diciembre 1, 2020

Madre tierra, techo, trabajo e integración de los pueblos

por: Rider Mollinedo

De Roma a Santa Cruz

Martes 7 de julio. Más de 1500 personas de 40 nacionalidades distintas pertenecientes a América, África, Asia y Europa se dieron cita en el coliseo municipal de Villa Santa Rosita de la ciudad de Santa Cruz para celebrar el segundo Encuentro Mundial de Movimientos Populares (II EMMP) a convocatoria del papa Francisco. El lugar quedó pequeño debido a la enorme concurrencia.

Desde tempranas horas del 7 de julio se realizó la acreditación de los delegados a este evento. Paralelamente se procedió a trasladar a los participantes recién llegados a las distintas unidades educativas acondicionadas para alojarlos. Para las comitivas internacionales, que días antes llegaron al punto de encuentro, se desplegaron actividades culturales para exhibir la riqueza boliviana en cuanto a danzas se refiere.

Un número teatral para mostrar los males del capitalismo salvaje y el ingreso de las banderas y los símbolos de los diferentes movimientos sociales presentes en el lugar dieron inicio al acto de apertura del evento. En el mismo participaron el canciller boliviano David Choquehuanca y el cardenal ghanés Peter Turkson. El presidente Evo Morales también asistió a la sesión inaugural, tal como lo hizo en el primer encuentro realizado en Roma en octubre de 2014.

Entre los movimientos populares asistentes se encontraban la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia de Bolivia, La Vía Campesina de Chile, el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil, la Confederación Trabajadores de la Economía Popular de Argentina, entre otras.

A pesar de la copiosa lluvia que cayó sobre la capital cruceña, los sectores sociales festejaron este encuentro con gran algarabía. Tanto en la mañana como en la tarde se oyó el clamor generalizado de “¡Mar para Bolivia!”, que se volvería a escuchar en la clausura del evento.

Tres días de debate

En horas de la tarde se inició el panel Madre Tierra: La lucha por la Madre Tierra y el aporte de Laudato Sí. Complementaron el panel los talleres La crisis ambiental de la Pachamama y el aporte de Laudato Sí; La soberanía alimentaria como respuesta a los agrotóxicos y los transgénicos; y Tierra y Territorio.

En la mañana del miércoles 8 de julio se inició el panel Trabajo: De la exclusión a la organización popular de los trabajadores. Complementaron el panel los talleres Derecho al trabajo, trabajo con derechos; Economía popular y organización comunitaria; y Exclusión social: migraciones, trabajo esclavo, trabajo infantil y la invisibilización del trabajo de la mujer.

En horas de la tarde fue el turno del panel Techo: El techo, la ciudad y los movimientos populares. Los talleres que acompañaron el trabajo fueron Asentamientos, crisis urbana y ecología humana; La vivienda social y popular; y Desconcentración, Renta urbana y especulación inmobiliaria.

En la mañana del jueves 9 de julio, en esta ocasión en ambientes de la Fexpocruz, se desarrolló el panel Paz, soberanía e integración de los Pueblos con testimonios sobre las mujeres en Palestina, el pueblo kurdo, el caso colombiano y kenyano, el genocidio de la juventud negra en Brasil y la resistencia en Chiapas.

Entre varias de las actividades desarrolladas, una de las más resaltantes fue la emisión de seis votos resolutivos por asistentes al II EMMP, donde las organizaciones sociales del mundo respaldan la demanda marítima boliviana, apoyan la lucha del pueblo kurdo, respaldan la demanda del pueblo argentino sobre las Islas Malvinas, plantean un homenaje al sacerdote jesuita español-boliviano Luis Espinal Camps, asesinado en 1980, respaldan la decisión soberana del pueblo griego que rechazó la imposición de un programa neoliberal de ajuste económico y a los campesinos paraguayos injustamente perseguidos.

El decálogo del encuentro

El jueves 9 de julio, en horas de la tarde, una comisión se encargó de preparar el documento conclusivo del encuentro, mismo que se transformó en un decálogo.

Simultáneamente, al promediar las 14:00, los miembros de la Central Obrera Boliviana (COB) y la Central Obrera Departamental de Santa Cruz se concentraron para liderar una marcha con rumbo al Salón Guarayos de la Fexpocruz para cerrar el IIEMMP. Formadas detrás estaban las delegaciones de Bolivia y luego las del exterior.

A horas 17:30 se realizó el acto de clausura, el encuentro de los movimientos populares con el papa Francisco y con el presidente Evo Morales Ayma, en el que se expusieron las conclusiones establecidas por el II EMMP. Este acto fue trasmitido, como pocos, en vivo y directo por varias estaciones radiales y televisivas.

El encuentro determinó que, en coincidencia con los criterios del papa Francisco, la problemática social y ambiental emergen como dos caras de una misma moneda. En palabras del dirigente campesino Rodolfo Machaca “un sistema que no puede brindar techo, trabajo y tierra para todos, que socapa la paz entre las personas y amenaza la propia subsistencia de la madre tierra, no puede seguir rigiendo el destino del planeta”.

Los distintos movimientos sociales, populares e indígenas, participantes del encuentro, se impusieron diez tareas para luchar contra estos males, inscritas en un decálogo: 1. Impulsar y profundizar el proceso de cambio; 2. Vivir en armonía con la Madre Tierra; 3. Defender el trabajo digno; 4. Mejorar nuestros barrios y construir viviendas dignas; 5. Defender la Madre Tierra y la soberanía alimentaria; 6. Construir la paz y la cultura del encuentro; 7. Combatir la discriminación; 8. Promover la libertad de expresión; 9. Poner la ciencia y tecnología al servicio de los pueblos; 10. Rechazar el consumismo y defender con solidaridad los proyectos de vida.

Sembradores del cambio

Tras la entrega del documento final, a su turno, el presidente Evo Morales rememoró la lucha política de los pueblos indígenas bolivianos, así como la lucha contra el colonialismo interno y externo en Latinoamérica. El presidente llamó a liberarse de políticas económicas impuestas por organismos financieros, saludando en este punto al pueblo griego.

El discurso más esperado por la concurrencia fue la del sumo pontífice católico, mismo que duró una hora. Allí manifestó que “cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo. Pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por vivir bien”. En su alocución, indicó que los participantes de ese encuentro eran sembradores del cambio debido a su compromiso con la humanidad.

Tres tareas fueron planteadas por el papa Francisco a las organizaciones populares del mundo: primero, apostar por un modelo económico que esté al servicio de los pueblos, que brinde acceso a tierra, techo y trabajo a todos; segundo, unir a los pueblos en el camino de la paz y la justicia; y tercero, defensa de la Madre Tierra.

El evento concluyó con apretones de mano y abrazos. Al finalizar la jornada, los participantes se encontraban esperanzados y sumamente determinados a seguir construyendo un nuevo mundo desde abajo.

Se analiza la posibilidad de que Brasil sea la sede del siguiente encuentro dentro de seis meses.


* Periodista.

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