un teclazo de computadora sacando capital. Es una nueva manera de hacer la guerra y EE.UU., hay que reconocerlo, es el que tiene su control porque domina el orden financiero global junto con Gran Bretaña e Israel.

No hay que perder de vista una situación. Hay que leer la Guerra del Peloponeso, de Tucídides, del siglo V antes de Cristo. Hay que releerla para ver que más actual que nunca en el siglo XXI. Una vez que la guerra se desata lo puede jalar a uno por un accidente, puede suceder. No se debe jugar con el fuego y creo que están jugando con el fuego.

El papa Francisco II, en una visita a Sarajevo, donde comenzó la Primera Guerra Mundial, dijo que estaban hablando con mucha laxitud, y eso es verdad, puede haber un accidente. O, y esto también puede pasar, los halcones, los duros, pueden empujar a los mandos militares prudentes a una guerra.

Me asombra que la guerra esté en manos de los locutores de Talk Shows y no de quienes hacen la guerra, los militares. A veces estos locutores, que son payasos, pueden incitar a que la opinión pública vote por un próximo presidente que quiera la Tercera Guerra Mundial.

Hay un reloj que manejan los científicos estadounidenses para marcar la hora del juicio final y ahora lo han puesto en los tres minutos. Cuando más cerca estuvo fue a los dos minutos, o minuto y medio, durante la crisis de los misiles en Cuba. Hoy la situación de Ucrania es parecida.

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