diciembre 3, 2020

¿Un proyecto federalista a la vista?

El retrato de la historia de Potosí, las condiciones en que la dejaron los regímenes y gobiernos republicanos, como el neoliberalismo y sus operadores de los últimos treinta años, nos ayuda a comprender quiénes fueron definitivamente los que realizaron el saqueo de ese departamento.

Potosí ha vuelto a ser rehén de los caprichos e intereses de otros sectores/personajes que aunque ya no están en los mismos niveles de poder actúan motivados por sus propios interés, como ha quedado expuesto a los ojos de la ciudadanía paceña y potosina la radicalidad irracional de los dirigentes de Comcipo, a la cabeza de Jhonny Llally.

La actitud demostrada por esta dirigencia, al generar una estrategia dilatoria (al no asistir a la plenaria, maniobras en sus peticiones a la hora de instalar el diálogo, exigir la liberación de los detenidos, etc.), confirma que existe una intencionalidad de los cívicos que no se preocupa por el desarrollo departamental.

En esa misma lógica, el planteamiento de sus demandas –que en un principio fueron seis y luego 26– choca con sus insistencias de “inviabilidad”. ¿De qué sirvieron las explicaciones de ministros, las conclusiones de las mesas, si a los ojos federalistas de Jhonny Llally, no se llega a ninguna parte?

La estrategia de la confrontación del discurso de los cívicos estaba motivada en producir un proceso de desgaste, desestabilización, por eso inventaban otras salidas cada vez que se iniciaba el diálogo. La dilación era una clara señal que se tejían otras intenciones y el pueblo boliviano es testigo de esas maniobras.

Otro elemento que hace ver que un proyecto político en pie es la existencia, como pretexto de dilación, de una dirección “bicéfala” en Comcipo, con una directiva en La Paz y otra en Potosí. El dirigente Llally es el estratega, por un lado, en La Paz, posiciona su proyecto político, y por otro, en Potosí le ayudan a consolidar y reforzar ese proyecto.

En medio de todo, el conflicto tuvo como su mejor vocera a la periodista Amalia Pando y su séquito de analistas que, cuando se hablaba de las conclusiones de las mesas de diálogo, se mofaba de los resultados diciendo que: “era una maleta de lindas promesas” y que los “pobrecitos cívicos” tendrían que volver a su región con las manos vacías.

A estas alturas, cuando se avizora otro proyecto separatista, el amigo lector fácilmente deducirá las preguntas que nos hicimos al inicio de las movilizaciones de Comcipo: ¿Quién estuvo detrás de esta movilización? ¿Quién la financió? ¿Por qué atormentaron con bloqueos a la gente cuando el diálogo estaba instalado y se plasmaba en proyectos concretos? ¿Puede la población potosina –ciudad– aguantar 24 días de huelga?

Los cívicos, como hace siete años, pretendieron impulsar un proyecto político federalista que al confrontarse con el Estado y no plantear la transformación del sistema capitalista, plasmó su carácter conservador y de derecha. Esa aparente irracionalidad respondió a una estrategia de poner en tensión el conflicto para lograr un triunfo político y mediático frente al gobierno.

Al final vimos que sus dirigentes, como en el pasado, velan su rostro separatista, divisionista, por ende federalista. El pueblo potosino se encargará de juzgar a sus propios dirigentes que ayer, hoy y siempre, le ha engañado.


* Historiador potosino.

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