noviembre 24, 2020

¿Somos revolucionarias las organizaciones sociales?

por: Adriana Guzmán Arroyo

La última semana ha dado vueltas la pregunta: ¿Francisco es revolucionario? Tratando de interpretar como comunista o progresista el discurso del Papa. Hay que plantear la pregunta de fondo: ¿somos las organizaciones sociales revolucionarias? Esto debería ser lo que nos ocupe, más después del 2do Encuentro Mundial de Movimientos Populares realizado en medio o como parte de la llegada del Papa.

Hay que tener claro que Francisco no es la Iglesia Católica, que ésta es una institución patriarcal jerárquica que vive de la pobreza del mundo y no es ni será revolucionaria, en el encuentro se exigió que devuelvan las tierras ociosas al pueblo, punto no incluido en el decálogo que llegó al Papa y al Presidente.

A riesgo de ingenuidad podemos decir que los discursos de Francisco fueron profundos, sobre un sistema de exclusión y explotación, pero quedan como las intenciones que se dicen en la misa, de ahí a que se conviertan en realidad hay un largo trecho. Francisco convocó a cuidar a la madre tierra, habló de no mentir, no robar y no ser flojo, pero eso lo vienen diciendo y haciendo ancestralmente los pueblos originarios, atribuirle a él esta claridad sería una actitud colonial. No obstante, dado el caso que fuera revolucionario dejará pues la Iglesia y se sumará a alguna de las organizaciones del proceso de cambio, tal vez a la de trabajadores por cuenta propia y aportará desde las bases sin pretender ser guía ni vanguardia, eso sería revolucionario ¿o no?

La pregunta importante: ¿somos las organizaciones sociales revolucionarias? El encuentro de movimientos populares nos deja ideas para ir respondiéndonos: 1. Frente a las 3Ts: techo, tierra y trabajo, se compartieron luchas, había mucha información, mucha chama-fuerza, pero faltaban propuestas; 2. Hay un pensamiento institucionalizado en las organizaciones que hablan de políticas públicas más que de cambios estructurales antipatriarcales anticapitalistas anticolonialistas, muestra de esto es aceptar la división funcional al sistema de lo rural y urbano, indígenas discuten sobre tierra, urbanos sobre vivienda, cuando el sistema nos jode a todas y a todos; 3. Es necesario reconocer que los gobiernos no hacen revoluciones, las revoluciones las hace el pueblo organizado, hay que dejar claro quién hace qué. Las organizaciones y movimientos tienen la posibilidad y responsabilidad de plantear el proyecto máximo de sociedad, de mundo, tienen la responsabilidad de soñar y construir los sueños en la lucha, la responsabilidad de no conformarse. El gobierno administra el Estado, se preocupa de las estrategias, alianzas, pero solo puede ir concretando un proyecto mínimo no la revolución.

Un ejemplo ilustrativo: el presidente Evo logró que el Papa se pronuncie sobre el mar y eso está bien internacionalmente, ayudará en el fallo de La Haya o por lo menos ha conmocionado al gobierno chileno. Las organizaciones no podemos solo decir “mar para Bolivia”, necesitamos aliarnos con el pueblo chileno, argentino, ecuatoriano, porque ningún pueblo tiene mar, el mar está en manos de las transnacionales, recuperar el mar para los pueblos es una tarea revolucionaria.

Como feministas comunitarias participamos del encuentro y frente a las 3 Ts planteamos las 4Ds: Desde los pueblos se hacen las revoluciones, Despatriarcalización del Estado y la sociedad, Descolonización de los cuerpos, los territorios y la espiritualidad, y Desneoliberalización anticapitalista. No es posible el vivir bien si las mujeres vivimos mal.

Finalmente no se trata de sacar carnet de revolucionaria o revolucionario, no se es, ¡la revolución se hace con formación política, propuestas y convicción!


* Feminista comunitaria.

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