noviembre 28, 2020

—Parte I— El proceso de bolivianización y sus determinantes en Bolivia en los ultimos años

por: Msc. José María Pantoja Vacaflor

Introducción

La presente investigación tiene como objetivo principal, investigar sobre los determinantes del actual proceso de bolivianización o desdolarización [1] que vive la economía boliviana desde el año 2003.

Sin embargo, no podemos entender este proceso sino comenzamos entendiendo el proceso de dolarización de nuestra economía (que fue una constante a lo largo de nuestra historia moderna) desde los primeros años de la década de los ochenta, producto del alto grado de apertura al exterior de nuestra economía, profundizado en estos últimos años, como se muestra en el Gráfico 1.

(Ver gráfico en PDF adjunto en https://www.la-epoca.com.bo/portada/1440031445/digital/#/21/zoomed)

Existe consenso en que las economías en vías de desarrollo tienden a ser mucho más abiertas al comercio internacional que los países industrializados. [2] Una de las formas de medir este indicador propuesta por dichos autores es “la suma de las participaciones de las exportaciones y las importaciones en el PIB”. [3]

De acuerdo a datos proporcionados por los autores en dicho libro, se puede afirmar que mientras los países en desarrollo registran un promedio de 45%, por ejemplo, el Grupo de los Siete, registra solamente el 25%. Dichos autores calculan para Bolivia en el año de 1995, alrededor del 50%. [4]

• Etapas del grado de apertura de nuestra economía

Podemos afirmar que desde 1980 tenemos un proceso creciente de apertura al exterior de nuestra economía, compuesta por tres etapas:

Un primer periodo de 1980 a 1986, años de crisis en nuestro país, donde el grado de apertura en promedio se mantuvo constante alrededor del 35%.

Una segunda etapa, durante el periodo neoliberal, de crecimiento constantemente, pasando del 40,5% en 1986 al 58.4% en el 2003.

Una tercera etapa, coincidiendo gran parte con del gobierno de Evo Morales, con dos características, un crecimiento del 58.4% en 2003 al 68.7% en 2006 y una segunda, de disminución que llega al 59% el 2009.

Podemos concluir entonces que el crecimiento de nuestra economía se basa en el mercado externo, más que en el mercado interno, contrariamente al objetivo del gobierno de dar prioridad al mercado interno.

En relación a otros países solamente los países asiáticos son más abiertos al exterior que nosotros, mientras que Estados Unidos y Economías Avanzadas, están por debajo, como se observa en el Gráfico 2.

(Ver gráfico en PDF adjunto en https://www.la-epoca.com.bo/portada/1440031445/digital/#/21/zoomed)

• Importancia del dólar en nuestra economía

Por este alto grado de apertura de nuestra economía demostrado líneas arriba, históricamente hemos enfrentado una creciente dependencia del comercio exterior, la importancia del dólar viene dada por este hecho: casi la totalidad de nuestra producción (minerales, hidrocarburos, etc.) la exportamos, recibiendo el pago en dólares y todo lo que necesitamos del exterior compramos en dólares, vía importaciones.

Por eso históricamente la moneda extranjera y, por lo tanto el tipo de cambio, siempre han sido importantes en el desempeño de nuestra economía.

Los paradigmas más importantes de Política Económica: El keynesianismo y el monetarismo

• Política Monetaria Keynesiana

Una primera idea en relación a este tema la desarrolla Paul Krugman [5], en su explicación del rol que cumple la Política Económica en la producción de los ciclos económicos. El primer desafío y el más evidente es que los individuos satisfagan su demanda de más efectivo, sin reducir sus gastos, evitando la espiral descendente de reducción del gasto y con ello del ingreso. Y para esto hay que imprimir más dinero y ponerlo de alguna manera en circulación. O sea contrarrestar la recesión con una política monetaria expansiva, aumentando la oferta monetaria, para acercarse al pleno empleo.

Básicamente la propuesta keynesiana de política monetaria consistía en aumentos de la oferta monetaria para disminuir los niveles de la tasas de interés en el mercado de dinero, aumentando los niveles de la inversión y vía multiplicador el ingreso y el empleo.

Pero estas recomendaciones de Política Monetaria keynesiana encuentran sus límites, en la trampa de la liquidez y las rigideces de la inversión, que se produce cuando esta variable deja de depender de la tasa de interés y pasa a depender más bien de factores extraeconómicos. Por lo tanto se recurre a la Política Fiscal, en el sentido de que el sector público puede hacer lo mismo que el sector privado: gastar. Cuando la expansión monetaria es ineficaz, debe sustituirse por una expansión fiscal, con programas de obras públicas con endeudamiento. Esto lleva a un aumento del papel intervencionista del Estado.

La recesión según Keynes es porque el sector privado se ha metido en un embotellamiento y el Estado puede ayudarle a salir.

• Política Monetaria Monetarista

Cuyo principal exponente fue el premio nobel Milton Friedman. Su primera crítica fue dirigida a la recomendación keynesiana de que una política monetaria y fiscal expansiva podría allanar el ciclo económico, sosteniendo de que no solo era innecesaria, sino perjudicial y empeora la inestabilidad, hay que quitar la discrecionalidad de la política monetaria y sustituirla por sencillas reglas monetarias mecánicas y constantes, base de la propuesta monetarista.

Su respaldo empírico fue que todas las recesiones, incluida la del año 1929 no siguieron el guion de Keynes. Es decir se produjeron no porque el sector privado quisiera aumentar su cantidad de efectivo, sino a una disminución de la cantidad de dinero en circulación.

Para Friedman basta una sencilla regla: manténgase constante la oferta monetaria, la discrecionalidad hace más daño que bien.

Según este autor los datos históricos demuestran que los cambios en la política monetaria se reflejan en la economía con un tiempo de rezago y el periodo para que surta efecto es muy impredecible. En otras palabras la política monetaria actúa con “retardos largos y variables”. En vez de allanar el ciclo lo empeora.

Por lo tanto su propuesta de política monetaria es que el Banco Central no adopte una política monetaria activa y por el contrario, mantenga constante la oferta monetaria, aplicando la siguiente regla: debe crecer a una tasa constante determinada por el crecimiento del PIB y de la inflación.

Según Krugman [6] la realidad le dio la razón a Friedman, los efectos de la política monetaria, son largos e inciertos. Y los gastos públicos, surten su efecto en la próxima fase de recuperación del ciclo, cuando se expulsa inversión privada.

Pero a finales de los años sesenta, Friedman encontró otro argumento más contundente contra el Keynesianismo: el fenómeno de la “stangflation”, que en nuestro país se dio claramente los primeros años de la década de los cincuenta y de los ochenta.

Fenómeno que fue la causa de la crisis del paradigma keynesiano, que señalaba que por debajo del pleno empleo todo aumento de la oferta monetaria aumentaría la demanda, con un impacto positivo en la producción y el empleo, produciendo una inflación controlada. Pero sucede en la realidad que aun estando por debajo del pleno empleo, un aumento de la Oferta Monetaria no solo que no incrementaba el producto ni el empleo, sino todo lo contrario, lo reducía produciendo recesión económica y simultáneamente se presentaban altas de inflación. Es decir, el aumento en la cantidad de dinero se trasladaba exclusivamente a incrementar los precios.

Como se puede observar en la Gráfico 3, entre los años de 1981 y 1986 se presenta el fenómeno de la stangflation en nuestra economía. En promedio el PIB tiene tasas de crecimiento negativas de -2,3% y simultáneamente observamos una inflación en promedio entre esos años de 1.844%.

(Ver gráfico en PDF adjunto en https://www.la-epoca.com.bo/portada/1440031445/digital/#/22/zoomed)

• La concepción del dinero: Neoclásicos- Monetaristas vs. Keynesianos

Para la escuela neoclásica el dinero es un simple intermediario, que nada tiene que ver en la marcha de la economía por conseguir el pleno empleo, es simplemente un velo que divide el sector monetario del sector real, en otras palabras, la variables nominales no tienen ningún impacto en el lado real de la economía.

Mientras que para los segundos, el dinero no solamente es un simple intermediario, sino depositario de valor. La gente busca dinero como fuente de valor y como respaldo para conservar su riqueza.

Según Keynes se demanda dinero por tres motivos:

i. Transacción, para facilitar el intercambio de mercancía, (como medio de cambio).

ii. Precaución, para prever el futuro.

iii. Como reserva de valor.

Esta última es la más importante y se manifiesta de tres formas diferentes: “atesorando dinero, prestándolo o invirtiéndolo en algún bien de capital. Por prestar se recibe un interés, por invertirlo un beneficio. ¿Por qué entonces se atesora?, se pregunta. Se atesora dice Keynes, por la incertidumbre existente en la actividad económica”. [7] Para Keynes este último es el más importante, la gente saca dinero de la circulación por motivo especulación y es la causa de las crisis, produciéndose una falta de demanda efectiva.

Pero este enfoque de la política monetaria discrecional, en nuestro país no solamente ha llevado a situaciones de inestabilidad económica, sino que incorpora elementos de inmoralidad, cuando está condicionada por fines políticos, pues se aumenta la emisión de dinero no para mejorar la situación económica, sino para satisfacer intereses particulares, como ser el enriquecimiento ilícito de la mal llamada clase política, como sucedió en el pasado, sin importarles los efectos negativos en la economía, no solo por quitar recursos que podrían ir en beneficio de la población, sino porque al aumentar el gasto creamos presiones inflacionarias. Y la inflación ya sabemos afecta a los más pobres, por lo tanto la emisión monetaria de esas características se convierte más bien en un elemento desestabilizador y corrupto.

Por eso la importancia de tener un Banco Central independiente de los poderes del Estado, para el manejo racional de la emisión de dinero. Las políticas monetarias discrecionales nos han llevado en dos ocasiones a procesos inflacionarios, a un empobrecimiento cada vez mayor y a una distribución inequitativa de ingresos.

• Ventajas y desventajas de la dolarización

Según varios autores la medida de política monetaria de “dolarizar” la economía, tiene el objetivo de eliminar, de un solo golpe y de una vez por todas, el poder discrecional de las autoridades monetarias. El paradigma discrecional está lleno de deficiencias que se originan, como hemos analizado antes, en las dificultades de las autoridades monetarias para resolver los obstáculos de los rezagos. La falibilidad humana, las limitaciones del conocimiento y de la información y los incentivos del modelo discrecional, terminan por conceder un poder demasiado arbitrario a las autoridades monetarias, lo cual hace muy difícil que se llegue a establecer una política creíble que estabilice el nivel de precios de una manera permanente. En consecuencia, según muchos autores la dolarización es la mejor alternativa viable, tanto por la prontitud de respuesta en el sentido de la credibilidad, como por las muchas razones que vamos a presentar a continuación.

Las ventajas relativas de mantener moneda nacional o extranjera dependen del entorno macroeconómico y del rol que cumplen en la economía. Las bondades de la dolarización pueden asociarse principalmente a períodos de desequilibrios macroeconómicos como instrumento indexador de precios mientras que, a medida que una economía se estabiliza, se torna crecientemente atractivo un mayor uso del signo monetario nacional, como está sucediendo en el país en los últimos años.

Por muchos años en nuestro país fue común afirmar que la dolarización era un proceso difícil de revertirlo. Esto sucedió así desde 1986 hasta el año 2002, porque hasta este año, el 97% de los depósitos y el 94% de los créditos, del sistema financiero, se encontraban denominados en dólares americanos. [8]

• El rol de la Política Monetaria en la economía Boliviana [9]

Juan Antonio Morales en el libro citado, llega a la conclusión de que: “La Política Monetaria en una economía como la boliviana, es ineficaz para administrar una coyuntura recesiva. Sin embargo la estabilidad es una condición para el crecimiento. Estas premisas han guiado la Política Monetaria no solo desde 1995 al 2004, sino antes”.


1 Entendemos que ambos fenómenos son las dos caras de una misma moneda. Existiendo una relación inversa entre ambas.

2 Agénor P. y Montiel P. La Macroeconomía del Desarrollo. Ed. F.C.E.

3 Idem.

4 Citado en dicho libro. Fuente: Montiel, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional.

5 Krugman, Paul. Vendiendo Prosperidad. Ed Ariel.

6 Idem.

7 Fernández, Andrés. Parejo José, Rodríguez, Luis. Política Económica. Ed. Mc Graw Hill.

8 Datos del Banco Central de Bolivia.

9 Banco Central de Bolivia(Varios autores). Historia Monetaria Contemporánea de Bolivia. Ed. Sagitario.

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